De espaldas

 

 

Miro de espaldas

al poniente,

para ignorar tu laberinto,

He perdido mi estrella,

la que renace

cual escudo,

en la nebulosa de orión,

ese blindaje,

rotante

en la trinchera

de mi antebrazo,

No quiero soltarla,

que permanezca en mi bolsillo,

imperceptible.

Mi propia piel,

está distante,

explosionando

la gravedad terrestre

y el sonido,

es el aullido

de las noches de luna y desconcierto.

 

Lo que mi oído no escucha,

lo que mis ojos no ven,

en el no sentido.

 

Lo obvio es ver la salida,

Lo no obvio es comprenderla.

La densidad insostenible

de quien aguarda

la tregua.

 

PD. Estimado Walt,  estimado León Felipe, no siempre somos conscientes de que puede existir un mundo dentro de nuestros mundos y que quizá no nos guste ninguno.

 

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Solo pido( y tanto…)

 Siempre he pensado- y sé que es difícil- que las relaciones sanas tienen que tener un espacio de tregua. Incluso que es bueno que sea un espacio físico, en donde poderse purgar y hablar sobre los conflictos, dejando fuera de su puerta al orgullo.

 

Un espacio pequeño.

un cajón de comienzos

en un rincón de invierno,

iluminado, abrigado

de sol intenso,

de fumata blanca,

de basta ya,

de estoy contigo,

de te comprendo.

Una terraza para avistar estrellas

y un telescopio hacia tus paredes,

un micrófono de viento,

las ondas de la luna,

navegándote

y navegándome.

Conectándonos.

Solo pido

un espacio pequeño,

un rincón para la tregua

sin trincheras,

la caja de resistencia,

la caución,

la garantía,

poder abrazar tus olas,

un espacio entre las dunas,

un dique hacia tu mirada,

una escalera de hojas,

la chimenea encendida,

otro punto de partida,

por turbulenta que sea

la fuerza de la marea.

 

 

 

Tarde en gris

Caen las hojas del calendario,

una a una, mientras observo

esas fotos de flores que lo adornan

las miro, te miro y no me veo,

ya no pienso qué traerá este año

y el futuro se vuelve previsible

 

Las paredes tienen humedades

el papel de mi casa se despega

va pasando la vida

estoy pero quizás no lo debiera

me alejo sin una pista

no hay batalla perdida

sin retiro

ni tregua sin paraguas que me asista.