Agua

Tú,

conoces el agua

que desboca

los manantiales.

Yo
recuerdo los tonos

de la vibración precisa

para inundar llanuras.

Y cuando confluimos,

se eclipsan las mañanas,

se mutan los compases,

 bemol y sostenidos,

sin casi respirar,

buscando aliento

entre los labios.

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Aquel poema

Cuando la noche te envuelve

en alas de tul, los sueños,

van despejando las nubes,

aquel pasado recuerdo,

de aquel poema de Bécquer,

que leíamos al tiempo

entre pausas de silencio,

y entre latidos de versos,

que alborotan corazones

tan sinceros como inquietos.

Hoy,

que la noche devuelve

tus besos entre mis sueños,

aun se apresura el aliento,

y no hay rima que impresione,

ni poeta que destrone,

el amor que por ti siento.

Canción de tango

 

Como una incisión,

desangrando,

la tabla periódica,

en el orden de los elementos,

suena

una canción de tango.

Quién diría,

que tus tacones nunca rozan el suelo,

cuando el ritmo se apresura,

ensamblando,

la materia de los besos.

Próximos

Los tacones,

sonido, percusión en los tableros.

avance y retroceso,

alegoría,

del vuelo de la falda,

y de los brazos

llamando a la mirada.

Las manos son metáfora,

manzana,

en fruto recogido

y compartido

la métrica que aguarda

la física del cuerpo,

el deseo,

 de partitura de tus besos.

Armadura de clave,

sostenido aliento,

me detengo,

te acercas remarcando los compases,

ligadura,

la frase musical de los abrazos,

demandando el comienzo de la danza.

Identidad

El vértigo de una partícula,

rechinando

sobre los bordes de mi conciencia.

 

Ninguna infinitud se normaliza,

en la gravedad ajena,

cuando somos átomos,

como manzanas,

pretendiendo la comprensión de este misterio

que nos une y nos ata,

nos retoma

entre la indentidad del Universo.

 

En este pequeño espacio

donde soy yo,

“Ser o no ser”

soy o no soy,

esa pregunta,

retumba como un eco

y se colapsa en las ondas de tu nombre,

porque tú me renombras

en la incertidumbre de todas las respuestas.

 

Miles de imágenes de yo,

en proyección,

sobre un tú ileso,

sobre un yo ileso.

La naturaleza elige cuando me miras.