Angustia

Toda una vida cosida a fotogramas,

deshilados en una procesión momificada

entre el verde ungüento de las nauseas

quebradas en la angustia, maniatadas

en una composición de videocámara.

El tiempo se repite,

un nudo en la garganta

que ha venido a instalarse,

entre el papel pintado y la insuficiencia

de toda incertidumbre.

 

Las manos en enredadera,

cubriendo la cabeza,

posición de defensa.

Me estoy tragando la luz,

Voy engullendo

lo poco bueno que asoma a las ventanas

y no sé cuál será la próxima pantalla

No existe camino para volver atrás,

el tiempo se lo cobra

Siempre estará él para decirte

Cuanto te equivocaste

 

Quiero abandonarme en el minuto cero

estar ausente, libre, sin espacio

cesar el tormento, romper el lazo

que me une a la candelaria de las sombras.

 

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Quiero estar cerca

Desbarata la luz, descomponiendo

el antaño esplendor de aquella cómoda,

la madera recuerda la palabra

impresa en la memoria de tus ausencias,

cada vez más habituales.

 

Dicen que tu fantasma,

aquel que no está sobre tu piel cuando me miras,

en el despiste ahogo de la demencia,

vaga perdido entre las densidades

del jardín de invierno,

allí donde recibiste el primer beso de amor

quizás el único

que humedeció tus labios en silencio.

 

Puede que la mayor metafísica

la teoría del todo,

el átomo más puro de tu oro,

se encuentre matizado en capas de electrones

desde las coordenadas de los besos.

 

Desbarata la luz, y ya es tu lecho,

un catre articulado con más de mil funciones,

el colchón anti-escaras,

de la inmovilidad de tus deseos.

 

No sabes cuantas veces pienso,

abrir ventanas y sacudir las sábanas,

desarropar el tiempo en remolinos,

cogerte de la mano, huir corriendo

al universo templado del pasado.

 

Ser el potro salvaje que desencadene,

una carrera hacia una estepa libertaria

sin rostros maquillados e indolentes

que te tratan como si fueras un niño,

restando sabia a tu vejez furiosa,

arrebatada en la suerte de los días,

pero no menos intensa en poesía.

 

Corramos, pues, contra el viento y la marea

pues mientras haya aliento

no puede haber artrosis que no nos permita

rodear la palabra imponente de tus brazos,

y ser amante, ahora y siempre,

en la desestiba del carruaje de los tiempos.

Novia

Era cómodo el tejido, de seda y nácar

sobre la temperatura de su rostro,

auditorio de rosas sobre su cuerpo

en la desnuda inocencia de todo relato,

fueron felices y comieron perdices,

y quizás mancharon sus labios

con chocolate negro y naranja amarga

quizá,

era demasiado cómodo entretejer telares,

cada mañana abierta, para deshacerlos,

encajando las palabras entre sus hilos

el ensayo repetido,

la ruta conocida

la caja de zapatos en el suelo,

Era demasiado cómodo

quizá por eso,

nunca acudió a esa cita,

pirateando los sueños,

con la bandera negra de sus sensaciones

prohibidas.

Laberinto

Antes de venir aquí,

aceptaste el reto

de una oferta irrevocable:

Vivir.

Lo recuerdas,

te creías capaz de superar cualquier prueba,

Yo, yo, decías, en el andar de las almas,

con un ímpetu propio de tu juventud

entre las huestes de las eternidades.

Ahora no te quejes,

por no haber leído la letra pequeña,

haciendo cómplice al destino

o maldiciendo al rojo del infierno de luces,

“No hay otra” que seguir el laberinto

para encontrar la puerta de salida.

Agujero negro

Alejate de mí,
yo no soy farol que ilumine
tus parábolas de Netflix,
y mis botas tienen más arañazos que tachuelas.
No te traigo espejos predispuestos
ni zombies ni vampiros.
ni siquiera, damiselas de cara blanquecina y en apuros.
Mi página de apuntes se quebró en una esquina
cuando perdió la lírica y los versos se hicieron carnavales

Aléjate de mi,
mi luz conoce el rojo de las constelaciones,
ha contaminado los colores,
conjugando los verbos,
en el tejido curvo y matemático,
más allá de la próxima centauri,
que forman los lunares en mi antebrazo,
tatuaje impreso al sol de la palabra.

Alejate de mi,
Yo no te traigo la ilusión, los focos
Los guiones de estrellas
mis manos solo dibujan,
un insolente big bang,
el nucleo desnudo,
esa parte que te cuenta
que todo lo que tu crees ver
Simplemente es
PASADO.

Desgarro

Hace millones de años la tierra sufrió un golpe desgarrador. Esta colisión determinó se fragmentara y se formara lo que hoy conocemos como luna. La luna, como parte de la tierra, alter ego, sombra y luz, domina ciclos y mareas. Sería inconcebible nuestro mundo sin ella. Este poema utiliza la metáfora del nacimiento de la luna, para aquellas situaciones que, si bien nos desgarran, suponen un nuevo comienzo.

 

A veces,

ese golpe violento y seco

que nos lleva al abismo

es curiosamente un nuevo comienzo,

polvo de estrellas que trasluce

el contorno de mi galaxia,

siempre errante hacia tu poniente,

 

Un desgarro de luz,

ese alarido sin sonido,

se transforma en luna,

conjugando la suerte de mis mareas.

Sin esa luna

no existiría el viento  abanicando mis orillas

ni las olas que suavizan el agreste corte de mis rocas,

y esa atmósfera azul que tanto sobrecoge

todas tus bienvenidas.

Alter ego

Voy detrás, invisible, como una nube blanca,

humo del cigarrillo sobre tu garganta,

el soplido de aire al crujir las palabras.

 

Quizá ya me hayas visto, quizá no lo recuerdas,

derramando caricias sobre el vibrante ruido

y en la ventana amarga de toda la desgana,

amenizando en gris  de noche atarcedido,

mandíbulas abiertas en eco detenido,

verdad de ser aquello por lo que tú has venido.

 

Que te diré, que lo sabes, aunque sea lo mismo,

lo siempre te encuentra, la que siempre te digo,

por eso, que ya es hora, de quebrantar el ritmo,

volar entre los soles que forman este istmo,

entre cascadas áridas, pajares de sonido,

estrellados murales de lápices sin caja

refugio para huérfanos de la mitad del alma

un techo improvisado de papeles de plata.

 

Ya me duelen las manos de hacer tanto pesebre,

un nido para hablarte, un lecho de montaña.

Voy detrás, invisible, como una nube blanca

humo del cigarrillo sobre tu garganta