Soberbia

Muchas veces, vemos la soberbia desde el punto de vista del dolor que nos impone sufrirla, o incluso analizando la falta de empatía de quien se arroga legitimado frente a los demás. Este poema propone un juego, la métrica del débil( realmente no lo es), es quien ignora al soberbio desajustando sus propias percepciones.

Rotando

la X,

la variable,

la prueba permanente,

 en el campo gravitatorio

de los desconciertos.

El ciclo,

la nube que se expande

como gas lacrimógeno,

vuelta y revuelta

impresiones,

desajustadas,

sobre la carpeta de tu memoria.

No ignores,

la métrica de los débiles,

pues siempre hay una energía potencial

que desordena todas las constantes.

Babel

    Escuchar,

       ser como un junco

obviando la rigidez del tronco

y la descompostura de la máxima

que siempre cuenta la historia a su manera.

         La puerta de los dioses,

el adobe cromado,

el ágora,

la recurrencia métrica que expresa

el templo de las aguas,

                  quién dice que tu caos no es tan humano,

como el desafío de tu torre,

el diluvio, la noche, y las contiendas.

  Quizá es hora de reconocer que la soberbia

se da en todos los bandos entre lides,

y que el entendimiento no es una torre en ruinas,

sino un propósito de buena voluntad.

Tardo-adolescente

Dícese de aquella persona que alcanzada la edad adulta no ha madurado como correspondería.

 

Te crees que con la pluma fácil,

inventas el verbo de los días,

mensajes de click, pose  volatil

emoticonos como mercadería,

Y pese a que los años van cobrando,

las arrugas del paso de la vida,

disimulas las trabas de tu llanto,

sin admitir lo que te faltaría,

esfuerzo, comprensión y la empatía

que traiga, de una vez,  billete de partida

a la soberbia infantil que te domina