Nina no desconfía de las personas. Le gusta curiosearlo todo. Anteayer, al abrir la puerta de casa, se adelantó como un rayo para ver lo que hay fuera, con la mala suerte de que en ese momento, pegado a la puerta, un dueño paseaba a su perro, el cual por instinto se lanzó a la gatita. El dueño consiguió retenerlo, pero Nina del susto huyó despavorida. Una vecina la vio trepar por el tejado de la casa de un vecino. La estuvimos buscando sin parar. Lamentablemente la encontramos acurrucada en un tejado, sin querer ni poder bajar, con la mandíbula rota de un traumatismo y sabe dios qué más. La única explicación es que, huyendo, por miedo, se hubiera metido en un patio de algún vecino próximo, y le hubieran dado una paliza de muerte. Ahora está hospitalizada, pendiente de una operación de mandíbula y en observación del resto de los daños. Es tan confiada que me comentan en el Hospital Veterinario que cada vez que se acercan ronronea. No sé que energúmeno/a, desde luego no puede llamarse humano ni animal, es capaz de apalear a una gatita pequeña de esa manera. Vivimos en un mundo egoísta, donde hay muchos que se creen dioses del destino de un pequeño animal. Humanos que desprecian la vida, salvo la suya, y que no miden ni anteponen los medios que utilizan. Fácil hubiera sido abrirle la puerta, asustarla un poco si molestaba. Pero golpear así a un animal asustado es algo que no me cabe en la cabeza. Seguro que ni se movió cuando le apalearon, porque ella, lamentablemente, confía en las personas.

  Aunque, por el lugar en el que la encontramos puedo tener alguna pista de quién fue, no lo podré demostrar. Una gatita no puede testificar. Ese energúmeno/a no es muy diferente a otros. Todavía hay muchos humanos que se divierten dañando animales. Y lo peor, creen que tienen derecho y no hacen nada incorrecto. En fin, el mal anida en el hombre desde el comienzo.

  Llevo toda una vida juzgando a personas. Cuando un animal ataca o depreda, lo hace por instinto. Pero el hombre, quien nació dotado de poder discernir entre el instinto y lo que está bien, cuando ataca o depreda es capaz de hacerlo por placer, por orgullo, por el odio que nace de su ego. Y lo peor, nunca lo asumen, siguen mintiendo hasta el final y muchos no tienen ningún asomo de arrepentimiento, incluso cuando han abusado de una niña de menos de seis años. Sé que veo lo peor de la gente. Que muchos, los más, son incapaces de hacer daño a una mosca. Nina sigue confiando en las personas. Tiene un tubo de alimentación y está medicada para el dolor, pero ronronea cada vez que se le acerca la veterinaria. Nina confía en las personas. Yo no.

8 comentarios en “Nina confía en las personas. Yo no

  1. Ánimo que dentro de nada Nina ya estará contigo ronroneando y a partir de ahi muchos cuidados para nina que se lo merece.. y mucho ojo que lo peor de alguien sigue latiendo, eso si, te garantizamos que si esta cerca de ese o esa individuo, Nina no ronroneará…😉 Saludos muy gatunos..👍

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