Olvida

La tabula rasa,

la idea,

levitando

sobre las coronillas.

 

En el laberinto de las emociones

suena un zumbido,

a lo lejos:

0- comienzo,

O-azúcar.

Toma la píldora azul

y olvida…

olvida.

 

No es correcto permanecer en el fango de las noches

sin ser victorioso.

 

La píldora azul, recuerda,

y …olvida.

 

 

 

 

Inocentes

Las pequeñas manos,

inocentes,

buscan la luz,

asidas de tormenta.

No hay quien las escuche,

es descampada la noche

y a destiempo

la espera

agita, interminable,  su tormento.

 

La furia en la garganta,

volteando,

la ausencia impuesta,

la traición victimaria,

la falacia

que destroza la historia inconsentida.

 

El odio reta amargo

y las cadenas angustian

las manos más pequeñas,

las manos apresadas,

las manos tendidas,

apretadas,

en el desconcierto de la vida.

 

Lenguaje de la vida

» Un universo simétrico sería aburrido»

La simetría destruye tu mirada,

de un mundo perfecto,

la mentira se contagia del recuerdo,

a veces pienso que,

ni siquiera te acuerdas de lo que fue verdad,

de ese niño

que volteaba las tazas de su abuela,

buscando la densidad del aire y la tormenta.

 

Yo sé que sabes que el universo

desagrada

tu falaz simetría,

y por mucho que te crezcas

eres pequeño,

diminuto,

impotente,

ante el crujir de los días.

 

Tú sabes también que yo lo sé,

en tu incesante apología

del trono de tu ego

hay una puerta

que deja entrever aquel pequeño

hacedor de oleaje en las ausencias.

 

No hay hombres ni mujeres distintos a los otros,

todos somos

parte del lenguaje de la vida.

 

Por suerte,

el universo es irregular,

por pura superviviencia.

 

 

 

De inocentes, esmeraldas y «wabi sabi»

              Esta época sacrifica la inocencia a favor del marketing y el capitalismo tardío resulta algo así como un mounstro que devora los sueños más infantiles y los convierte en un cosmético o un perfume. A mi me sigue gustando la inocencia, esa mirada clara, la que se tiene cuando hablas a la persona, sin siquiera reparar en si su indumentaria es mejor o peor, la marca de su camiseta o  el lugar donde te encuentras.

             Este pensamiento me recuerda un libro que me impactó positivamente  sobre la filosofía japonesa del wabi sabi. Dicho de forma banal, el wabi sabi, es una forma oriental de apreciar la belleza en lo imperfecto.

            Curiosamente mientras escribo esto, veo en la televisión una imagen publicitaria de un anillo de diamantes, con un lema que dice algo así como «la belleza de la mujer que lo porta».

              Lástima que nos falte esas miradas, inocentes, o las miradas wabi sabi( huidizas del lujo) para ver, en lugar de las piedras,  las lágrimas de sangre impregnadas en cada diamante, las lágrimas derretidas en las manos pequeñas que filtran esmeraldas. Lástima no volvamos de nuevo a la inocencia. Quizá tengan razón los japoneses, que para ello, debemos empezar por la contemplación de lo imperfecto.

               No me des esmeraldas, dame una sonrisa.

 

 

Interiores

Me ves,

estoy aquí

con un cesto de manzanas y de flechas,

que son encrucijada entre mis ojos.

 

Porque no me quisiste,

yo no pude quererme,

por eso,

arañé mis brazos

hasta que brotó la sangre,

sangre,

espaciosa, blanda

sangre a solas,

en el vendaval de mi impaciencia.

 

Y en ese empeño persistí en la daga,

tatuando un emblema sobre mis manos,

esas manos,

que apenas son visibles en las cortinas de la luz.

Tú me viste,

altiva, quizá, pensaste, débil…¿alocada?

entre la densidad de tu delirio

 

No me reflejes, no,

no me reflejes

Tus espejos me molestan

y ya las nubes no son consejeras en nosotros.

 

Yo soy tu sombra,

soy tu voz,

la mácula

de la ignorancia del mundo.

Y si arde Alejandría,

oda a los libros

que se contuvieron en la memoria,

mi memoria…

la memoria de todas ellas.

 

No me reflejes, no,

no me reflejes

que temo,

hacerme daño.

 

Soltar una estrella…

Tengo que recitar un poema de León Felipe, Drop a star, suelta una estrella…y mientras lo releía se entremezcló otra historia sobre deshacer el eterno retorno para avanzar. Quemar etapas es posible, pero cuán difícil es soltar una estrella… (si se tiene)

 

Quiero hacer una hoguera con todas las sonrisas

y que ello no suponga mal agüero,

bendecir la sal que rocía mi espalda

no retornar las cepas ni las vides,

y secar esa lágrima que tanto me acostumbra.

Quiero hacer una hoguera,

dinamitar en fuego la tormenta,

no es más que un aguacero

y yo tengo mil paraguas para despedirme.

Vuela estrella hacia el firmamento,

Descuida,

no volveré a llorar,

pero no te prometo

que todas, todas las noches

desde mi ventana,

no quiera atrapar tu luz en mi bolsillo

y volver a la casilla de salida.

 

Mi querido Walt

( Poema que he dedicado a Walt Whitman). Este poema lo dedico a la trascendencia de Whitman, entremezclando mis versos, con un guiño a alguna de sus brillantes alegorías. Espero que os guste y lo disfrutéis.

HOJAS DE HIERBA, en fin,

el verde iluminado va retejiendo estrofas,

en cambio permanente,

y es que cada mañana va mutando el poema,

he querido saludarte desde fuera,

contando los filamentos de mis dedos,

aguardando el trabajo de la estrella.

Nuestros átomos están conectados, tú lo has dicho,

que se callen los credos y las escuelas,

que se callen,

y nos dejen escuchar,

el imponente discurso de la naturaleza.

 

Linaje

   Dice la leyenda artúrica que existen muchos reinos, guardando el grial. Quizá, la verdadera encomienda no es la tutela de ninguna posesión. Contrariamente,  lo que ha de custodiarse no es una copa, un plato, o un referente histórico, ni siquiera la memoría de alguien, sino nuestra propia esencia; la fuerza para mantener la claridad en la mirada.

               

   No beberé del agua de la inclemencia,

          ni de la ausencia de calor en los pasillos de la espera,

                        ni de ese ver al otro objeto, al otro perdido, en un yo no soy de esos,

                            destierro hacia el submundo inanimado.

 

                     No me sentaré a la mesa de los sabios

                 pero compartiré el azúcar de las manos tendidas,

                     ante los ojos de un niño que voltea las láminas de  un dibujo,

                         en los templos de la selva

                             

No creeré en las palabras de soberbia:

                   La impaciencia, el fracaso, la histeria, la noche, la sombra, la duda, el deseo, el ansia, la desolación y también el amor son tan humanos,

                  como los brazos recostados sobre el regazo madre

                         de todas las tormentas.

     Por eso, no quiero salvadores, ni hechiceros ni profetas

            quiero manos frágiles, ardientes, emotivas,

manos coronadas,

                       en el Outeiro Rei de todas nuestras vidas

                 

 

 

 

El cuchillo de la posmodernidad

(In memoriam  del poeta José Angel Valente)

 

Hoy es un día de aquellos

que tus palabras son martillo de mis dedos,

recuerdas,

“  me he despertado como siempre, con un cuchillo clavado

y nadie ha consumado mi homicidio”,

los vientres ya no yacen junto al mar,

y en una caja fuerte se guarda la promesa

de una auténtica vida.

Voy mirando las calles

buscando tu lugar,

ahora,soy yo, la que doy vueltas

a ese cuchillo enfermo, engatillado

imaginario, traslucido, indeterminable

quizás siempre ausente

y tan presente

en las llagas que cubren nuestras bocas

 

Y seguimos aquí,

con los cuchillos suicidas

inmolando nuestro siglo

y las cicatrices de nuestras caras

en las humedades de las cámaras.

 

Todo es susceptible de empeorar,

el fulgor posmoderno fagocita los óvulos

de las generaciones de poetas

Arte

Los frutos y las flores creciendo
sobre la ropa
vindicantes
de su lugar en el teclado
¿Quién dijo que la revolución
de los sueños
podría inaugurar todos los ismos
y revelar la visibilidad de tu escritura?

Un poema visible
Vanguardia de partida
en la instrucción de las habilidades superiores.

Cuando mis labios sean cielo
y el tacto ácido de las nubes me sea agradable,
como uno de tus besos,
comprenderás por qué te admiro
en modo expresionista.