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No hay conjuro que oscurezca el cristal

ni nave que no tiemble

ante la profundidad de las aguas

y aun así

roturo el terreno cada noche

decolorando nuestros desacuerdos

bajo el halo de la inicial sonrisa

fuera de perspectiva

Custodia y bienvenida

de esta imaginaria del recuerdo

Un alto y seña

bajo la contraseña de tus besos

Que así sea

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Aquello que tal vez nunca escribiera

Mis manos son hoy las pasajeras

de un papel en blanco detenido

y no saben qué decirte cuando escribo

aquello que tal vez nunca escribiera

si nunca te hubiera conocido

 

Y es que este espacio no es sino una espera

de un más vasto y abrupto recorrido

del amor que no fuera conocido

 

y no hay sombra que la verdad cubriera

ni viento que cruel pudiera

resistir a la flecha que Cupido

clava sobre mi sien cuando te miro

 

 

Mis palabras se agolpan viajeras

recorriendo tu cuerpo junto al mio

y no saben qué decirme cuando digo

que aquello que tal vez nunca sintiera

tal vez aquello que nunca he sentido

se entrelaza entre ambos con un hilo

resistente a los tiempos y al olvido

 

 

 

Es el amor

Es el amor la energía transmutada

por la flecha de azar de un tal Cupido

de núcleo a núcleo, partícula emitida

en notación metafísica del otro

Es el amor la alquimia de unos dedos

deslizándose entre las densidades

bendecidas del oro de tus ojos

la piedra filosofal de tus sentidos

Es el amor la energía transmutada

al roce sigiloso de ese arte

que nos hace distintos cada día

Aquel viaje

A la hora de partir a un último viaje

nos trae el pensamiento la última factura

lo que a la amor le dimos, eso es nuestro peaje

lo que al amor negamos, nos vuelve en amargura

Las manos ya no tejen alegres mariposas

los ojos ya no abarcan las lejanas llanuras

todo lo que esta cerca, es lo que nos arropa

lo que nos es de dentro, ya plegado en arrugas

Más allá de la pose que enmascara la ropa

y las lentes de aumento, aun pese la cordura

de saberse partiendo, sin que ninguna duda

nos fuera esclarecida, pese a las largas horas

Sabéis que lo que queda es aquello que dimos

los besos que entregamos, las lágrimas en vino

aquellos vendavales de furia y de delirio

entrelazados cuerpos en juventud henchidos

Y sabes, aun le siente, tan clara y tan hermosa

por mucho que los años estrechen el camino

su báculo, su emblema, la flor de su destino

ella, su amada y reina, emperatriz de rosas

A la hora de partir al último viaje

evoca el pensamiento la última factura

 

 

 

Suerte

Vengo para posarme en tus rodillas

abandonarme en tus brazos

mutar en los abrazos

que han de suceder

Vengo para pagarte sonrisas

entre mil diamantes

eternas dibujantes

de lo que he de querer

Vengo tintineando la suerte

de una buena hechicera

Espirales de fuego

quebradas en el vuelo

que perdimos ayer

Vengo con la maleta de sueños

destronando misterios

volteando hemisferios

para amarte sin miedo

rotando en un te quiero

pegado a nuestra piel

 

 

 

 

Un espiral pequeño con un lazo

Un espiral pequeño con un lazo

la flor que olvidé de madrugada

los suspiros que quedaron en el suelo

y la promesa de volver mañana

el alma dolorida en esa pausa

finita e ilusoria de los besos

de oráculo incierto en la palabra

y sonido de amor agreste en roca

Receta milagrosa para el verso

que todavía atisba una esperanza

entre el azul del día que converso

va calmando la sed de tu mirada

Un espiral pequeño con un lazo

y la flor que olvidé de madrugada