winners

En el supermercado de los dioses,

las estanterías vacías de alimento,

no existen ya reponedores,

ni hay repuesto.

 

Mientras en la galería,

las sonrisas infantiles,

barra de labios, gominolas,

la tarta se hace fraude,

subrogado

en mandato imperativo,

la felicidad se compra,

es una taza,

con ilustraciones con estrella,

y aquella frase al uso,

podrás hacer lo que quieras,

si me pruebas,

en el paraiso de los winners.

 

Sin príncipes, ni princesas,

solo existen dragones disfrazados

en promesas de manzanas mensajeras.

 

 

 

Anuncios

Inocentes

Las pequeñas manos,

inocentes,

buscan la luz,

asidas de tormenta.

No hay quien las escuche,

es descampada la noche

y a destiempo

la espera

agita, interminable,  su tormento.

 

La furia en la garganta,

volteando,

la ausencia impuesta,

la traición victimaria,

la falacia

que destroza la historia inconsentida.

 

El odio reta amargo

y las cadenas angustian

las manos más pequeñas,

las manos apresadas,

las manos tendidas,

apretadas,

en el desconcierto de la vida.

 

Pescadores

 

Tú que afirmas que no versas,

 cuando dices

ser aire todo lo que respira,

 y columpias las miradas infantiles

presurosas de tu faro vigía,

“sabedes as sirenas bailan a muñeira

as estrelas do mar tocan a gaita

e coñecen os nomes de todoslos nenos”

 

 Ya viene, que ya viene, cien bengalas

el galeón de invierno entre los sauces,

el barco de palabras mensajeras,

los peces y los panes,

los ojos marineros,

las manos tejedoras de la madre,

sobre la red dedal de la sonrisa.

 

ya viene, palmatoria en ola,

 los pies arremangados

sobre el bosque de luna entre las algas

descalzando las redes sardineras,

trabuquetes, sedales y traínas

un baile de pinceles y acuarela

cristalera de luz en las marinas.

 

Me miras, me sonríes y no entiendes,

correntía de aludes sobre el día,

entre callosas manos,

fuerte el quiebro,

pescador de viento y diamantes

sobre la popa de las alegorías

 quizá no lo comprendes,

justamente, eso es la  POESÍA

Ellos crecen

Lápices de colores,

desparramados,

sobre una carpeta

formando una catapulta de madera:

El ayer no pasado.

 

Es curioso, ya no veo

las montañas

en el dibujo de aquella casa,

la chimenea aún humea

y quizá todavía,

exista ese duende entre los bosques,

aquel que siempre enseñaba piruetas,

los días de colegio.

 

El pequeño rio serpentea,

el paisaje de invierno.

Nieve sobre la copa de los árboles

y un resto de pegamento

del día que formamos tu palabra,

los pasos descalzos sobre el pasillo

y la planta del alfeizar

para aprender a cuidar las sensaciones.

 

Fotosíntesis sobre la piel,

desescamándose en mariposa,

hacedor de pasteles de trufa,

rescatador de pérdidas

y de mí misma

en el intenso brillo de tus ojos.

 

 

Repasemos: Hay lápices de colores

desparramados, como sueños

entre los clasificadores de papel

de las emociones.

Si fuera Navidad

 

Un muro de hielo,

en un abrir de ojos

se derrite

entre los trapecios de mi inconsciencia.

 

Un castillo de infierno,

en un abrir de ojos,

se desmorona

sobre la raíz del pentagrama,

tambaleando las cartas,

sobre el tapete de las emociones.

 

Si hoy fuera Navidad,

no se comprendería,

que los faustos de turrón de chocolate

fueran primicia sobre los panes

que habrían de compartirse en el invierno

 

Si fuera Navidad.

no se comprendería,

la metralla oxidando los oídos

de la infancia indefensa

 

Si hoy fuera navidad

Si tal vez fuera…

 

En un abrir de ojos

Se va la magia,

desbocada en sol

entre los clavos de la alambrada.

 

 

 

Un sol de gominolas

Versar en tres

Un sol de gominolas

Emborracharse a moras

Pellizcarse la piel

Trepar sobre las sombras

Saltar en pata coja

Con una media roja

Para no poder ver

Jugar al escondite

Responder a un envite

Esconderse después

La infancia es la bandera

De los sueños tempranos

La tenue primavera

Rozándonos  las manos

Arco iris de nata

Sobre de papel de plata

Y sombrero de paja

Trenzado del revés

jugamos otra vez

 

 

 

chapotear

Chapotear recuerdos:

Juguetear con el agua en las rodillas,

pisando charcos, saltando de puntillas,

apretar los dientes cuando la noche vibra,

y recordar,sintiendo,como pasa la vida

unas veces en gris, otras abriendo el día

abrazarte en silencio, rozando tu mejilla

son las cosas que importan, quizás, las más sencillas