Güija: “William Blake, te invoco”

Cuando los libros más codiciados,

comparten estantería en auto-ayuda

y verbo adolescente,

me canso en el trasiego del aquí y allá

urgiéndome de lunas.

Por eso, heme aquí,

emulando a Victor Hugo,

invitándote a la mesa de los sabios:

Willian, dime que sí,

dime que estás aquí,

muévete hacia el sí.

Estoy cansada de baratijas proféticas

y verbos de pluma débil,

Dime que estás aquí,

quiero ver el mundo en un grano de arena

y la eternidad en la palma de las manos.

Muévete hacia el sí,

y maldigamos la mediocridad de este milenio,

mientras tus versos, en marcha fantasmal,

derroten los avernos y a los ojos.

Sé mi fuego rojo, la descordura

de esta nuestra caverna.

Ilústrame en la sensualidad del cielo,

besemos la inmensidad de sus caricias,

columpiemos las sombras,

que dibujan la luz sobre mis senos,

reuniendo la cábala

en la que conjugar nuestros augurios.

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Víctor Hugo y sus mesas parlantes

            Me impacta la carga poética de las “ mesas parlantes” de Víctor Hugo. Es un ejercicio de metafísica, más allá de la pura poesía. Ningún capítulo tiene desperdicio. Ninguno.

            El espacio no tiene mirada. El espacio, el tiempo, dos apariencias, dos visiones,  dos imposibles, dos ojos reventados de horror, dos pezuñas sangrantes del castigo, dos mandíbulas formidables del abismo…

              Hablar en lengua celeste- dice( en teoría) Galileo- es lanzar llamas…Todo esto no tiene nombre, todo esto es luz y desconocido, todo es rayo y es máscara, es sol y es errante…el espacio no tiene pasaporte, no hay descripción del cielo.

              El evangelio, comenta en otra mesa, ha hecho de la tumba algo clemente para los arrepentidos, pero, hete aquí su error, ha hecho de ella algo inexorable para los miserables.

              La noche es la democracia estrellada, no hay astros huérfanos, no hay estrellas viudas, no hay soles perdidos. El firmamento es la república simbólica que mezcla los astros de todos los rangos y realiza la fraternidad …

                Amor, amor, tu eres la solución suprema, la última cifra…el cálculo extremo

                 El mediocre se queja de las migajas del cielo, estudia el universo desde el miserable punto de vista de la tierra , con apetito de humo, glotón de bruma, famélico de sombras. Si yo estuviera en este lugar pediría un todo o nada, la inmensidad, vuestros telescopios encarcelan el cielo…

                  Las agrupaciones de las diferentes frases son mías,  las palabras enigmáticas de Víctor Hugo, poesía de la grande para disfrutar esta noche de Reyes. Un abrazo a todos