No digo fantasía cuando

   

No digo fantasía cuando

observo la imagen de una herida

ni la de una mujer desvanecida

    en las aguas esmeraldas y profundas.

    Tampoco un delirante déspota

ni un espíritu gris ni un alma en pena.

     Porque esas imágenes son solo los miedos

     que encasilla el subconsciente a su medida.

    

  Fantasía es el aire en un día cálido

      un océano de abrazos y la música

      que orquesta todos los atardeceres.

      Es bosque de besos, de esos besos

      que deja la palabra confianza.

     

  No imagino esos ancestrales miedos

       pues cada vez que los nombran se renacen

quedándose pegados a los ojos.

Y para mi imaginar la fantasía

es romper las cadenas de los sueños

abrir las puertas a la intuición más pura

para rellenarme desde dentro.

El lugar del deseo y la palabra

que cada vez que se nombra se te acerca.

Una sola palabra

Una sola palabra

para sostener el universo

no importa la que sea

pero pronunciada por tus labios.

Una sola palabra

cálida como la vid

a las puertas del otoño

No importa en realidad lo que se diga

cuando la conexión nace de dentro.

Preguntas

(En lo más pequeño hay una semilla del todo)

Preguntas y es mitad de la respuesta,

Quién hallará la luna entre sus ojos

Quién encontrará huella sin la resta

que imponen los senderos de despojos

de ese yo que se siente empobrecido.

Quién, encendida llama de la infancia,

hallará ese sonido enmudecido

y será uno, y aún más, en su sustancia.

Y quién podrá para sentirse vivo

Quién lavará su rostro blanquecino

en el fuego del verbo que en dativo

aventará su grano sin molino

para sentirse pleno y renacido

y no tenerse nunca por cautivo

porque libre será y fue bendecido.

Preguntas y es mitad de la respuesta,

la que reside en ti, donde se encuentra,

en la letra del nombre ya perdido

crecerá tu semilla en abundancia

ignorante de que ese es su sentido

y también alegría en su ganancia.

Letras para ti

(versión larga)

                  I

La palabra es como la mano de un ángel

y se hace piel humana en quien la sigue,

en aquel que recorre los designios,

de las doradas letras de su nombre.

Es ella quien te aparta, quien disipa

la atracción del vacío, el mensaje apocalíptico

en el juego imposible de los necios.

Es ella quien reverdece el arco iris

y apacigua los tonos del silencio.

Ella es generosa con los cuencos rotos,

amarillea y abraza sus grietas,

tomando forma de nube cristalina.

Y es ahí donde la palabra habita

con la pureza de un manantial

y en la fuerza de su correntía.

Quién la sigue y abraza, en ella encuentra,

el aroma que hace dulce su sendero

en las montañas de la noche.

Quién no encuentra acomodo, en ella halla

el bálsamo que regresa su mirada

bajo la enredadera de su rostro.

                   II

La palabra sana las heridas

las suaviza con el aceite de sus sílabas

Purga la viña y enardece de frutos

el verdor de su ramaje.

Ella, no te engañes, no precisa

presidir ejércitos asolados,

ni crecer en la sangre de los sacrificios

ni demostrar su fortaleza.

Ella no se reduce a un nombre,

no se visita en el espejo.

Habita en las llanuras de los rostros

sin importarle cómo le nominen.

Solo precisa que permitas

entrar en ti esa bendita ráfaga

y hará crecer en ti las mariposas

que con doradas alas enternecen

el corazón más duro.

Una melodía de amaneceres

que tiñen de celeste tus oídos,

en el alfabeto de sus mejillas.

Letras para ti

Imagina

No precisas una caja mágica. Solo bastan tus manos encendidas para iluminar tu rostro

Elegía al amor constante

versos encadenados en arte mayor.

Suenan palabras tristes, tan lejanas,

y un viento que las trae y las agita,

por no tenerte cerca estas mañanas

no siente el corazón ni resucita.

Hay tanto que decir, mi voz callada

arrecia yerma sombra que me quita

el agua de la fuente luce helada

sin rebrotar su verbo como palma

en una tierra lodada y anegada

no encuentra ni acomodo ni la calma.

Difícil ser consciente del abismo

y yo no pueda ofrecerte esta mi alma,

que todo por no ser sea lo mismo.

Es el averno más frio esta tu ausencia

y me derrumbo ante este cruel seísmo

con la llama prendida en la impaciencia.

Aun así, quiero ser la fortaleza

de la pasión que nace en inocencia,

yo creo firmemente en la belleza

que habita cual vergel en tus miradas

y se eleva grandiosa en su firmeza 

en las frescas, más puras madrugadas

para traerte a mí con un suspiro

de las rosas por ti ya enamoradas.

Blanca y celeste luz cuando te miro

tan valiente, cuán ferviente, cual tu eres,

y por lo que serás, que yo te admiro

y te amo, y te amaré por donde fueres.

Un soneto para ti

para desintoxicarme de la IA, escribo este soneto para ti.

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Esta mi vida es jardín que hoy florece

una rosa de amor y de esperanza,

el alma mía con su belleza alcanza

y con su aroma presta se enternece.

Su brillante color del que enriquece

y se recrea la vista en la semblanza,

en bella mano su anhelo de alianza

fugaz y tan profundo me parece

como esta rosa es por ti, amor tan puro,

eterno pretendiente hacia tu risa

que solo por amarte yo te juro

seré un verso sincero entre la brisa

sin más deseo que tú, yo en ti perduro

como rosa que crece en tu sonrisa

Egolatría

El verso es la enredadera del silencio

Si escribir es un acto devoto

navegante

en el ritmo idolatrado de la prosa

y la indisciplinada metáfora ,

criticar el verso ajeno

sin mayor pretensión que escucharse a sí mismo

es solo un vómito

ególatra y satánico.

He conocido demasiados verbos

que solo sobreviven parasitando

la identidad ajena.

Y todavía no me explico

cómo puede pretender ser verso

aquel que solo vive

de su propia sombra.

Pretencioso sentido, mas tan ajeno

a la libertad de la palabra.

Cuántas veces es necesario guardar silencio

para atrapar la nube y ser frontera

de la naturaleza más salvaje.

Si algo enseña esta tierra

es que la mayor fantasía

es no conocerse frágil

y en ocasiones demasiado oscuro.

Obsidiana

tan ligera como la voz del sol…