Sueño de amor

                       Cuando decidí ordenar mis poemas de amor bajo un alfabeto, en un alfabeto para amarse, lo hice de manera improvisada y no emulando, lo confieso, la decisión de otros poetas. Aun así, luego cuando ya estaba publicado, Un aflabeto para amarse, recaí en la lectura de la obra de un poeta, jurista  y político ecuatoriano del XVIII/XIX, que gustó del mismo criterio para ordenar su consejos en forma de verso en su Alfabeto para un niño.  Yo aquí homenajeo a Olmedo  en su dimensión como poeta. De la vida, hace tiempo y por muchos motivos, lo que más me interesa es lo que esconden dentro las personas y por ello la poesía.  Hoy retomo como base un poema de José Joaquín de Olmedo, llamado un sueño, y escribo este poema, que se lo dedico y espero le llegue, entre los pliegues de las dimensiones de los tiempos.

 

Saber puedes las veces que te amo,

las veces que recuento nuestro sueño,

y aquellas otras tantas que despierto,

maldiciendo,

la luz del día, la torre, la mañana,

la historia que no fue, que era soñada

y me quedó pegada en la mirada.

 

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Sueño

 

No siempre fue ella

en blanca tez

sobre la curva de sus identidades

desconcertando al agua

en las coordenadas de los sueños

 

No siempre fue él

incorporándose

salvaje melodía siempre inquieta

entre los rostros que todavía restan

 

 

Dime, tú, si tú pudieras

comprender las dimensiones

de la dama que nace sobre el lago,

si tus ojos,

hubieran amanecido tecleando

sus inspiraciones,

si tú fueras,

aquel a quien  busca el mensajero,

quizás,

ya hubieras tenido este sueño

Aquella rima de Bécquer

 

En esta noche que envuelve

las alas de tul del sueño

van despejando mis nubes

aquel pasado recuerdo

 

Aquella rima de Bécquer

que leíamos al tiempo

entre pausas de silencio

y entre latidos de ébano

 

Quién diría que soy otra

que aquella de aquel invierno

en que abrazada a tu ropa

y en corazón más que inquieto,

 

alzaba mis ojos negros

 

Y hoy, cuando ya me envuelve

las alas de tul del sueño

aun brilla el húmedo fuego

y se apresura el aliento

Hoy, que la tarde se impone

en gris sobre el amplio viento

ya no hay rima que destrone

ni poeta que impresione

el amor que por ti siento

Pesadilla

Hay veces que  me siento temblar

Inapreciable e invisible

sobre el extremo de una cuerda

indivisible con mis pies

No me caigo

sostenida en el sueño

 

El aliento del precipicio

provoca un escalofrío sobre mi nuca

la alerta del abismo

No tengo más cuerdas

Pesadilla

Una caja del deseo

 

Existe una caja sin dueño

en un corazón perdido

esa caja del deseo,

de aquel botón descosido,

de aquellos roces furtivos

y por furtivos perdidos,

de aquellas noches sin sueño

apresando sus latidos,

entre sentimiento y fuego,

en llama siempre prendido

 

Una caja del deseo,

alguien encontró la llave

en clave de amor herido

y atrapado entre  sus labios

ese corazón perdido

no teme ser confundido

y siente, porque está vivo

nunca es tarde, ya te digo.

para comenzar de nuevo

y vivir lo no vivido