Quererte

 

Quererte en presente

Abrazarse con los ojos

tenerse hacia el mar

comprendiendo

la impresionante fragilidad

la labilidad de las mareas

sobre las olas de vida

Quererte

quererte, en pleno

un as de corazones

sobre nuestras coordenadas

ancladas en tu norte

Quererte,  en suma

en brújula y deriva

hacia tus besos

Quererte, sí

quererte

quererte en presente

 

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Aquel viaje

A la hora de partir a un último viaje

nos trae el pensamiento la última factura

lo que a la amor le dimos, eso es nuestro peaje

lo que al amor negamos, nos vuelve en amargura

Las manos ya no tejen alegres mariposas

los ojos ya no abarcan las lejanas llanuras

todo lo que esta cerca, es lo que nos arropa

lo que nos es de dentro, ya plegado en arrugas

Más allá de la pose que enmascara la ropa

y las lentes de aumento, aun pese la cordura

de saberse partiendo, sin que ninguna duda

nos fuera esclarecida, pese a las largas horas

Sabéis que lo que queda es aquello que dimos

los besos que entregamos, las lágrimas en vino

aquellos vendavales de furia y de delirio

entrelazados cuerpos en juventud henchidos

Y sabes, aun le siente, tan clara y tan hermosa

por mucho que los años estrechen el camino

su báculo, su emblema, la flor de su destino

ella, su amada y reina, emperatriz de rosas

A la hora de partir al último viaje

evoca el pensamiento la última factura

 

 

 

Puede que sea amor

 

Puede que sea amor

y amor del bueno

si cuando le miras

se abre un mundo de asimetrías conciliables

suave asintonía

acariciándote, acariciándole

en el compás violeta de vuestros abrazos

Una pausa a la luz, entregado imperio

del pautado desorden  del que brota la vida

Puede que sea amor, tal vez

amor del bueno

 

Eres, sin duda, bella

         Porque para querer, hay que quererse y para odiar, hay que odiarse. Empecemos desde lo nuestro para lo vuestro.

 

 

Eres, sin duda, bella

Cualquiera que sea tu edad

Cualquiera que sea tu peso

Cualquiera que sea el color de tus ojos o tu piel

Por eso yo, te admiro

desde la ventana de mi propio rostro

Por eso yo, te amo

Y amo la serenidad del agua sobre tu pelo

Amo la  cadencia armónica de tus movimientos

en pausa sobre el cuerpo

Amo las velas que te encienden esta tarde

y la luz de tus caricias

Cualquiera que sea tu nombre

Eres, sin duda, bella.

Me lees un poema

Me lees un poema,  tú me dices,

y yo, por complacerte, te lo asiento

se buscan las palabras en mis dedos

que han de responder, evanescentes,

entre las llamaradas de mis versos

El mar está picado, tú me dices,

en lenta desestiba de miradas,

la luna se descorcha entre licores

armándote en escriba de mis ojos

Me lees un poema, tú me dices

y yo por complacerte te lo asiento

zizageante timonel converso

a la ondulada curva de mi literatura

y la planicie clara de tus besos

Me lees un poema, tú me dices

y yo, pausadamente, te lo asiento

 

 

 

Lamento

A veces lamentamos  no haber comprendido la posición del otro. Sentir lo que sentía.

 

Silente, ese viento, latiga, lastima

sorprende tus olas en su lenta huida

trémulo y distante, un soplo en herida

litiga en mi contra rebatiendo días

y en proceso inverso, encrespa mi vida

deteniendo sueños en lunas perdidas

Tus ojos, los míos, por cruzado intento

laminando notas en papel de fuego

sintiendo que siento lo que tu sentías

sumando sonidos, lamenta, latiga…

Augurio

 

Se alza un viento que mece las palabras

cada vez que te nombro

amurallándose el mar en mil matices

sobre las barandillas del recuerdo

 

Cada vez que te nombro

cada beso que en sueño me has dejado

difumina el contorno de mis lagos

iluminando mis noches

 

Presagio de soles sobre mi cintura

tejiéndote las alas

que has de vestir en este encuentro