No tengo poemas

Hay veces que no tengo poemas,

mente en blanco,

la emoción en furia, destrabándose

como ametralladora de conceptos,

tropezando

con virulencia en el asfalto.

Pudiera decirse que la mecha arde

sin gasolina,

alborotadamente,

entre los bordes de mis pensamientos.

No tengo poemas,

porque hay días negros,

porque solo me queda rabia para gritarme hacia dentro,

Por eso

hay días que no tengo poemas.

Virar rumbo

Abrir las manos y avistarte,

en toda la densidad de los océanos,

el futuro es una materia maleable

entonces,

desertemos de esta ruta,

viremos el rumbo,

cielo abierto.

Aun tengo guardada aquella sonrisa,

y puedo rescatar de mi memoria,

el horizonte de aquellos nuestros besos

Linaje

   Dice la leyenda artúrica que existen muchos reinos, guardando el grial. Quizá, la verdadera encomienda no es la tutela de ninguna posesión. Contrariamente,  lo que ha de custodiarse no es una copa, un plato, o un referente histórico, ni siquiera la memoría de alguien, sino nuestra propia esencia; la fuerza para mantener la claridad en la mirada.

               

   No beberé del agua de la inclemencia,

          ni de la ausencia de calor en los pasillos de la espera,

                        ni de ese ver al otro objeto, al otro perdido, en un yo no soy de esos,

                            destierro hacia el submundo inanimado.

 

                     No me sentaré a la mesa de los sabios

                 pero compartiré el azúcar de las manos tendidas,

                     ante los ojos de un niño que voltea las láminas de  un dibujo,

                         en los templos de la selva

                             

No creeré en las palabras de soberbia:

                   La impaciencia, el fracaso, la histeria, la noche, la sombra, la duda, el deseo, el ansia, la desolación y también el amor son tan humanos,

                  como los brazos recostados sobre el regazo madre

                         de todas las tormentas.

     Por eso, no quiero salvadores, ni hechiceros ni profetas

            quiero manos frágiles, ardientes, emotivas,

manos coronadas,

                       en el Outeiro Rei de todas nuestras vidas

                 

 

 

 

Angustia

Toda una vida cosida a fotogramas,

deshilados en una procesión momificada

entre el verde ungüento de las nauseas

quebradas en la angustia, maniatadas

en una composición de videocámara.

El tiempo se repite,

un nudo en la garganta

que ha venido a instalarse,

entre el papel pintado y la insuficiencia

de toda incertidumbre.

 

Las manos en enredadera,

cubriendo la cabeza,

posición de defensa.

Me estoy tragando la luz,

Voy engullendo

lo poco bueno que asoma a las ventanas

y no sé cuál será la próxima pantalla

No existe camino para volver atrás,

el tiempo se lo cobra

Siempre estará él para decirte

Cuanto te equivocaste

 

Quiero abandonarme en el minuto cero

estar ausente, libre, sin espacio

cesar el tormento, romper el lazo

que me une a la candelaria de las sombras.

 

Contaminados

Retumba,

el aullido magnético del ruido,

sobre la cima de la tierra.

Retumba,

sobre su cráter,

en la ebullición de sus conversos,

hay demasiado metano

sobre el silencio.

 

Las leyes de la naturaleza,

exponen las razones,

para quebrar el camino

columpiándonos,

sobre la noria incesante de los tiempos.

Pasquines de miel y sin hojuelas

Extraño pensamiento maquetado

en la revista de las irrealidades

anhelo juvenil en cuerpo trasnochado

todavía pegado a vanidades,

anuncios de perfume y bagatelas,

impersonal, ausente, a la deriva

en ese blanco vacío de diseño,

que es como el gris privado de la vida,

aun no sabes que todo tiempo vuela

por mucho Botox que cuelgues en la espuela.

 

Pequeña humanidad idiotizada

en pasquines de miel y sin hojuelas

Percepción

Tu mente descifra un código

sobre un paisaje incoherente

por eso cuando no le miras,

la luz tropieza entre sus partículas,

modificando las imágenes

que te has de encontrar a tu venida.

Una proyección imaginaria

editando tus planos.

Reflexiones al borde del pijama: Una historia inconclusa¿Te atreves a ponerle un final?

 

        Hoy mi reflexión va de amigos, de cruces y también de historias inconclusas. Hoy una amiga trajo a mi mente el recuerdo del día en el que ambas nos cruzamos de nuevo y nos pusimos a hablar de nuestros proyectos. Ella piensa que en aquel encuentro, que sucedió hace muchísimo tiempo- in illo tempore- hubo un cruce (además espacio temporal, de los que a mi me molan) de tal manera que yo seguí en parte el camino que ella se había proyectado y ella ahora en la actualidad está iniciando el mío. Puede ser, no digo que no, lo dejo ahí.

           Esta conversación, no sé tampoco el motivo, me llevó en regresión a otro momento, ya remoto, en el que yo era estudiante universitaria, no me acuerdo qué curso era, pero lo centraría en mi tercero de Derecho y Periodismo. Todo viene a propósito de mi entonces pasión, iniciada ya en mi más temprana adolescencia- ahora abandonada- por los psicotécnicos(me relajaban, es freak, pero era así). Cuando me encontraba en ese momento álgido de mi serie lógica, llaman a la puerta del apartamento en el que me alojaba. Un joven de más o menos mi edad, cartera en mano, me saluda y se presenta diciendo algo así como que, por una colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, estaban realizando una serie de encuestas a jóvenes para un determinado proyecto, y que si era tan amable y pudiera rellenar dichas encuestas, lo agradecería y vendrían otro día a recogerlas. Sonaba raro, pero tenía en su mano un montón de test de inteligencia, aquello era irresistible para mí. Era como si a un goloso le exhiben mil tabletas del mejor chocolate suizo. Pues bien, una para mí y otra para mi compañera (yo misma). No pedí tres porque ya me daba vergüenza. Los hice y a la semana, como habían dicho, vino una chica morena a recogerlos.

             Habían pasado tres días cuando volvió a sonar la puerta. Ahora se presentaba ya un hombre de mediana edad, con mis test en la mano. Me preguntó si podíamos hablar.También quería hablar con mi compañera. Yo asentí intrigada y como no se me da bien mentir, pues también le comuniqué que mi compañera era yo misma, que había rellenado ambos test.  El hombre se dio por satisfecho con mi respuesta y tampoco indagó más. Dijo trabajar para una empresa, cuyo nombre no recuerdo, y pretendía que yo decidiera estudiar (¡pero si ya lo estaba haciendo!) en un proyecto que estaba vinculado a una potente empresa internacional, cuyo nombre omito ,y lo más fuerte, que estudiara Física, ¡Fisica!, con ellos.  Mire, no , ya estudio dos carreras, a mi me gusta escribir, no, yo no, yo soy de letras. El hombre insistía, esto está subvencionado, estudias y te pagamos. No, que no, que no…. Al final el visitante desistió de insistir, viendo que no tenía efecto, apuró su café, me dio su tarjeta por si cambiaba de opinión.

              Hoy, hablando de los cruces, pienso qué pasaría si hubiera aceptado ese proyecto. ¿Quién habría detrás? ¿Por qué a mí? ¿A dónde llegaría y a dónde me llevaría?

              Algunos finales son buenos, otros malos, pero como también me recuerda otro amigo, estamos protegidos (tampoco sé por quién).

                ¿Te atreves a ponerle un final?

Tu dinámica simetría

                    El poema de hoy es una alabanza al lenguaje del universo y a aquellos científicos que intentan descifrarlo. 

                   El título está en el medio( aunque no lo parezca) para delimitar dos fases simétricas, aparentemente dispares. Entender la simetría de su tempo, oculta simetría, dinámica simetría que abraza la interrelación entre las fuerzas que interaccionan en el universo.

                                      

Oculto mi universo entre ropajes

   para comunicarme entre los hombres,

puede que todavía esté intentado hablarme

                       para recomponer mis densidades

 

TU DINÁMICA SIMETRÍA

 

No puedo sino reconocer que te preciso,

me he acostumbrado al tintinear de esos pasos

y ese ruido asonante sobre mis oídos,

tan vibrante como las siete vidas.

 

Debes comprenderme, no es sencillo,

no existe un teléfono entre las dimensiones

y resulta complicado descifrar mis algoritmos.

En la batalla constante entre los cielos,

no hay trinchera que no responda a tu dinámica simetría

Gravitar es el idioma de tu fuerza

No  hay teoría del todo,

que no lleve escrito tu nombre.

Reflexiones al borde del pijama

                          Esta noche viene pensativa. Diciembre ataca, con sus luces, mercadillos, rojo, verde y amor, mucho amor. Enredada entre las bolsas de adornos navideños, me pregunto,  es el amor una emoción o una acción.

                            Podemos sufrir por amor, morir de amor, sentirse feliz por amor, emocionarse, amarse, re-amarse y re-emocionarse. No me rallo, el amor es una emoción que desencadena su acción la de amar, o amando recibimos una emoción satisfactoria. El amor lo que no es una omisión, ni tampoco sabe de agravantes. ¿Por qué?, porque no puede existir amor alevoso. Si uno pretende amar a otro, utilizando medios o métodos que reduzcan la capacidad de defensa, sin peligro propio, cuando menos ha hecho…!un amarre!! – y eso está mal- Todo lo que no sepa contar con la plenitud de facultades del otro, mal pero que muy mal. Quien no quiere peligro propio, no ama, simplemente.

                      El amor puede ser diurno y nocturno, pero nunca con nocturnidad, aprovechando la confusión de la noche. Eso es aprovecharse (y está mal, pero que fatal) de un ligue de discoteca. Ya no digamos que el amor no puede tener disfraz- aunque muchos pongan su mejor careta- ni acometerse con abuso de confianza o superioridad. El amor pues, no sabe de agravantes.

                    Pero cuidado, el amor tampoco sabe de atenuantes. No cabe un amor embriagado. Eso es un cebollón en toda regla por el que sientes “ que quieres a todo el mundo”. Menos la legítima defensa, porque amar no es atacar, ni el estado de necesidad.

                   Concluyo, si el amor es una acción, sin capacidad de ser omisión, sin agravantes y sin atenuantes. El amor es, sin duda, la emoción más pura.

                       Que sí, que sí, que me voy a dormir ya…