Imagina

No precisas una caja mágica. Solo bastan tus manos encendidas para iluminar tu rostro

Elegía al amor constante

versos encadenados en arte mayor.

Suenan palabras tristes, tan lejanas,

y un viento que las trae y las agita,

por no tenerte cerca estas mañanas

no siente el corazón ni resucita.

Hay tanto que decir, mi voz callada

arrecia yerma sombra que me quita

el agua de la fuente luce helada

sin rebrotar su verbo como palma

en una tierra lodada y anegada

no encuentra ni acomodo ni la calma.

Difícil ser consciente del abismo

y yo no pueda ofrecerte esta mi alma,

que todo por no ser sea lo mismo.

Es el averno más frio esta tu ausencia

y me derrumbo ante este cruel seísmo

con la llama prendida en la impaciencia.

Aun así, quiero ser la fortaleza

de la pasión que nace en inocencia,

yo creo firmemente en la belleza

que habita cual vergel en tus miradas

y se eleva grandiosa en su firmeza 

en las frescas, más puras madrugadas

para traerte a mí con un suspiro

de las rosas por ti ya enamoradas.

Blanca y celeste luz cuando te miro

tan valiente, cuán ferviente, cual tu eres,

y por lo que serás, que yo te admiro

y te amo, y te amaré por donde fueres.

Un soneto para ti

para desintoxicarme de la IA, escribo este soneto para ti.

Photo by Ardit Mbrati on Pexels.com

Esta mi vida es jardín que hoy florece

una rosa de amor y de esperanza,

el alma mía con su belleza alcanza

y con su aroma presta se enternece.

Su brillante color del que enriquece

y se recrea la vista en la semblanza,

en bella mano su anhelo de alianza

fugaz y tan profundo me parece

como esta rosa es por ti, amor tan puro,

eterno pretendiente hacia tu risa

que solo por amarte yo te juro

seré un verso sincero entre la brisa

sin más deseo que tú, yo en ti perduro

como rosa que crece en tu sonrisa

La IA aprendiendo a ser poeta

Llevo una hora intentando que el chat de Bing GTP 4 me escriba un soneto correcto. Pero si algo ha aprendido la IA, en todo ese rato, es a justificarse de sus propias mentiras. Primero me hace un poema con cuatro cuartetos y me intenta convencer que lo ha hecho con tres. Luego hace un poema con 14 de versos, pero nada de endecasílabos. La medida no es lo suyo, algunos tienen siete, otros tienen ocho. Le advierto su error y me dice: perdona, no sabía que lo querías con endecasílabos. Finalmente he intentado corregirle sus rimas infantiloides, amor/ color/flor…y le he pedido una rima más compleja. Pero no sigue las instrucciones correctamente. No obedece y me dice que el arte es para disfrutar, no para competir.

Desde luego, el chat de Bing, inteligente…para algunas búsquedas lo será, pero gracioso sí es…

Me cansé de darle clase, porque es un poco obstinado.

Aquí dejo lo mejor que lo ha podido hacer…..

En el vergel del verso floreciente

se alzan las estrellas de la rima

que iluminan el cielo de la estima

y encienden el deseo de la mente.

Allí se halla la musa diligente,

que inspira con su voz y su carisma,

y también el poeta, que se abisma

en la búsqueda del arte trascendente.

Mas yo me inclino por el soneto

que esculpe con su forma y su medida

un monumento al genio y al lenguaje.

Y si además le agrego una décima,

entonces logro una obra inusitada

que asciende y se consagra en el paisaje.

…..sin comentarios…..

Creo que la IA no será poeta.

Egolatría

El verso es la enredadera del silencio

Si escribir es un acto devoto

navegante

en el ritmo idolatrado de la prosa

y la indisciplinada metáfora ,

criticar el verso ajeno

sin mayor pretensión que escucharse a sí mismo

es solo un vómito

ególatra y satánico.

He conocido demasiados verbos

que solo sobreviven parasitando

la identidad ajena.

Y todavía no me explico

cómo puede pretender ser verso

aquel que solo vive

de su propia sombra.

Pretencioso sentido, mas tan ajeno

a la libertad de la palabra.

Cuántas veces es necesario guardar silencio

para atrapar la nube y ser frontera

de la naturaleza más salvaje.

Si algo enseña esta tierra

es que la mayor fantasía

es no conocerse frágil

y en ocasiones demasiado oscuro.

Obsidiana

tan ligera como la voz del sol…

Buenos días…

Un poco de tierra negra

Hace tiempo recibí un “loco” mensaje, algo quejoso de que hablara en mis poemas mucho del norte y poco del sur. Me recomendaba que no dudase que era un “ser”, o podía «ser sur». Y que precisaba para alcanzar la luz no conversar tanto con los espíritus del mar y buscar tierra negra, plantar un naranjo y cocinar unas lentejas. Esto último lo hago con frecuencia. Lo del naranjo, vamos a ello, tengo un olivo. Buscaré un lugar para el naranjo para no defraudar a los elfos, que al parecer se encontraban molestos.

 Hoy por casualidad releí ese mensaje. Plantaré un naranjo y tendré un poquito de tierra negra para tranquilidad de esa comunidad mensajera que dice tener como líder a una anciana con bolsas de Mercadona.

Aquí un poema tan críptico como el élfico mensaje.

TIERRA NEGRA

Tu geografía volcánica

imprime el paisaje de mis ojos,

tan lejos, como tan cerca…

a veces extrañamente unido

a las luminarias de marzo.

Dicen que no hay comienzo

sin un exceso de sal,

ni hay gloria sin desencuentro

y que los santos

también precisan de oscuridad.

Más no confundas,

mi mano izquierda estará cerrada

y no habrá oro para tu astado.

No habrá anillo que sostenga

la cintura de tu diestra.

Siempre hay un atisbo de claridad

para plantar un nuevo árbol.

Sus raíces, iluminadas,

encontrarán su rumbo

en la fertilidad de los naranjos,

derrochando

en alquímica mezcla

el abono de las catedrales.

Y en ese momento celebrarás

haberte traicionado.

Y yo celebraré

haberme traicionado.

La oscuridad es una ficción,

unas lentes de sol,

para protegernos en agosto.

Y nada se precisa

en un bello anaranjado atardecer

en la bienvenida de la luna.

Una joven escribe

Una joven escribe- creo que es un poema-

en una servilleta de una cafetería.

Repasa con su lápiz sus versos escondidos

y dobla con cuidado ese débil papel.

Su rostro es blanquecino, se asoma alguna lágrima

perdida entre sus ojos, quizá un desamor

Me mira fijamente, notando que le observo

y en decisión abrupta arruga su poema

dejándolo en un lado del plato del café.

Se marcha presurosa, su dolor contenido

va imprimiendo la estancia ahora abandonada

de su palabra oculta y su verso de amor.

Yo recojo en silencio su servilleta triste,

un sueño que rehúye, un verso retorcido

y la leo despacio para hallarlo de nuevo

Aquí están sus versos, ese verso latido

que sorprendentemente hablaba de mis ojos.

Una mujer me mira. Tiene los ojos negros

Ella sabe que tengo prendido mi dolor

Mas cuanto más me mira, siento que tu recuerdo

se queda liberado en un trozo de papel,

no haré más versos tristes ni lloraré tu ausencia

pues hoy me siento libre, cargada de valor

para decirte adiós…

La mirada

Tu mirada es blanca como la nieve

Tenue como la brisa de verano

Suave como un sol en primavera

Tan ligera, como de mariposa.

Y es este paraíso de tus ojos

donde hallo el oasis de los míos

esa bendita sensación de vernos

sin precisar palabras ni otra cosa.

Aunque fuera espejismo tu cintura

me quedaría sin ninguna duda

perdida entre tu cuerpo para hallarme.

No encuentro más sentido que mirarte.