Preguntas

Para siete cabezas, las siete diademas

¿Las sitúas?

el juego apocalíptico

la baraja,

acaso

¿No es el atardecer de las sonrisas?

Inmaculadas en blanco, tan perfectas

tan fuera de lo humano

¿Y a qué vengo?

ausente, imperfecta, incombustible, inagotable

la llama de los verbos.

No  soy costilla, ni mitad

siempre tuve demasiado fango entre mis manos

para modelarme a la medida,

en un milenio en que pierden fuerza las ventanas

y hay un hedor radiactivo en los profetas.

 

¿Conversa?

Sí, devota de tus mares,

a ti te creo,

porque eres puro hidrógeno,

y aun conservas,

el olor de todos los principios,

todavía pervives,

en el amanecer de los amantes

 

He nadado en tu rio, me he perdido

en todas sus riberas,

He habitado en tus poros

Y sí, yo te creo,

salvador de lunas,

artificiero de soles azulados,

porque la única respuesta que imagino,

se llama Poesía.

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Versales

Cuesta trascender, y en nuestro abismo, siempre es imposible la respuesta.

 

Precipitarse

Sobre las grandes preguntas

Para reconocerse

Maleable a todas las respuestas

Es tanto el miedo al vacío

Que me vale

Cualquier réplica

 

Sobre la curva de mis pensamientos

Va ondulando la vida

Perder por no perderse uno mismo

Unos altos vuelos para una mariposa

Entre las versales del abismo