Eres, sin duda, bella

         Porque para querer, hay que quererse y para odiar, hay que odiarse. Empecemos desde lo nuestro para lo vuestro.

 

 

Eres, sin duda, bella

Cualquiera que sea tu edad

Cualquiera que sea tu peso

Cualquiera que sea el color de tus ojos o tu piel

Por eso yo, te admiro

desde la ventana de mi propio rostro

Por eso yo, te amo

Y amo la serenidad del agua sobre tu pelo

Amo la  cadencia armónica de tus movimientos

en pausa sobre el cuerpo

Amo las velas que te encienden esta tarde

y la luz de tus caricias

Cualquiera que sea tu nombre

Eres, sin duda, bella.

Ángulo muerto

              No sé si alguna vez pensáis que, quizá, lo que se nos vende como realidad, no lo es, sino parcialmente. Lo que se afirma como logro, éxito, reto puede no ser sino un auto-engaño.  Nos retroalimentamos en unas exigencias absurdas. La vida se presenta quizás más simple, pero, a la par, por ello más complicada si pretendemos dimensionarla. El nacimiento, el origen, la evolución desde, parte de un cálculo que no podemos realizar con la fracción. He aquí la irracionalidad y a la vez, la vida…el amor. Tal vez- es una pequeña impresión- exista un ángulo muerto que no divisamos.

 

La razón pervierte la medida de mis días

en puntos, cuartos, minutos, segundos, horas

retocando espacios irreales sin tu nombre

una pantalla anuncio entre mensaje al uso

y logros dimensionables

 

La razón pervierte la ecuación de tu rostro

estrella de mis pensamientos

Y porque nada fraccionable resulta interesante

yo me anclo en la fuerza expansiva

que siempre me promete tu pasión

 

El amor sin pasión no es siquiera negociable

pues los rincones de la impaciencia se repiten y son finitos

la finitud debilita y debe descartarse

 

Nuestra unión ha de basarse en ángulos

de ellos ha de partir toda línea

 

Sé que tú quizás ahora no me comprendes

pero aunque tú no me comprendas

el cálculo cobra sentido si me sigues

 

Nada es igual que ayer

La vida, a veces, nos sitúa al borde de un precipicio. Y nosotros, no pocas de esas veces, no nos ayudamos mucho, embaucándonos tras la queja o la desesperación. Para esos días recupero un poema que escribí hace tiempo.

 

Nada es igual que ayer

al menos, como hoy lo ves,

lo que se va y lo que viene,

lo que fuiste y lo que tienes,

Nada es igual que ayer

 

 

Ves, tu cuarto, huele a menta

y esa luz que hoy alimenta

los rincones, las macetas,

y que tu cuerpo perfila,

entre tonos violetas

se tropieza con las lilas

que asoman a tu cintura,

lo ves, ya se fue la duda

y también esa amargura

Nada es igual que ayer.

 

Porque el dolor ya se fue,

al menos como hoy lo ves

Nada es igual que ayer.

Pantalla del sueño

 

 

En un tiempo que rompe las pantallas del sueño,

Yo te busco, te anhelo, te deseo y te encuentro,

siempre somos los mismos, en guiones sin dueño

una huella de amor en instantes distintos

de recuerdos prohibidos, recordando su ausencia

una mano entreabierta, una puerta perdida

la palabra que acierta, un sonido, un suspiro

de la vida que crece, en instantes distintos.

Destino

 

Cuando dos almas se encuentran

y están predestinadas

Lo saben al principio

Aunque no digan nada

Se aman en silencio

Abrazan la mañana

Y se cruzan un beso

Con su sola mirada

Binarias

           Algunas veces una estrella son en realidad dos, a veces brilla una, otras veces la otra reduce la curvatura de su luz, hasta llegar a la fusión. Me gusta la metáfora para describir el amor.

 

Fusión y traslación

en órbita confusa

me dibujo en mi rostro

cual sistema primario

para retroceder

mínimo secundario

a tropezar tu piel

Ligero recorrido

de este eclipse binario

que forman tus latidos

Aun lejos de mi vientre

Aun pasado el solsticio

Aunque no pueda verte

Quizá nunca te has ido

Pues algo queda dentro

en todo lo vivido

La curva de tu luz

en giro compartido.

 

 

 

 

Existe un hilo que teje

Existe un hilo que teje

las almas a sus colores

y entrelaza los amores

por muchas complicaciones

Y te recuerda en en la calle

por tu ruido al caminar

por la farola encendida

que anunciaba la primera

que llegabas al portal.

Te recuerda cada día

en la noche que llegó

el temple entre las cortinas

de aquel reflejo del sol

 

Amor que en el alma queda

Amor que siempre te aguarda

el que espera, el que revive

cada mañana hacia el alba

 

Por las veces que perdiste

por aquellas que ganaste

por los besos que me diste

por aquellos que guardaste

 

Y es que es difícil llorarte

cuando te tengo presente

y qué difícil  dejarte

a pesar de estar ausente

 

 

 

 

Flor de agua

Flor de agua

la magestuosa geometría de la vida

amurallando en agua sus sonidos

recordándome el origen

Flor de agua

Fuente y piedra, ancestra, sacra,

donde se proclamó el reinado

de la conjunción de nuestros labios

en la montaña de mis sentidos

 

Por tener amor

Por tener amor, nos equivocamos
Por sentir pasión, nos abandonamos
Por querer amor, también nos odiamos
Y en bucle infinito nos arrebatamos
Por seguir amor, nos hicimos daño
y en cada lamento se quedó un desgarro
que por tener amor, se fue disipando
Por tener amor, también nos amamos
dibujando nubes en espacio blanco
comenzar de nuevo rozando tus labios
por tener amor, por quererte tanto

 

 

Déjà vu

déjà vu, impresión inopinada

de que todo pasó en otra mirada,

que este beso de hoy, ya lo tenía,

en el recuerdo tenue de aquel día,

donde quizás, ayer, en otra vida

me diste el beso que tendré mañana.