Desconocidos

Él seguía su rutina,

sofá de sábado,

periódico sobre la lata de cerveza

dormitando,

un oasis de palmeras,

el desierto de sus caderas

y aquellos ojos inmensos apaisajando

todas las tardes.

 

A ella le gustaba el silencio,

dibujar paisajes sobre los cristales empañados,

imaginando,

esos labios cálidos que perviven

como mundo paralelo,

sobre la monotonía…

 

 

Él y ella,

no se conocen,

quizás nunca lo harán

y sin embargo,

se visitan en sueños

 

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Novia

Era cómodo el tejido, de seda y nácar

sobre la temperatura de su rostro,

auditorio de rosas sobre su cuerpo

en la desnuda inocencia de todo relato,

fueron felices y comieron perdices,

y quizás mancharon sus labios

con chocolate negro y naranja amarga

quizá,

era demasiado cómodo entretejer telares,

cada mañana abierta, para deshacerlos,

encajando las palabras entre sus hilos

el ensayo repetido,

la ruta conocida

la caja de zapatos en el suelo,

Era demasiado cómodo

quizá por eso,

nunca acudió a esa cita,

pirateando los sueños,

con la bandera negra de sus sensaciones

prohibidas.