Reflexiones al borde del pijama. Hoy va de Diosas

           Hoy mi hija me decía cuánto le gustaba el nombre de Dana. Yo asentía, es un nombre precioso, pero se está popularizando como nombre para mascotas, y eso me molesta. No hay que discriminar a los animalitos, pero…la diosa de la luz y de la vida… ¿No os parece excesivo? ¿Y si hago un post de esto? ¿Es arriesgado? Mientras no lo hagas en Twitter, puede que no, me aconsejó Pilar. Se lanzarán contra mí un montón de defensores de las mascotas diciéndome que no soy nadie para prohibir un nombre para un animal. Y cierto, no puedo prohibirlo, pero lo protesto. Dana no es solo la diosa madre, de la luz y de la tierra, sino de los ríos, los lagos, la magia. Protege la literatura, es capaz de interconectar a su estirpe y puede hablarte a través de los sueños y ayudarte a que se realicen. Mucho para una Diosa, demasiado.

            Y claro que es demasiado. Leyendo más sobre las múltiples cualidades divinas de nuestra querida Dana, su secreto es que delega, encomendando a otras Diosas también esta tarea. Tras varios cálculos alquímicos, la que se ocupa de mis sueños es Deva, la diosa de las emociones, mi reina de las mareas. No podía ser otra.

            Deva y Navia, en la raíz más profunda de esta Europa, todavía ceden su nombre a dos ríos. Deva, origen y madre cántabra de luz, y Navia, tutelando en origen los ríos galaicos.

       Ya muchos diréis que eso del indoeuropeo es una inexistente fantasía y una tremenda bobada…Lástima, os falta una Diosa que os susurre en los sueños. Ahí os mando una.  Buen sueño a todos.

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