Justificaciones y emociones

Cuando Justiniano, recogiendo las ideas de Aristóteles sobre el amor filial, en una de sus Novelas repetía aquello de que el amor desciende, luego asciende y después se extiende, adagio del que quedó prendado hasta el mismo Cervantes, utilizaba las referencias al afecto familiar, siempre en la línea de sangre, y para justificar la el mantenimiento de los bienes en la familia de origen. Línea descendente(hijos), ascendente(padres) y la colateral(hermanos). Pero por ahí no quiero seguir, no quiero aburriros con una parrafada de derecho sucesorio. Volvamos a la frase. Era defendible. El amor a los hijos es el más grande. ¿Pero esa era la finalidad real?¿Por qué no el amor carnal?¿Es aplicable a toda clase de afectos? ¿Es una ley física universal que mimetice y siga el universo? El amor de pareja ¿Creéis que primero desciende y luego asciende? El amor universal ¿No se expande primero? Las respuestas que podríamos dar nos indican que Justiniano fue un pionero de la posverdad, nos versó la regla sobre el afecto para justificar el traspaso de los bienes, lo que en una sociedad romana patriarcal,significaba mucho y no tan bueno para la viuda,(a tanta expansión no llega).

        La emoción nos lleva a la conducta, o quizás sea lo contrario, la emoción es el caramelo, el envoltorio de la finalidad real. El afecto- digo los bienes- descienden

Postales

Cuando los viajes se enredaban en postales

de caligrafía entrelazada,

las o en proyección al infinito,

la jamba de la g

y el verbo sinuoso de saberte

bienhallado al destino.

Cuando nuestras manos medían

los palmos de papel

y en los suelos se pintaban tizas,

yo ya había escrito tu nombre

en un relato de sensaciones.

Amanece

Amanece el amor,

y bien temprano,

franqueando miradas,

desbaratando invierno,

igualando al sol, en resta y suma,

de sábanas de hilo y confidencias.

Una aurora de besos,

en el hallazgo de tu cuerpo.

 

Nada es igual que ayer

Porque nada es igual que ayer, estribillo incluido

 

Nada es igual que ayer,

al menos, como hoy lo ves,

lo que se va y lo que viene,

lo que fuiste y lo que tienes,

Nada es igual que ayer

Diferentes perspectivas

se disipan cada día

y aquello que te dolía

ya no te vuelve a doler

Y la luz que hoy alimenta

los rincones, las macetas,

la que tu cuerpo perfila

entre tonos violetas,

se tropieza en tu cintura

y tus brazos ya no dudan,

es el amor el que augura

y destierra la amargura

por aquello que se fue,

porque nada,

nada es igual que ayer.

 

 

 

Reflexiones al borde del pijama

                          Esta noche viene pensativa. Diciembre ataca, con sus luces, mercadillos, rojo, verde y amor, mucho amor. Enredada entre las bolsas de adornos navideños, me pregunto,  es el amor una emoción o una acción.

                            Podemos sufrir por amor, morir de amor, sentirse feliz por amor, emocionarse, amarse, re-amarse y re-emocionarse. No me rallo, el amor es una emoción que desencadena su acción la de amar, o amando recibimos una emoción satisfactoria. El amor lo que no es una omisión, ni tampoco sabe de agravantes. ¿Por qué?, porque no puede existir amor alevoso. Si uno pretende amar a otro, utilizando medios o métodos que reduzcan la capacidad de defensa, sin peligro propio, cuando menos ha hecho…!un amarre!! – y eso está mal- Todo lo que no sepa contar con la plenitud de facultades del otro, mal pero que muy mal. Quien no quiere peligro propio, no ama, simplemente.

                      El amor puede ser diurno y nocturno, pero nunca con nocturnidad, aprovechando la confusión de la noche. Eso es aprovecharse (y está mal, pero que fatal) de un ligue de discoteca. Ya no digamos que el amor no puede tener disfraz- aunque muchos pongan su mejor careta- ni acometerse con abuso de confianza o superioridad. El amor pues, no sabe de agravantes.

                    Pero cuidado, el amor tampoco sabe de atenuantes. No cabe un amor embriagado. Eso es un cebollón en toda regla por el que sientes “ que quieres a todo el mundo”. Menos la legítima defensa, porque amar no es atacar, ni el estado de necesidad.

                   Concluyo, si el amor es una acción, sin capacidad de ser omisión, sin agravantes y sin atenuantes. El amor es, sin duda, la emoción más pura.

                       Que sí, que sí, que me voy a dormir ya…

En positivo

 

Quien bien te quiere,

profesa la libertad de tus caderas,

roturando viento,

es devoto de tus senos

apalabrando dunas

de tus caricias, de tus noches,

del arrebato de tus ojos clavados en los suyos.

 

Quien bien te quiere,

disfruta los días que recoges margaritas,

colocándolas con mimo,

en el jarrón que pintaste con su nombre.

Quien bien te quiere, te ama,

sin importarle el largo de tu falda

pero sí la longitud de tus sentidos.

Quien bien te quiere, te ama

en tus ausencias, tus complejos, tus me gustas,

todas esas veces que tú llegas tarde

y aquellas que él llega pronto.

 

Quien bien te quiere, te ama

sin cadenas

 

Texto: Universoespejo. Pilar Astray Chacón

Imagen. Banco de imágenes Pixabay. Cedida gratuitamente por Ben Kerckx

Paranoia

Las luces de mi memoria

son cadenas

sobre tu sombra

Fragmentos que   me persiguen,

para desclasificarme.

Ellos   dicen que el DSM- IV

no tiene mi rostro,

que   las caretas

no son intercambiables.

Sin embargo, ahí están

en cada mancha

tus ojos,

siempre tus ojos,

psicoanalizándome

retratándose,

sobre mi espalda.

Silencio,

no puedo contarte,

que te siento

lejos .

 

Retales

Sobre una barandilla de pensamientos

se agolpan mis retales

(posventa al por menor de mi sonrisa)

Nunca fue fácil

pero ahora quizá es más difícil

insistir nivelando las gravillas

retocando los sauces del camino

comunicando tiempos

 

No encuentro la tesis

ni la música

que me lleve a arrojar más gasolina

si este fuego solo puede enfriarse

ya perdí las notas del concierto

y  no hay una taza de té en el escritorio

para la auditoría de mis versos

 

Se truecan los harapos del reproche

la letanía del desacuerdo

cuando eso es negarse y renegarse

Negarte y renegarme

mientras se va acabando todo edulcorante

se van decolorando los tonos de las cortinas

sin que una mano de pintura

se ofrezca a blanquear nuestras paredes.

 

 

 

Golpea orgullo

Golpea el orgullo la franja de la impaciencia

la delimitación de tus fronteras

demandando la propiedad de sus besos

Golpea orgullo al amor en solo un gesto

como trueque de un brebaje intoxicado

por querer ser norte, sur, espacio, huella y este

derrotando la luz de su cintura

Golpea tu orgullo cuando ya ni puedes

vestir un recortable de sus pensamientos

porque nada se debe y nada se encuentra

en el imperio agonizante del reclamo

otrora reivindicante fatuo

de lunas impenitentes de verano

Levedad

Leves son tus pasos

la observancia rítmica

en la que se impone tu presencia

Aquella levedad

que resta la ausencia detenida

a la parcialidad de mi recuerdo

Leve es la cadencia de tu ropa

aireada en el tendedero de la vida

rebuscando pipas de girasol y regaliz

para agitar el aire de nuestras conversaciones

rotuladas de azúcar

Leves son tus pasos

sí, leves

pero tu levedad imprime

quizá con más profundidad

la huella que me dejas