Dos botellas y un día

En algún lugar de mi paisaje,

habrán quedado instaladas,

aquellas botellas que nos bebimos

en la borrachera de tu ausencia.

En algún lugar,

tal vez muy próximo,

a la nube donde depositamos

los jadeos de mayo

y la brisa,

en la espalda de abril.

Imagino rescatar su envase,

elevarlas en altar

descolorido,

la pose otros tiempos,

en palabras,

que quedaban impresas al oído.

Y beber de nuevo

sus brebajes,

indómita en tu piel

y sedentaria,

en la laguna de tus pensamientos.

Dos botellas de alcohol

que derrocaron,

tu noche,

y mi cordura,

dos botellas, y un día

en penitencia,

 descosidas

sobre la ropa,

como un emblema viejo,

como el mantra

oxidado

e incrédulo que no quiere desasirse,

de tu nombre

Nada

 Tal vez, pudiera, hablarte

  del amarillo de la puerta,

  de ese azul persistente

    que llama a primavera,

,     de la madera vieja

    bordeando las flores

   y aquella sinfonía que recoge mis pasos,

pero hoy la noche nace,

   intensa y bien amarga,

   la niebla sobrecoge

    la frente en la mirada,

    mis vuelos ya no encuentran,

     barnices de palabras

     y todo lo que escriba

        no deja de ser nada:

un candado cerrado.

Fortaleza

Después de una gran batalla interior, siempre habrá un amanecer en la mirada.

Cuando la noche comienza  

                                                 desasida

de toda barandilla que recubra

                                                    su silencio,

 el insomnio es ajeno al claro de la luna,

y tú,

ese ser desnudo,

sin estampa que lo proteja

                                          inexorablemente

del insistente periplo entre las sombras,

Los argumentos se nos entrecruzan

para disimular sus desaciertos,

                                              es el delirio,

de la mente traicionera que te ofrece

las rebajas del sol para calmarte.

Cuando las bocas están llenas de palabras

se pegan a la ropa,

 se llevan a rastras,

carcomidas,

en la gangrena de la esperanza,

No te digas, no te llores,

no te pienses , no reclames

toparte en las esquinas

con un salvador de baratijas.

Respira hondo, pues,

entierra los desechos de tu porte,

sobrevolándote,

levitándote,

abrazándote,

en la comprensión de que desde ese momento,

el cielo ya no callará para tenerte,

pero tampoco el infierno querrá arrebatarte tu vestido.

Un alfabeto para amarse, también en febrero

En mi libro, un alfabeto para amarse, hay un poema que se nomina NOTAS DE AMOR. Es el poema desnudo.En su momento, sirvió de engarce en un juego que intentaba emular la canción cortesana. Como quiera que se acerca San Valentín, que mejor forma de recordarlo, con esta proposición que simula el cortejo cortesano y en el que introduzco, ahora sí, las notas de amor, que trastocan los objetos de siglo, hablando de metros y luceros.

Espero que os divirtáis.

Ahí va….

TE PIDO UN MINUTO DE TIEMPO

Te pido un minuto de tiempo,para convencerte, de que yo te quiero,
prometo en este momento, que yo solo siento, un amor sincero,
te pido un minuto de tiempo, que escuches al viento, que viene ligero, arrópate de mis caricias, en su mejor brisa, de un martes de enero.

Presiento que si tú me escuchas, no te olvidarías de cuanto yo espero
tenerte en mis brazos muy cerca, unir nuestros labios, en solo deseo,
rogando a la estrella del cielo, que a ti te regale, su mejor lucero,
y  así que en el firmamento se escriba tu nombre con todo su esmero.

Presiento que si tú me escuchas, no te olvidarías de cuanto te quiero,
prometo en este momento, que yo solo siento, un amor sincero.

Te pido un minuto de tiempo, que llega la noche y se enciende el fuego
y siempre una llama encendida, para recordarte, también en febrero.

Te pido un minuto de tiempo, un solo minuto, de todo este invierno,
presiento que si tú me escuchas, no te olvidarías de cuanto te espero

Un roce, una palabra viva, la flor de tus ojos, el amor que esconde
aquella sonrisa en la calle, las horas de metro, el verso, un acorde
silencios que duelen, tus labios, tu rostro, la vida, y ya no sé dónde
existe un lugar que no traiga, grabado en mis ojos, ya solo tu nombre

Te pido un minuto de tiempo, un solo minuto, en todo este invierno
Prometo en este momento, que yo solo siento un amor sincero

Jugar de nuevo

No sabes cuántas veces pretendí

situarme,

en la pantalla de inicio.

hacer click,

en “jugar de nuevo”

sabiéndome los trucos,

para reinventarnos en nosotros.

Pero este juego no permite

sino recaídas

en la cadena de los silencios,

mientras se despliegan,

en el sofá,

todas aquellas cartas que no escribí,

todas aquellas frases que no te dije,

y también que,

 cuando te fuiste,

algo también se fue de mí.

Vorticidad

Y fuiste viento sobre mi cadera,

musicando la vida

fuiste vórtice,

remolino,

sinfonía,

compactando

nuestras adicionales dimensiones.


Poética

Mentres ela mergúllase nas augas

do mar

doente,

el queda co sal,

ocultando a escuma,

para que así lle demande,

rendida,

unha primavera de caricias.

El pensa que destruíndo algas

arremetendo contra a serenidade da area,

obterá derrubar a muralla dos seus ollos

Ainda que sexa mestre na estratexia

das súas cicatrices,

ignora,

que os seus pés descalzos

son capaces

de dobregar as rocas,

mudalas,

cal escudo.

Ela irase,

mollando a súa pel nas ondas,

e el

aínda

preguntarase o porqué.

Memoria selectiva

A veces, es preciso hallar un buscaminas,

              para no dinamitarse desde dentro,

               hay algo de kamikaze en la conciencia,

            que rebusca el dolor en la cosecha

             y cada invierno no es diferente a otro,

              la luz se desliza por la habitación

               intentando despertarte.

            Es una pesadilla,

                No hay nada más.

               El antídoto de la memoría selectiva.

               La identidad se revela filtrada

                en un cuenco de agua.

                Siempre me he preguntado

                quién seríamos sin esta disonancia.

                 Estamos programados para sobrevivir,

                  no para ser emocionalmente objetivos,

                   por eso,

                    déjame reposar la taza de café

                      mientras se colocan las nubes en el cielo

                        y pueda recuperar los besos.

winners

En el supermercado de los dioses,

las estanterías vacías de alimento,

no existen ya reponedores,

ni hay repuesto.

 

Mientras en la galería,

las sonrisas infantiles,

barra de labios, gominolas,

la tarta se hace fraude,

subrogado

en mandato imperativo,

la felicidad se compra,

es una taza,

con ilustraciones con estrella,

y aquella frase al uso,

podrás hacer lo que quieras,

si me pruebas,

en el paraiso de los winners.

 

Sin príncipes, ni princesas,

solo existen dragones disfrazados

en promesas de manzanas mensajeras.

 

 

 

Heroína

La mayor parte de las heroínas de cómic no suelen llevar mucha ropa,

una indumentaria poco apropiada para abarcar hazañas

y hundir las manos sobre el fango del peligro,

diluyéndose en el techo de cristal trazado a lápiz,

para redondear sus atributos.

Las heroínas comparten acepción con una droga mortal,

algo que tampoco sufren los héroes,

en ese avatar del diccionario,

alcanzando su adición en el amor romántico,

el amarre de la idea envenenada,

en ese «fueron felices»con su super-héroe.

Puede ser que mañana descubramos

una Alejandría ahogada,

sobre la miseria del comercio.

Y mientras la mente adolescente fragua las ideas en combate,

la sociedad insiste en continuar, de espaldas, a la caverna.