Estrella

 Tenía los ojos grandes, aunque a veces parecían como absortos, lejos, perdidos en el mundo de sus pensamientos. Su barba era discreta, algo canosa y sus manos, grandes y fuertes, pero dotadas de una amplia capacidad de movimientos. Eran unas manos expresivas, parecía que hablaban solas, contando aquellas historias que es posible resumirlas en palabras. Muchos creían que era como un gurú, pero de los grandes, de esas personas que no te dejan impasibles y te abren las puertas a un conocimiento diferente. No quería que le llamaran por su nombre, Gabriel, porque se sentía Estrella. Una estrella femenina y masculina que aspiraba a indefinirse en esos mundos en los que solo habitan los valientes. Le gustaban los caminos torcidos, el pan caliente y observar la luz a través de un cristal. Sabía que la energía puede solidificarse, hacerse pura materia, delimitada en sus bordes. Decía que un trozo de madera no es tan diferente a una sonrisa. Pensaba que todo parte de las mismas leyes de la naturaleza y nosotros somos un espejo reflectante de los objetos que nos acompañan. También opinaba que algunas personas, a consecuencia de su dureza, podrían causar que su esencia se solidificase, a modo de un alma acartonada, y cuando ocurría, durara lo que durara su vida, al final del camino se destruiría sin remedio.

 Recuerdo que solía verle sentado en un banco, leyendo multitud de papeles viejos, en el camino hacia la escuela. Uno de esos días, lo vi discutir con un hombre con sombrero, barba muy larga, vestido con un traje chaqueta negro. Me dio una extraña impresión su atuendo, tan oscuro, pero aun así me acerqué a ellos. Gabriel o Estrella estaba tan enfrascado en la discusión que ni siquiera se apercibió de mi presencia. Era una discusión apasionada y hasta cierto punto agria.

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 —La energía solo se transforma, no se destruye. Eso lo sabe un niño de primaria —decía el hombre vestido de negro.

—Que sí, sí se puede destruir. ¿Tú no conociste a Emmy Noether? La simetría te da la pauta, te da la pauta. Claro, tú eres lo demasiado arrogante para no buscar los caminos torcidos, pero yo te lo digo bien claro. Los caminos torcidos son los que llevan a la verdad.

—Los caminos torcidos, los caminos torcidos…Si Albert Einstein levantara la cabeza…

—Te diría que admiraba a Emmy. ¿Qué pasa, no has oído hablar de ella? ¿De ninguna mujer científica? ¿No? Y no eres capaz de preguntarte por qué sería…

—Las mujeres somos igual de inteligentes —interrumpí la conversación.

—Las niñas no deben interrumpir una conversación de mayores —me recriminó Gabriel.

    Tuve ganas de decir algo más, pero preferí contenerme y sentarme en el banco para seguir escuchándolos. De otra manera no me dejarían estar ahí.

—¿Tú crees que soy un indocumentado? ¿A qué viene esa acusación de sexista? No manipules la conversación. No podremos solidificar esa energía —dijo el hombre de traje oscuro.

—Pues debemos hacerlo cuanto antes…

   Aquello era difícil de entender. Estaban discutiendo sobre la posibilidad de destruir unas energías devastadoras que, según ellos, nos acechaban desde los astros. Era todo tan irreal para mí. ¿Qué energías?, ¿qué devastación?, ¿en los astros?

   Estrella decía que hay algo más de lo que vemos. Centrarnos solo en lo que vemos es la verdadera trampa y un estúpido error. Según él había influencias extrañas, esas energías, que nos impiden ver más allá y había que destruirlas para lograr el entendimiento.

  Un árbol del conocimiento que crece enmarañado y tortuoso, como si fuera un laberinto en el que perderse no era una opción. Hay que conseguir llegar a la copa para recibir al sol.

Love bombing (Bombardeo de amor)

Un narcisista puede envolverte. Es todo tan maravilloso, tantos halagos, tanto romanticismo, tanta entrega…pero piensa: es falsa.

No esperes que te alabe cuando digas

que me amas a primera vista,

desde el primer momento,

y que deseas una vida conmigo para siempre.

No esperes que te entienda cuando digas

que tu corazón late tan fuerte,

prendado de amor,

que podrías bajarme todas las estrellas

para dibujar mi nombre.

No esperes que te siga cuando digas

que el universo sin mí, no es nada

y que morirías si no te correspondo.

No quiero telarañas de poemas,

ni te quiero impreso en corazones,

ni siquiera los bombones que me gustan,

ni regalos de amor, ni mil promesas.

No creo en el amor que se proclama

en palabras tan engalanadas.

Conozco lo que dices,

hace tiempo que vago libre de egos narcisistas,

por muchas metáforas que envuelvan.

 Sé que buscas,

alguien en quien reflejarte

como el merecedor de todos los misterios

y algún día, me temo,

 no será luz lo que proyectes.

Tus palabras esconden una bomba

que acabará amargando mis mañanas

Llegará un día,

que esa bomba de amor explote

y yo quiero encontrarme lejos.

El amor se construye libre de egos.

Tareas pendientes:

Un poema para ti

Solo quiero decirte…

Muchas veces me sobran las palabras

y también los adjetivos rebuscados,

tantas frases de amor

y tanto ruido…

Me sobra la métrica,

la retórica libre,

y las múltiples formas

con la expresión perfecta

de las alabanzas pasajeras.

Quisiera escribirte un poema

con el sabor de mis labios

junto a un amanecer de primavera.

Un poema luminoso

como el fuego en invierno.

Un poema abierto al mar

en la desnudez de los veranos

Y desear que, en todas las escenas,

podamos sostener nuestras miradas.

Quizá un poema tan puro

como la vibración del universo,

una sinfonía de besos

sobre tus oídos.

Quizá no encuentre palabras complicadas

de esas que suenan bonito,

pero sí puedo decirte

que tú eres más que esas palabras,

más que todos los versos

que puedan escribirse,

y que yo solo quiero que me abraces.

Reflexiones para una tarde de Reyes

El otro día leí un manifiesto contra la palabra felicidad. En la raíz de la aversión a esa palabra está la necesidad de sentirse seguro, sufrir menos. La ráiz del cálculo a la que la mente nos aboca: cuantas menores son las expectativas, menor es el riesgo de fracaso. Pero yo no concibo el significado de la felicidad de esa manera; es decir, conseguir cosas, tener éxito, subir más peldaños…Para mí la felicidad es un estado interior, que muchas veces confieso yo tampoco tengo y que no depende de lo que hayas conseguido, sino de encontrarse en paz con uno mismo, haya pasado lo que haya pasado. No quiero dar más vueltas sobre este concepto, pero sí reflexionar sobre algunas palabras cuyo uso, en algunas ocasiones, me disgusta: Esperanza; Nostalgia y Fe. Esperar algo, en muchas ocasiones, implica situar fuera de tí la causa de que algo suceda. Es como esperar a que llegue el metro para subirte. Pero hay muchas cosas en la vida que no puedes dejar para «esperar», porque si no vas a por ellas no van a venir. Ello no quiere decir que muchas veces no vayas a fracasar, pero sí que la única manera de formarnos una vida como queremos es arriesgando. Por lo que deseo pronunciar la palabra «arriesga» «toma el control de tu vida». No me gusta la nostalgia porque significa permanecer en un tiempo que ya pasó y perder la perspectiva del presente. Debemos amar el pasado y asumir lo bueno que nos trajo, pero teniendo en cuenta que nuestra vida está ahora en el hoy y que debemos ir a por el mañana. Por lo que cuando la digo, deseo pronunciar la palabra «ahora». Tampoco me encuentro cómoda con la palabra fe; no tanto por su significado como por las connotaciones que se le dan. Creer a ciegas, creer porque te lo ha dicho alguién, o mentir que crees en algo, es totalmente inútil, en mi opinión. Para mí la palabra raíz sería confianza, porque solo teniendo confianza se puede llegar a ese estado en el que tú sientas de verdad lo que afirmas.

Pero, y ¿si no es así?

Para la RAE esperanza es el estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea. Por lo tanto, para tener esperanza tenemos que tener deseo y entenderlo alcanzable. Entonces ¿Cómo no te arriesgas?

Para la RAE nostalgia es la tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida. Y por qué no la bendecimos y seguimos adelante con una sonrisa por ese bonito recuerdo.

Para la RAE fe también en una de sus acepciones es confianza.

Feliz noche de Reyes.

No llores

La pasión es un maravilloso laberinto y también un torbellino salvaje que nos engulle. Las almas más apasionadas son aquellas que han necesitado aprender a dominar sus pasiones.

NO LLORES

No llores, te lo imploro, tú no llores

cuando veas vacíos mis armarios,

las estanterías sin libros,

y el silencio

reclamando el relleno de tus ojos

con nuevas sensaciones de color.

No llores, te lo pido, tú no llores

ni siquiera

cuando escuches esa vieja canción,

que en otros tiempos

transformaba en incendios nuestro cuarto

y perfumaba la piel.

No llores, te lo pido, tú no llores,

permíteme que seque tus lágrimas

y te abrace esta última vez.

No te quedes en lo que no fuimos,

disfruta recordando lo que sí vivimos

y cuán inmenso fue entonces nuestro amor.

No niegues nuestras tormentas,

Hemos de aceptar que somos dos idiotas,

el barco a la deriva

en el espiral de la pasión.

No niego que te quise más que a nadie

y eso es lo que hoy me llevo

en esta tarde tan gris…

Eso es lo que me llevo,

tus caricias, tus besos,

tus abrazos y también esos te quiero

iluminando la casa y el jardín.

Eso es lo que me llevo

tú no llores

que yo lloraré por ti.

Tú eres siempre poesía

Exilio

 Tengo la sensación de que llevo muchos años

  sumergida en el pozo más estéril,

  olvidada de toda correntía,

  en la tierra más seca.

  Tengo la sensación de que este suelo agrietado

   por el exceso de juicio

   pretende exacerbar el juicio propio

   para su yermo abril sin primavera.

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   La tierra está cansada,

   ya no hay hierbas,

   que quieran medrar en suelo vacuo.

    

Yo soy gota y océano, recuerdas,

      Y debo recordarme

      para no seguir perdiendo aliento.

  Soy gota, agua, nube y mar abierto,

    sintiéndome

                                        exiliada

      en este lugar que no se da

         ni se aproxima.

Rima

Hoy yo te quiero amar jugando con la rima,

catorce y ya no más, en siete dividida

el beso que se encuentra en la pasión perdida

deseos que alimentan, perderme sin partida

y encontrarte después, cual eco que nomina

lo que ya es de los dos, en suma compartida.

Ya sea en verso ves, ya sea en verso o prosa

en asonancia libre, que siempre la retoca

esa luz de la tarde, el olor que me arropa

el roce de tu piel, cruzándome la ropa

y por quererte amor, es el amor que evoca

en esta consonancia extrema de tu boca.

De amor quiero hablarte

Esta noche va de amor,

quizá de un beso furtivo, ese deseo

en el brillo de mis ojos

y que quiere reflejarse entre los tuyos.

Esta noche va de amor,

porque de amor quiero hablarte.

Muchas veces no me salen las palabras,

otras quizá me salen en exceso,

pero, aunque no lo diga,

siempre tengo un te quiero escondido

entre mis labios.

Un te quiero que es te amo

escrito con mayúsculas.

Ese te amo en toda circunstancia,

cuando nos besamos

y cuando nos odiamos.

Te amo también cuando no te amo

y me temo no dejaré de amarte

ninguno de los días de mi vida.