Hay quien…

 Piedra

Hay  quien afirma la nada

por huir del vacío,

gritando en un acantilado

al viento,

apuesta frente al calendario

pretendiendo

que el tiempo le favorezca,

como si detuviera

la impresión de la vida

Papel

Otros se engullen

cual canívales

entre cosas inservibles

trasponiéndose,

multidimensionando

plásticos que determinen sus fronteras

 Tijera

Otros se afirman bajo el todo

buscándose en la luz

inmensidad del óceano

la memoría colectiva,

los primigenios metales

y los consabidos preceptos del inconsciente

Piedra

Otros disfrazan identidades

en el engaño

de que la soledad no les comprende

compartiendo un emoticono permanente

repelentemente impostado

Papel

Carpe diem

comiéndose la vida

Peldaño a peldaño,

reto a reto, minutos

con tan incesante actividad

que desconcierta,

parecen desear llegar a ese final

que al mismo tiempo tanto temen

 

Piedra, papel, tijera

Sobre círculos de agua

en el movimiento de la vida.

 

Agujero de gusano

 

Hay un horizonte invisible a nuestros ojos,

que desoye, que revierte, que expande,

un horizonte donde se encuentra aquello que hemos perdido,

donde, con un ritmo intenso

el tic tac del reloj gira en rumbo opuesto.

En ese horizonte me balanceo,

detenida en ese extremo del tiempo,

en esa cuerda en la que el ruido es blanco,

infinito en audibles mil espectros,

en transformación multicolor,

peaje críptico de este verso

en la nota escondida entre las rimas

El espacio deformado no cesa en su zumbido,

Hay un hueco, una fisura entre latidos.

Me veo, te veo, puedo oírte, te digo

Retroceder a ti, con mi fuerza en un suspiro,

más lo intento y no puedo, te he perdido,

miento, hay un recuerdo atrapado, ahora siento.

Todo es denso.

Un sabor a plomo me apelmaza.

Hay algo que no me deja avanzar.

Gravito.

Pienso en conformarme en este devenir,

pero no lo haré, nunca he temido,

tropezar con tu mano en este encuentro,

tornasol azul, en la encomienda, de los pensamientos

Y es, en ese nomento,

cuando la luz se abre en prisma

Y yo te puedo dar un beso.

Rescatar las lágrimas

           No temo la crueldad de la batalla, ni el fracaso, lo que temo es recrearme en esa sensación de pérdida,  porque cada minuto que nos autocompadecemos y seguimos en la queja,  perdemos un segundo de subida.

 

Confieso, a veces, he perdido batallas.

He perdido silencios,

rutas, tiempos.

Pero también confieso que no lamento el fracaso,

lo que lamento,

es no haber sido capaz de rescatar las lágrimas

para formar un acordeón con sus sentidos.

 

En positivo

 

Quien bien te quiere,

profesa la libertad de tus caderas,

roturando viento,

es devoto de tus senos

apalabrando dunas

de tus caricias, de tus noches,

del arrebato de tus ojos clavados en los suyos.

 

Quien bien te quiere,

disfruta los días que recoges margaritas,

colocándolas con mimo,

en el jarrón que pintaste con su nombre.

Quien bien te quiere, te ama,

sin importarle el largo de tu falda

pero sí la longitud de tus sentidos.

Quien bien te quiere, te ama

en tus ausencias, tus complejos, tus me gustas,

todas esas veces que tú llegas tarde

y aquellas que él llega pronto.

 

Quien bien te quiere, te ama

sin cadenas

 

Texto: Universoespejo. Pilar Astray Chacón

Imagen. Banco de imágenes Pixabay. Cedida gratuitamente por Ben Kerckx

Ahora no comprendo

Yo que acostumbro a callarme las sombras

por no herir sin sentido cuando nada es ajeno

y todo lo que duele es lo que tengo dentro

 

Yo que acostumbro a tender en silencio

las nubes de la risa cuando se apaga el sueño

retratando la brisa de los días de invierno

dejando  mi sonrisa prendida en tu cuaderno

 

Por eso ahora , yo, no entiendo ni comprendo

que por no herirte, amor, haya acabado hiriendo

 

Levedad

Leves son tus pasos

la observancia rítmica

en la que se impone tu presencia

Aquella levedad

que resta la ausencia detenida

a la parcialidad de mi recuerdo

Leve es la cadencia de tu ropa

aireada en el tendedero de la vida

rebuscando pipas de girasol y regaliz

para agitar el aire de nuestras conversaciones

rotuladas de azúcar

Leves son tus pasos

sí, leves

pero tu levedad imprime

quizá con más profundidad

la huella que me dejas

 

Implacable

Implacable, el paso de la vida

taconeando  arrugas

serpenteando densidades

degradando el color de las agendas

un minuto que resta

dos o veinte, quizá diez mil

No somos una fotografía

ni siquiera la huella de un escrito

somos esa piel que se encuentra

ahí fuera, en el otro lado

sorteando las plumas del papel de mariposa

mientras las gotas de agua

se difuminan

de forma inexorable

 

Antes de que mis botas

caigan en las hojas del olvido

permite que te piense y que me pienses

quién eres

 

Nada que decir

Callar, no expresando nuestros sentimientos más positivos, puede hacernos perder lo que más queremos.

 

No hay nada que decir

para mejor consuelo

lo niegas, y al partir

detienes ese vuelo

todos los sentimientos

de bruces hacia el suelo

Incierto el porvenir

ignorante de cielos

hipotecado en duelos

que se perdió al partir

sin recordar lo nuestro

Cuando nada se dijo

por no decir te quiero

no hay nada que decir

aunque de amor me muero

 

Viejo

Era viejo.

lento, pastoso, cansino, cansado

era torpe

sus ojos vidriosos en débil abertura

no acertaban siquiera a verte

Creo que se olvidó tu nombre

no sabía dónde hallar sus calcetines

ni calentarse su propio desayuno

Era viejo, diantres, era viejo…

¿Y tú?

Qué alejado te ves y te describes

como si fuera distinto lo que vives

de lo que él vivió por ti un día

Qué alegoría

nadie es eternamente joven.

 

De cero infinito por ciento

Paso la tarde pegada a una nube

buscando un momento sin pensamiento

De cero infinito por ciento

Dibujo sobre mi mano una palabra

Reclamándome

Todavía guardo una caja polvorienta en el balcón

hay agua de lluvia en las losetas

siempre huidiza

Por cierto,

la luz azul no se apagado en el jardín.

Quizá hay alguna esperanza

para abrir este cuaderno y escribirlo de nuevo

empezando por el final

para así asegurarnos

que caminaremos entre las rocas de la playa

con una caracola de arco iris.