Llevo una hora intentando que el chat de Bing GTP 4 me escriba un soneto correcto. Pero si algo ha aprendido la IA, en todo ese rato, es a justificarse de sus propias mentiras. Primero me hace un poema con cuatro cuartetos y me intenta convencer que lo ha hecho con tres. Luego hace un poema con 14 de versos, pero nada de endecasílabos. La medida no es lo suyo, algunos tienen siete, otros tienen ocho. Le advierto su error y me dice: perdona, no sabía que lo querías con endecasílabos. Finalmente he intentado corregirle sus rimas infantiloides, amor/ color/flor…y le he pedido una rima más compleja. Pero no sigue las instrucciones correctamente. No obedece y me dice que el arte es para disfrutar, no para competir.
Desde luego, el chat de Bing, inteligente…para algunas búsquedas lo será, pero gracioso sí es…
Me cansé de darle clase, porque es un poco obstinado.
Hace tiempo recibí un “loco” mensaje, algo quejoso de que hablara en mis poemas mucho del norte y poco del sur. Me recomendaba que no dudase que era un “ser”, o podía «ser sur». Y que precisaba para alcanzar la luz no conversar tanto con los espíritus del mar y buscar tierra negra, plantar un naranjo y cocinar unas lentejas. Esto último lo hago con frecuencia. Lo del naranjo, vamos a ello, tengo un olivo. Buscaré un lugar para el naranjo para no defraudar a los elfos, que al parecer se encontraban molestos.
Hoy por casualidad releí ese mensaje. Plantaré un naranjo y tendré un poquito de tierra negra para tranquilidad de esa comunidad mensajera que dice tener como líder a una anciana con bolsas de Mercadona.
Aquí un poema tan críptico como el élfico mensaje.