Ostara

Más que nunca, en estos momentos malos, quizá debemos recordar en que fase del año en la que nos hallamos. Llámale Pascua, primavera, Ostara, o lo que te guste, resistiremos, porque el equinoccio anuncia el renacimiento de la vida.  Recibe mis mejores deseos y bendiciones.

OSTARA

 

Se detiene el reloj,

bajo tu nombre,

para su giro inverso y conectado,

bajo la presencia de los polos

y la exactitud de la medida.

 

Yo danzo sobre ti,

Yo danzo desde ti,

retomando

la corriente arrebatada de las aguas,

el sonido de los árboles

y ese aliento del sol tras la ventana.

 

El equinoccio, más que nunca

nos anuncia,

el renacimiento de las flores.

 

Siénteme,

en la primera luna.

Mi naturaleza es la aurora

que impone se retraigan

las fuerzas más oscuras.

 

Tres saltos,

la triada

y el alba

mientras gira la rueda de la vida.

 

 

Tú me sabes

             

Tú me sabes a café de la mañana, 

a la asonancia libre, el tendedero

            de galería al sol, madera blanca,

             luciente entre las tejas y persianas.

            Tú me sabes a tarde y avellana,

           al verde que desviste la montaña,                

a un pantalán de dunas, pasarela

             a castaña de otoño y a morera,

             a soportal, a tientas, a bengala.

              Tú me sabes al vaho en los cristales,

              al musgo renaciente en las aceras,

              torbellino, aguacero y vendavales.

              Tú sabes a solsticio, tras la hoguera,

              a esa fuerza del fuego que me aboca

               por ser caricia, eterna viajera

              reclamando la fruta de tu boca

              por esta vez, y por las venideras

               Tú me sabes a verano entre las rocas,

              Tú me sabes a mayo en primavera.

Resides en mí

Tú resides en mí,

eres el fruto

caramelizado de mis labios,

una explosión que desciende

rodeando

las alas de la noche.

Y somos

madera rojiza en este invierno,

recubriendo las ventanas de los ojos,

anhelando,

en la flexibilidad de sus vetas,

la floración de marzo,

ese diálogo

tan nuestro,

en una primavera de cerezos.

Abril

Es curioso que en Agosto añore

esa luna de abril,

la primavera,

y ese olor a hierba mojada,

envejecer, sentir, desarroparse

sin paradas de tren,

ni escapularios,

sin ofrendas,

sin perseguir estrellas,

detenida

en el sabor aguamarina

de tu nombre

posado

sobre mi piel.

 

 

 

Azar

Azar es el sonido de tus pasos

Impresiones de sol en primavera

Inigualable azul en solo trazo

Y el mar amurallando las aceras

 

Azar, apuesta en luz, envite a mayo

torne mi cuerpo en ola donde quiera

que se encuentre amor que a tí te espera