El puente(2)/ sin rumbo

         Se me asignó un ayudante, un muchacho alto y muy delgado de unos veinte años de edad. Tenía el pelo muy corto, moreno, de unos ojos negros profundos y brillantes. Hola soy Javier, me dijo, estoy muy ilusionado por este trabajo. Es un honor ser su ayudante. Tutéame, por favor, llámame Alex, o Reten, como quieras. Gracias Jefe, contestó el muchacho, agradecido con la confianza que le demostraba.

           El lenguaje de la cohesión es geométrico. Sweeney me había facilitado el mapa de los Puentes para que “tuviera cuidado con la apreciación de las dimensiones”. Mira con detenimiento, dijo Javier señalándome el plano, te escuché hablar del triángulo equilátero, en cada ángulo están los puentes y en ellos los tres colisionadores de hadrones, pero no seas corto, Reten, mira hacia arriba. Y nada más cierto, el triángulo estaba en el interior círculo, que era base de la cúpula. Si lo podía ver. Se superponían triángulos a modo de sucesivos hologramas, todos iban formando un icosaedro, dando forma a la cúpula. Aquello era un poco “rallante”,  incluso para mí que adoro los sistemas complejos. Pudiera ser  el mismo lugar proyectado en el centro de la “nada”.

            El denominado atasco en las puertas dimensionales pudiera tener su motivo en el pandeo global de la cúpula. Algo había afectado a su estabilidad, por lo que no era complicado presumir que los otros dos puentes estuvieran igualmente afectados.

       ¿Tendremos que enderezarla? preguntó Javier. ¿Pero cómo? No lo sé, le respondí, pero tengo algo claro que el problema no tiene que venir de arriba, sino de abajo. La inestabilidad es una forma de caos y si el equilátero mantiene la armonía la solución tiene que estar en la dinámica de los puentes. Debemos caminar hacia atrás, estudiar lo que pasó los días previos al desajuste para encontrar las claves para restablecer el equilibrio perdido.

            Seguí indagando en las anotaciones del plano. Tras ese primer examen me di cuenta que entre el dibujo del colisionador y su descripción se podían apreciar unas letras que eran tan pequeñas que resultarían ilegibles a cualquier persona, por muy buena vista que tuviera. Una lupa ¿Tenemos una lupa? Javier empezó a abrir cajones y cajas de herramientas, hasta que encontró una.

            “Revisar el cociente de transformación en caso de desajuste”, eso era lo que ponía, pero todavía no sabía darle significado,

           ¿Hay alguna forma de saber lo que pasó los días previos al atasco? No podemos ir adelante, pero ¿podemos ir atrás?. Sweeney me confeso que  la fuerza del colisionador unida a la energía magnética de la corriente permtió que abriera un portal con Isla Mariña. ¿Pero cómo diántres se iba al pasado?

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SUPERNOVA

                 En ocasiones la vida nos sorprende con acontecimientos que determinan un cambio brusco. Lo importante es que esta transformación no implique una pérdida total y que tras ella podamos emprender otra vez un nuevo rumbo.

           Este poema, utilizando como metáfora la supernova, nos habla de esta autodestrucción por la resistencia al cambio.

 

Cuando la nube ya gira

en un espiral de flores

la cinta de tus colores

ya se ilumina en el mar

 

Es tu estrella la que brilla

Es el ciclo de la vida

El calor que lleva al fuego

de la juventud prendida

Siempre en constante jauría

en expansión compelida

por el frio seductor

 

La vejez te lleva al hielo

encorsetando tu vuelo

y mudando tu color

 

Pero, ay tú, mi querida amiga

resistente más que fría

haces explotar tu herida

en bronca aceleración

y sorprendida entre luces

ya no te das por vencida

resistiendo la estampida

acolchada en un neutrón

que se detiene en lo denso

para manejar los tiempos

en constante interacción

de la juventud perdida

y  tu cambiante atracción

 

Se va trocando tu día

el viento te convertía

a medida que morías

 

Progenie de nebulosa

en doce masas solares

con remolinos dispares

más allá de vendavales

mi querida estrella airosa

aún impresionas hermosa