Obsesión

Este poema, aunque trata de nuestras pequeñas obsesiones, pretende abrir una puerta de salida para esos días en los masticamos miedos, en la comprensión de que podemos autoliberarnos.

 

Obsesión

 

Barra libre de tormenta

masticando las mismas bridas

La aguja en eterno retorno

sobre la rueca de los pensamientos

Huida, regreso, retroceso, huida

Desempolvar los restos de azúcar

y edulcorarse. Proseguir

patinando en hielo

Retomar el peso de los pies

hacia el final del túnel

Maldita obsesión

Castillo de arena

Me he visto construyendo un castillo de arena,

con torreones rodeados de conchas,

sobre un muro de espuma

y ventanas a la luz.

Ese castillo …

Y he visto como la marea arrebataba su figura,

engulléndoselo.

Pero yo, resistiéndome a su labilidad,

persistí en construir un nuevo castillo de arena,

los torreones rodeados de conchas,

y sus ventanas a la luz.

Una nueva marea se lo llevó otra vez,

tan lejos como el sonido de su misterio.

 

Pero hoy, cuando me disponía a construir mi castillo de arena,

algo me retuvo,

debo permitirme parar,

permitirme sufrir, llorar, pensar, creer, estar, ser…

Y así, sentada sobre la barandilla,

mirando sencillamente al mar.

Quién sabe,

quizás un día,

alguna ola me traiga aromas,

que me permitan bajar los peldaños de su escalera de dos en dos,

y reír impregnada de su bruma.

Mar, en salto, mar

Flotando, sobre corriente, visualizando cada giro

cada ola que irrumpe, conteniendo

la decisión del salto

En este tránsito

las piedras que interrumpen mil paisajes

son solo instantes

una sensación de felicidad casi infantil se apodera

y vive en plenitud

No es el cambio sino el reto

el oráculo que revela

la levitación del cuerpo

La pacificación de la mente

Y el alma salvaje retozándome, retozándose

Allí, bajo la ola mágica que me envuelve

cuando soy parte de mar, inmenso todo,

curiosamente, en ese momento poderoso

te siento más cerca y te proclamo

abrazándote en  los nueve  silencios de cada marea

Ayer en tus ojos

Ayer en tus ojos yo,  vi aquel niño

que se levantaba comiéndose el día

en ímpetu luz y pura energía

subiendo a los árboles cien alegorías

de héroes, valientes, piratas y guías,

portando en la mano la vela encendida,

que escribe las notas de una nueva vida

 

Ayer en tus ojos yo, vi aquel niño

esbozando en gris la tenue sonrisa

y maldije a quien, con temor y duda

quebró aquellos sueños que tanto querías

miedos derretidos a la palma oscura

de mano cruel en sombra deriva

 

Vente aquí a la luz

que nacen los días

Renace al amor

No hay nada que impida

Resurgir al sol

Derretir la ira

Cambiar la canción

Esto es poesía