Ya no recuerdo

Ya no recuerdo cuando fuimos algo,

algo como la piel atardecida,

revolucionando los mapas,

y todas las apuestas.

Ya no recuerdo,

y mira que lo intento,

aquella mirada desgobernando

todas mis razones.

Mientras transita el día

sobre mi ventana,

resulta inexorable

el cierre y el telón,

ya no hay persianas

para tamizar los desencuentros.

Y yo,

ya no recuerdo, cuando

tal vez, fuimos algo

 

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Te siento

Te siento

como viento huracanado,

remolino,

alborotando

las cortinas de mi cuerpo.

Te siento,

cual tornado

fuego abierto,

catarata,

en los acantilados de mis versos.

Te siento, te pienso,

te siento

Te quiero distinto

Pautas,

unas páginas marcadas,

una estructura,

la línea horizontal,

un  programa sobre el calendario

y una numeración para cada suceso,

en un amor/ convenio contratado.

 

Pautas,

en este deber ser, siempre  hiperbolizado,

en la rigidez de la forma,

la estrechura de su perímetro.

Toda pauta inflexible supone un error de cálculo,

el corsé que aprieta la generosa cintura

del universo.

 

Pautas,

sobre la puntera deslizante,

de unas bailarinas,

reglas

en la geometría de la vida,

cuanto más se aproximan, más se alejan

por eso no hay cálculo sin contra-cálculo,

el caos apretando,

el magma,

la pasión inconmensurable de tus labios,

la libertad,

el viento,

la ausencia de raíces,

ser nómada sobre tu piel

y paisaje en tu recuerdo.

Imagino

Imagino

sobre mis mapas,

el mismo paisaje,

muchos árboles

acariciando

la libertad del agua,

tus ojos discurriendo,

corriente contínua

navegante,

del juego de mis manos.

Yo te anhelo

entre las fronteras de mi mente,

sobre todas las caras de mis dados

Sueño de amor

                       Cuando decidí ordenar mis poemas de amor bajo un alfabeto, en un alfabeto para amarse, lo hice de manera improvisada y no emulando, lo confieso, la decisión de otros poetas. Aun así, luego cuando ya estaba publicado, Un aflabeto para amarse, recaí en la lectura de la obra de un poeta, jurista  y político ecuatoriano del XVIII/XIX, que gustó del mismo criterio para ordenar su consejos en forma de verso en su Alfabeto para un niño.  Yo aquí homenajeo a Olmedo  en su dimensión como poeta. De la vida, hace tiempo y por muchos motivos, lo que más me interesa es lo que esconden dentro las personas y por ello la poesía.  Hoy retomo como base un poema de José Joaquín de Olmedo, llamado un sueño, y escribo este poema, que se lo dedico y espero le llegue, entre los pliegues de las dimensiones de los tiempos.

 

Saber puedes las veces que te amo,

las veces que recuento nuestro sueño,

y aquellas otras tantas que despierto,

maldiciendo,

la luz del día, la torre, la mañana,

la historia que no fue, que era soñada

y me quedó pegada en la mirada.

 

Anti-tesis

Dicen que el infinito es anónimo

que todo es rayo y luz,

y no hay lenguaje que comprenda

la cápsula en idea,

yo disiento

pues tus besos

son firmamento imantado hacia nosotros

Mi verso  tiene materia terrestre,

salpicante del polvo de la atmósfera,

nominando los soles

de nuestro  universo reconocible.

Será por eso, que tanto me gusta esta vida,

siempre existe eternidad,

cuando el viento arremolina la tarde

anunciando lluvia,

mientras me acaricias

y nos miramos

desde la ventana

de los tiempos.