Puede que sea amor

 

Puede que sea amor

y amor del bueno

si cuando le miras

se abre un mundo de asimetrías conciliables

suave asintonía

acariciándote, acariciándole

en el compás violeta de vuestros abrazos

Una pausa a la luz, entregado imperio

del pautado desorden  del que brota la vida

Puede que sea amor, tal vez

amor del bueno

 

Eres, sin duda, bella

         Porque para querer, hay que quererse y para odiar, hay que odiarse. Empecemos desde lo nuestro para lo vuestro.

 

 

Eres, sin duda, bella

Cualquiera que sea tu edad

Cualquiera que sea tu peso

Cualquiera que sea el color de tus ojos o tu piel

Por eso yo, te admiro

desde la ventana de mi propio rostro

Por eso yo, te amo

Y amo la serenidad del agua sobre tu pelo

Amo la  cadencia armónica de tus movimientos

en pausa sobre el cuerpo

Amo las velas que te encienden esta tarde

y la luz de tus caricias

Cualquiera que sea tu nombre

Eres, sin duda, bella.

Me lees un poema

Me lees un poema,  tú me dices,

y yo, por complacerte, te lo asiento

se buscan las palabras en mis dedos

que han de responder, evanescentes,

entre las llamaradas de mis versos

El mar está picado, tú me dices,

en lenta desestiba de miradas,

la luna se descorcha entre licores

armándote en escriba de mis ojos

Me lees un poema, tú me dices

y yo por complacerte te lo asiento

zizageante timonel converso

a la ondulada curva de mi literatura

y la planicie clara de tus besos

Me lees un poema, tú me dices

y yo, pausadamente, te lo asiento

 

 

 

Lamento

A veces lamentamos  no haber comprendido la posición del otro. Sentir lo que sentía.

 

Silente, ese viento, latiga, lastima

sorprende tus olas en su lenta huida

trémulo y distante, un soplo en herida

litiga en mi contra rebatiendo días

y en proceso inverso, encrespa mi vida

deteniendo sueños en lunas perdidas

Tus ojos, los míos, por cruzado intento

laminando notas en papel de fuego

sintiendo que siento lo que tu sentías

sumando sonidos, lamenta, latiga…

Augurio

 

Se alza un viento que mece las palabras

cada vez que te nombro

amurallándose el mar en mil matices

sobre las barandillas del recuerdo

 

Cada vez que te nombro

cada beso que en sueño me has dejado

difumina el contorno de mis lagos

iluminando mis noches

 

Presagio de soles sobre mi cintura

tejiéndote las alas

que has de vestir en este encuentro

 

 

 

Ángulo muerto

              No sé si alguna vez pensáis que, quizá, lo que se nos vende como realidad, no lo es, sino parcialmente. Lo que se afirma como logro, éxito, reto puede no ser sino un auto-engaño.  Nos retroalimentamos en unas exigencias absurdas. La vida se presenta quizás más simple, pero, a la par, por ello más complicada si pretendemos dimensionarla. El nacimiento, el origen, la evolución desde, parte de un cálculo que no podemos realizar con la fracción. He aquí la irracionalidad y a la vez, la vida…el amor. Tal vez- es una pequeña impresión- exista un ángulo muerto que no divisamos.

 

La razón pervierte la medida de mis días

en puntos, cuartos, minutos, segundos, horas

retocando espacios irreales sin tu nombre

una pantalla anuncio entre mensaje al uso

y logros dimensionables

 

La razón pervierte la ecuación de tu rostro

estrella de mis pensamientos

Y porque nada fraccionable resulta interesante

yo me anclo en la fuerza expansiva

que siempre me promete tu pasión

 

El amor sin pasión no es siquiera negociable

pues los rincones de la impaciencia se repiten y son finitos

la finitud debilita y debe descartarse

 

Nuestra unión ha de basarse en ángulos

de ellos ha de partir toda línea

 

Sé que tú quizás ahora no me comprendes

pero aunque tú no me comprendas

el cálculo cobra sentido si me sigues