Miento cuando digo que te olvido

 

No sé qué pasaría si te digo

que  sueño con tu voz cada mañana

que miento cuando digo que te olvido

cuando prende tu amor en mis palabras

 

Maldita es la memoria de tus ojos

maldita la verdad de mi mirada

Maldita nuestra historia, más maldita

Sí pienso… que se acaba

Una vida…

Fotogramas pegados en una libreta,

negativos seriados en luz de poeta

y mientras  se van moviendo las hojas,

lamento, perdida, lo que me despoja:

Un suspiro de amor, ese sentimiento,

aquella tarde gris,  el adiós sincero,

lo que no comprendí porque te quiero

y un abrazo perdido en el deseo.

Lo que vale la vida, según creo

Aquel amor que fuera

Cuando la mirada huye

cabizbaja y cuesta arriba

destronando los aludes

en ventiscas sin esquelas

es que llora y se lamenta

por aquel amor que fuera

cuando sus ojos de fuego

troquelaban cualquier cuenta

Y dónde se fue,  preguntas

aquella mirada nueva

Dónde mueren elefantes

Dónde el marfil de tu puerta

se despide de la noche

conjugando duelo y fuerza

Donde, yo te respondo

siempre hay llama

aunque mintiera

siempre hay un algo

escondido que no se va

y que se queda

Pido disculpas

Pido disculpas a la vida

por buscarte en cada esquina

entre los versos  que riman

en tí,  la savia divina

que derrota mi cordura

por dibujar tu figura

atrapada en mi cintura

en amanecer del sol

Pido disculpas, yo pido

por traerte hacia mi mundo

en el sueño más profundo

por romper tiempo y espacio

para amarte más despacio

por acelerar la tierra

por saltar las escaleras

por no dejar que te fueras

sin amarte a la primera

la segunda, la tercera

y la cuarta o  la novena

hasta que el el alba me llame

matizando tu sabor

Pido disculpas, yo pido

por estremecer tus ojos

por quebrar tu hilo rojo

y traerte un hilo azul

para que nuestra sonrisa

en esta tarde sin prisas

nos derrote en el amor

Te pido, pido disculpas

por quererte cada día

en una estrella escondida

por arañar tus recuerdos

y destronando los nudos

nombrarte rey de mis mundos

en el lugar más profundo

del espacio entre tu y yo

 

Los versos más bonitos

Tus ojos, en llamas

lágrimas pegadas al desconcierto

trozos de lamento entre dientes

esa herida que rebrota y cruje

reptando para no sangrar

ese dolor atado a la angustia

se transforma

cuando das la vuelta a esos cojines viejos del salón

y observas aquel pequeño dibujo

te acuerdas, lo dibujaste, hace tanto

una margarita,  pequeña flor de acrílico oráculo

Si, no, si, no, si, no, si…quizás no

y comienza a rebrotar aquella planta que regaste ayer

sus hojas son tan verdes que parecen quererte hablar

si, no, si, no, si ,no…quizás sí

Ya no necesitas más tiza para preguntarte

porque ya no necesitas ni la pregunta ni la respuesta

Eres tú suficiente,

para secarte esas lágrimas

y cantar, y bailar, y cantar, bailar hasta que la luna

descanse sobre el sol de marzo

sobre este sol que algún día será puente entre nosotros

Tus ojos son los versos más bonitos que yo he visto

Si tú me besas

Si tú me besas,

yo te beso,

construyéndome,

ideándote,

en un castillo de colores y de instantes

Cada vez

 

Él era un viejo artificiero de sonidos

quien golpe a golpe se cuajó en  inviernos

y en las botas aun llevaba la marca de aquel plomo

que se quedó derretido en sus oídos

cuando perdió por querer demasiado

 

Ella era una princesa de cuento

la que en lugar de rana encontró un príncipe

que la atrapó en un particular infierno

Lágrimas sin rosas del más aciago averno

en el que dejó  las pestañas entre el fuego

y la identidad en una lata de cerveza

 

En aquella terraza de bar

Madrid en plaza, las notas en el suelo

simulando gaviotas  en  vuelo

y un rastro de palomitas

que siguen a un papel agitado por el viento

 

Èl pidió una taza de café

Ella temblaba al recoger los vasos

él cogió su mano, abarrotando

de calor el hielo de  sus sueños

Se miraron

y aunque no se hablaron

ese recuerdo impregnó sus cielos

 

Cada vez que ella sirve una mesa

cada vez que debe huir del sombrío victimario

prisionera de escapadas a la luz

recuerda aquellas manos

y puede sonreír

 

Él también

se inunda de sueños de miradas

y cada vez que se detiene en cualquier bar

cada vez, en cada plaza abierta al mundo

recuerda aquella camarera

aquella mujer de profundos ojos

que iluminó  una tarde de Madrid.

 

Mujer Sirena. Reina de las mareas

Para amarte

Visité las nubes de tus ojos

Compartí cicatrices, desencuentros

revolviendo tiempos, asumiendo asertos

amurallando el viento del despojo

Para amarte,

Pretendí respirar en superficie

Y me jugué todos los créditos

todos los comodines del silencio

por no decir aquello no que no dije

Para amarte,

Devolví las notificaciones de despecho

apostando en todos los recuentos

e intenté dar cobijo a las baldosas

de tu viejo cuarto de dinteles grises

Y ahora que

tú decides impasible

que no hay nada que hablar

que es tal vez el destino o  la marea

la que al final nos lleva

y no hay timón para guiar

No lamento la batalla ni la suerte

ni el desamor, ni el destiempo, ni la herida

Me siento poderosa

en el fondo,

todo ese esfuerzo

me ha hecho fuerte

Guerrera

Estratega

Libre.

 

 

No lo digas todo

        No decirlo todo, no comunicar todas las impresiones que se nos pasen por la cabeza, es un valor a meditar. Supone una maestría ser capaz de no decirlo todo y dejar que las sensaciones nos invadan.

 

No lo digas todo

Deja que el silencio haga sus veces

Y  vaya señalando la respuesta

Deja que te atraque con besos

que te aturda con caricias

y  dando a las horas sonrisas

dibuje el tiempo sin prisa

en las ventanas más nuestras

No lo digas todo

si hemos de amarnos durante muchas vidas

durante muchas lunas y estaciones

cada tarde en el fuego que se aviva

para acrecer los soles del  invierno

pues si ha de existir un lugar que permanezca

suspendido en nuestras sensaciones

todo lo que ha de venir, lo que acontezca

No hace falta anunciarlo

Para que así suceda

 

 

Tal vez le quiero

Poema dedicado a Marina López Fernández, ya que su comentario me hizo recordar este impresionante verso:

« Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero«( Neruda)

Rememora los sentimientos de apego y desapego por un amor que se va.

TAL VEZ LE QUIERO

Con lo bonito que era

cruzar las calles a un tiempo

hoy me encuentro en primavera

sin tu sonido de invierno

y es que me cruje el lamento

en las vacías aceras

por dolor que experimento

al pensar que no te quiero

cuando te sigo queriendo.