Origen

Hay noches en las que,

toma de tierra,

neutro de reflexiones e indolencias,

me quedo persistiendo en las estrellas

que invadieron mis ojos,

mucho antes,

de que surgiera el sol cada mañana.

 

Hay algo innato,

en ese ir y venir entre horizontes,

quizá la persistencia o la añoranza

que multiplica el verso,

hacia el mundo donde no se nomina

la nada,

porque simplemente no existe.

 

Por eso esta noche,

Hoy,

ventana abierta,

reconozco mis pasos y me olvido

de dónde se fue el mar cuando te fuiste,

y te veo,

todavía,

sonriendo,

sobre la barandilla de mis ojos

amainando el viento, el oleaje

esa indomable preexistencia

que visita todo mi pensamiento.

 

 

 

Pirotecnia

La pirotecnia tiene un efecto incalculable

sobre la causa de mis desconciertos.

No dañar a nadie,

Neminen laedere,

Yo soy real,

no estoy muerta,

no estoy viva,

soy un fantasma,

expectante

a esa imaginaria del recuerdo,

esa resistencia a ser olvido,

en la revolución de los incendios.

 

Las cenizas siempre saben amargas,

lástima

que no prefieras el fuego.fire-2842647_1280

Sin vuelta.

He soñado

una historia:

Las hojas, en correntía, sobre el rio

y un reloj apagado en una estación de tren sin pasajeros,

pero cuando he vuelto la mirada,

la claridad del día retozaba sobre mis manos

y dudé

como sigo dudando,

pueda recomponer sus páginas marchitas.

 

Parece misión imposible

mirar hacia atrás sin darse la vuelta.

 

Plantaré una palabra

sobre mi espalda,

el cuello de la botella no digiere

más acentos.

 

Versaré mi luna

para pedirme, a mí misma, indulgencia

sobre la gasolina incendiaria del recuerdo.

 

Los guijarros clavados en la arena de la vida

y qué salvaje el dolor cuando no duele

Ya no recuerdo

Ya no recuerdo cuando fuimos algo,

algo como la piel atardecida,

revolucionando los mapas,

y todas las apuestas.

Ya no recuerdo,

y mira que lo intento,

aquella mirada desgobernando

todas mis razones.

Mientras transita el día

sobre mi ventana,

resulta inexorable

el cierre y el telón,

ya no hay persianas

para tamizar los desencuentros.

Y yo,

ya no recuerdo, cuando

tal vez, fuimos algo

 

Incoherencia

Incoherente, mi espacio

sigue recordándote,

renombrándote bajo mi curvatura,

clamando tu regreso.

 

Google siempre me recuerda que estás vivo,

los sitios más visitados,

los parajes más desconocidos,

y esa presión que impone retomarte,

cada mañana entre mis búsquedas.

Alerta de pantalla. No hay mensajes

en la bandeja de los sueños.

 

Por más que preciso tu olvido

atrezo angustiado por la pérdida,

por más que lo preciso,

que me exijo, tu olvido,

mi mente insumisa

trae a mí cada uno de tus besos.