je t’aime

                       Hoy he escrito este poema, dentro de la serie de poemas dedicados a “mis fuentes”, mis poetas visitantes y acompañantes  en todas y cada una de mis noches. Uno de los que vino pronto a mis noches, y en ellas se ha quedado para siempre, fue Paul Éluard.  Por eso le dedico este poema. En él, se me ha escapado un pequeño guiño a Lynch…😊.

 

                          je t’aime

Te amo por amar,

por la palabra hierba

creciente entre las risas,

tú fuiste el mensajero de mi pez dorado,

en la niebla fundida en aquel primer beso,

visitaste la rebelión de las estrofas,

en mi verso adolescente

y te quedaste, hasta hoy, entre las líneas

de todos mis poemas,

cómo no confesarlo,

je t’aime.

 

Te amo por amar,

en los frondosos frutos

que recalan nuestras bocas

y en ese verbo presente, infinitivo,

en siempre,

lo he dicho, para todas las nubes,

las sombras que tu creas enraízan

todas nuestras noches.

 

Te amo por amar,

je t’aime

Anuncios

No sin poesía

No sin poesía,

pudiéramos amarnos al atardecer,

cuando la hierba encuentra su verde insuperable,

y contar las piedras del camino,

buscando cualquier lugar al que llamar casa.

Pudiéramos conversar transformando,

la palabra curiosa, la palabra confusa,

la palabra enredada entre las rosas,

y tal vez, pudiéramos seguir amando,

cuando la noche alcanzase las cortinas,

desmorando los naipes en apuesta

sobre el gris neón de nuestros pasos.

 

Pudiéramos, sí, pudiéramos amarnos…

pero no sin poesía.

Rojo gravitacional

 

Los versos se conjugan

en rojo gravitacional,

cuando los planos

se abren,

finitos

sobre el lenguaje de la métrica.

 

Bajo el dominio

de la ley del bardo,

extrema poesía de tus brazos,

 tú y yo nos amamos,

como dos fotones

desplazados,

y es todavía más sonora

nuestra transferencia,

una fuente de manzanas,

en la curvatura de nuestras áreas.

Circunloquio

La rugosidad de las caricias,

el tacto pasajero

de una mano altiva,

crujir de dedos en el arriate de las promesas,

de los verbos insatisfechos

y de las flores que nunca poblarán el mediodía.

 

Porque  todo eso no me complace,

prefiero la suavidad de tus arrugas,

la aspereza de tus manos,

y esos ojos, mar batido, mar abierto,

tempestuoso,

sobre el acantilado de mi ropa.

 

 

 

23 días

23 días,

penitentes,

por un golpe de quimio,

cabalgando

como una pena sin ley,

en el código de todas las sonrisas.

Cuántas veces

se hacía mudo el silencio,

retándonos,

impotentes,

sobre la extrema luz de esos ojos

hacia el infinito.

Cuántas veces,  campeona,

frente a las cédulas de la ira…

 

23 dias,

cuántas veces,

sobrepasando los decibelios de todas ordenanzas,

enredamos la música hasta los cielos,

mientras bailábamos

para saciarnos de angustia,

tacónes sobre el suelo,

desatando

los timbales del miedo,

arrebatándonos,

los minutos que restan.

 

23 días.

cosiéndonos los hilos,

para no perdernos

y no dejar de verte.

Hagamos un poema

Hagamos un poema,

 

conjugado,

en la métrica del vino y  de las rosas

desengranado,

en el alfabeto de los cuerpos,

las vocales amantes

y la matemática perfecta de tus labios.

 

Hagamos un poema

pero hagámoslo,

en la  masa madre

de la factoría de los versos,

esos versos deslizantes,

en cascada,

sobre las cordilleras

que han de tomar el nombre de tus besos.

 

Hagamos un soneto,

alegoría,

encrucijada en metáfora,

del bosque más nuestro,

repleto de arándanos y moras,

incesante,

entre dos cielos,

siempre navegante

entre las laderas de tus ojos.

 

Hagamos un poema.

Incoherencia

Incoherente, mi espacio

sigue recordándote,

renombrándote bajo mi curvatura,

clamando tu regreso.

 

Google siempre me recuerda que estás vivo,

los sitios más visitados,

los parajes más desconocidos,

y esa presión que impone retomarte,

cada mañana entre mis búsquedas.

Alerta de pantalla. No hay mensajes

en la bandeja de los sueños.

 

Por más que preciso tu olvido

atrezo angustiado por la pérdida,

por más que lo preciso,

que me exijo, tu olvido,

mi mente insumisa

trae a mí cada uno de tus besos.