
Hay veces que el silencio
arremete
fronteras de fuego
y teje muros que rompen,
la tersura del viento,
esos muros,
que se encalan,
en la mirada de la derrota.
Por eso dame raíces,
cimientos,
el cemento solo enluce
la fragilidad de la estructura.

Hay veces que el silencio
arremete
fronteras de fuego
y teje muros que rompen,
la tersura del viento,
esos muros,
que se encalan,
en la mirada de la derrota.
Por eso dame raíces,
cimientos,
el cemento solo enluce
la fragilidad de la estructura.
En la naturaleza de los pensamientos
siempre hay una raíz agreste
demandando,
su ancestral imperio,
acantilando las horas.
La última vez que sus retallos
impresionaban de verde
apostando la tierra,
era otoño, recuerdo,
las hojas de los árboles ya amarilleaban,
y es curioso, ahora
que los rayos del sol de primavera
alegran aquel viejo castaño,
reivento una hoja, una de aquellas
como posavasos de mis sentidos.