La búsqueda

Perdidos en una selva,

hay demasiada vegetación para ver el camino,

y aun así maravilla la frondosa alegría de la vida,

reclamando su sitio,

sitio….

cuál es el nuestro, me pregunto

si algún día podremos encontrar el oasis,

allí donde siempre haya paz.

 

Disgusta la guerra por la supervivencia

y es curioso

jamás nos hemos liberado de blandir la espada,

en lucha impetuosa en la memoria,

contradictoria realidad que debilita

la fuerza que nos traba y nos revela.

 

Añoramos,

un lugar donde repostar silencio,

un lugar,

ese sitio de bandera blanca y tregua abierta,

ropa lavada sobre el verde,

sintiendo,

como el sol nos devuelve la mirada

buscar entre las sombras,

y abrigarnos

en el azul del mar.

 

Ya no resulta posible

seguir solos

y todo el andamiaje

que lleva hacia la torre de los nombres,

lleva marca de espinas

 

Quizá no podamos asirnos

a ninguna rama,

las arenas movedizas cubren la cabeza

y derrotan la espalda.

 

Cuán lejos el paraje donde reposa el arte,

cuán lejos el pasado nos antoja,

dibujar la sonrisa escrita verdes talles,

cuánto miedo al derrumbar la tarde,

en una soledad que ya aprisiona

y nada que nos calme.

 

Somos caminantes

zoombies…

entre la publicidad de las colonias

y las cápsulas milagro.

 

Dónde habrá un asidero,

la fuente y el grial.

el mare Nostrum

que nos devuelva

a la salvaje realidad de nuestros ojos.

 

 

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