Teatro

Será el amor un sueño en un teatro,

donde el guion se escribe a trompicones,

y sin hallar traspunte de emociones

nos requiere aplomo en cada acto.

Y alguna desmesura entre las letras

que ya nacen rebeldes a la prosa,

con las cartas de amor sobre la mesa

para la complacencia de las rosas.

Tus manos son festejo sigiloso,

para sentirte cerca desde lejos,

entre los bastidores no hay reflejo

de ese beso que se impone ansioso

en todas las fronteras de mi cuerpo.

En un roce de amor vertiginoso

suena la música ardiente como el fuego,

y son mis lunas tus ojos encendidos

cuando el telón se abre sorprendido,

a la pasión oculta en bambalinas.

Y reclama el proscenio indisciplina

los tambores, el beso, torbellino

las miradas, el viento, remolino

revolviendo las ropas y las hojas

hasta poner el mundo boca arriba

y tu nombre en las letras poderosas.

La pasión atraganta, sobrecoge,

enardece y desboca en correntía

hace herida, escuece y también calma,

y es suave, y abrupta, y mediodía.

Imprevisible y franca, como la propia vida.

Por eso dame teatro, dame escena

caballeros, espadas, damiselas,

huracanes, conciertos, mariposas,

cataratas, misterios y escaleras,

ese ritmo trepidante de la acción

hasta que caiga el telón …

Reina oscura

Si ella se hubiera perdido entre la noche,

habitara lagunas sin nombre

y espacios ajenos a toda profecía,

si tu alma gemela, de existir,

fuera una reina oscura.

Si los nudos que se tejen en otras dimensiones

atrajeran tu suerte en el presente,

si fueras tú quien la ausentas,

cada vez que alimentas los dragones

que duermen en tu mente.

Si por cada pensamiento negativo,

la tuvieras más lejos,

te fuera incluso una desconocida.

Si fueras tú quien derrama

el vino de su copa

y la condenas a ser una errante

entre todas tus oscuridades

¿Aceptarías que eres el responsable?

¿Hasta dónde jugarías la partida?