DUENDE

Puedo verte

asomándote,

a la barandilla de mi mundo

desde la estrella de tus ojos.

 

La hierba tiene sonidos

que se escuchan,

cuando las hadas duermen

y la ropa se tiende sobre el campo

blanqueándose.

 

La tropa de los duendes,

escuadra victoriosa,

en el duermevela de las cosas,

desordena todos las cortinas,

tumultuosamente,

sobre el tendedero de la noche.

 

No hay duende que no comprenda

que este universo

tiene, a veces, una belleza indescriptible.

 

El agua de la vida reclamando,

el renacimiento de mis notas.

 

 

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Raíz

 

En la naturaleza de los pensamientos

siempre hay una raíz agreste

demandando,

su ancestral imperio,

acantilando las horas.

 

La última vez que sus retallos

impresionaban de verde

apostando la tierra,

era otoño, recuerdo,

las hojas de los árboles ya amarilleaban,

y es curioso, ahora

que los rayos del sol de primavera

alegran aquel viejo castaño,

reivento una hoja, una de aquellas

como posavasos de mis sentidos.