Primeras piedras

Gentes

que dicen que hay que confiar en el destino,

como si existiera un hilo conductor de las cosas,

y pudieras esperar sentado,

tomándote esa taza de café,

más tarde o más temprano,

la partida tomaría sus cartas,

arrebatadoramente:

Un as de oros

sobre la temperatura de tu taza.

Gentes

que dicen que el destino se piensa,

basta imaginar que es posible,

y verse reflejado,

con el globo terráqueo.

De algún modo, todos somos polvo de estrellas

acariciando los laureles

en la frente del éxito.

Gentes,

que dicen.

desconecta,

descansa,

lo verás más claro,

cuando lleguen los primeros frios

y la escarcha cubra parte de la ventana.

No te engañes,

si tu no pones las primeras piedras,

las segundas, terceras, cuartas, quintas…

bajo el sol arrebatador de agosto

sudando tu camiseta,

por mucho que lo esperes

no habrá hilo que te lleve

un as bajo la manga,

por mucho que lo imagines

no portará tu sien

ni el más minúsculo laurel

ni siquiera el viejo boleto

para un pase de los miércoles

!Pon, de una maldita vez,

esas piedras!

Me estoy cansando,

de esperarte

al otro lado.

Posdata: Tu otro yo

 

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Una imagen

 

Quién no diría que se hizo la magia

cuando te veo

caminando, sola, entre las hortensias

caminando

bendiciéndote

bajo el obelisco del milenio

 

Si, se hizo la magia

liberándote  los cordeles del tacto

desatando la intensidad de la cordura

la inmensidad de tu reencuentro

en la chistera de los nuevos días

augurio de un comienzo

 

Y  es curioso

tengo la misma chaqueta de palmeras en la espalda

y una hortensia violeta en este cuaderno de poemas

Soy devota de ese faro,

la torre que vislumbra el camino

en la ciudad más bonita del mundo

abrazando los mares

en el norte de mis anhelos

 

 

Poema: Universoespejo. Pilar Astray Chacón

Imagen-  Obtenida del banco de Pixabay. Ilustración gratuita. Propósitos de Monic Mckein