Jam del Dinosaurio con Pilar Astray Boadicea. Entrevista a Jorge Galán

Implacable

Implacable, el paso de la vida

taconeando  arrugas

serpenteando densidades

degradando el color de las agendas

un minuto que resta

dos o veinte, quizá diez mil

No somos una fotografía

ni siquiera la huella de un escrito

somos esa piel que se encuentra

ahí fuera, en el otro lado

sorteando las plumas del papel de mariposa

mientras las gotas de agua

se difuminan

de forma inexorable

 

Antes de que mis botas

caigan en las hojas del olvido

permite que te piense y que me pienses

quién eres

 

Emprende tu vuelo

Dejaste tus alas por temor y miedo

preso del destino te perdiste el cielo

el llanto del verso, la cárcel del fuego

dejaste tus alas, perdiste el deseo

 

 

Recoge tus alas y emprende tu vuelo

 

Amarse

 

Amarse

para desarmarse

Y retomarse sin cabida

Amarse sin distancia

sin medida

cimentando un nosotros cada día

 

 

 

 

Aquelarre

 

Hagamos un aquelarre

para inhundar de sal todas las lunas

en la primera marca de equinoccio

ya no hay muérdago suficiente

para acallar tanta herida

 

Este acontecer que reiventa días

no deja de imponer la descordura

sobre el mapa de un sádico

la invención extrema

de un depredador de ángeles cautivos

lobo para el hombre, lobo para el hombre

lobo o hombre

marchitado por sus genes

inoculado del virus canival en su sangre ausente

 

Los sueños se agolpan formando un pelotón desconcertado

sin escalera de emergencia

en el albedrío de la vida

sueños de tronos en cartón piedra y espadas de papel

sobre contenedores de plástico

en un firmamento desabrido

 

Hagamos un aquelarre

para inhundar de sal todas las lunas

liberemos a nuestra progenie

hagamosle saber que no son culpables de nada

que ya bastante heroico es el vivir

fabricando recortables infantiles

sobre la sombra absorta de un futuro incierto

 

Liberemos a nuestra progenie

de seguir encantando serpientes

pues por miles de cabezas que contemos

sin espejos y sin melodías

el golpe más certero

es cerrar su cesta para siempre

 

 

Hagamos un aquelarre

para inhundar de sal todas sus lunas

sobre el fuego de luz encaramando

al indómito estrellato de lo humano

Un castillo de naipes para la cosecha

de las nieblas futuras

 

 

 

Hija del viento

Cuando todo era azul

y el agua chapoteaba sobre sus propios pies

surgió la melodía,

esa música que fue creando nuestro mundo

desde una paleta de partículas indivisibles

Esa melodía

que ahora vuelve a sonar

con el trino mayor del clarinete

mientras dibujo sobre mis paredes

aquel abanico multicolor

Qué difícil es respirar

«cuando no puedo apartar los ojos de ti»

Definitivamente, pienso, somos viento

en este corto viaje que es la vida

Sin naufragio

A veces naufragamos hacia dentro

aunque no se humedezca la madera

y el navío rumbo firme nos prescriba

la receta de una luna prisionera

A veces, naufragamos sin creerlo

Y es la arena eterna pasajera

de la estrella del norte que se agita

en el universo de nuestras esperas

disgregando las rutas entre nieblas

ancladas a la luz de sus fronteras

A veces, quizá, si a veces, estamos tan cuerdos

que sentimos como naufragamos sin creerlo

 

 

¿Qué te sugiere?

Pudiera ser invierno, al mediodía, con una soledad de espantapájaros.

Pudiera estar perdido en el recuerdo de una vida soñada y no cumplida,

esa otra vida, nonata, arrebatando de ira los recuerdos.

Pero también pudiera ser otoño. Sí tal vez, pudiera, ser otoño de castañas de colores,

esas castañas que juegan a despistarnos sobre irisados racimos de uvas rojas,

precursoras del verde de poniente sobre el libro, en la ilusión tardía de un encuentro

Pudiera ser también el cierre de una herida. Ella vendrá y cambiará las notas,

con un ramo de lirios y sonrisas. Pentagrama de luz en las persianas.

Pudiera se un hombre, al fin y al cabo, culminado el paisaje de sus ojos,

con el atardecer sereno de su rostro,  invitándote a sentarte y comentarte

lo suave del tiempo cuando llueve y el devenir de las hojas sobre el suelo.

Tendrá una gran familia, o no, ninguna. Será un hombre de bien, estoy segura,

de esos que comprenden que la dicha,  se encuentra dentro, muy dentro de los días

cuando el sol ilumina las palabras, hay café caliente y una mano amiga.

Un sol de gominolas

Versar en tres

Un sol de gominolas

Emborracharse a moras

Pellizcarse la piel

Trepar sobre las sombras

Saltar en pata coja

Con una media roja

Para no poder ver

Jugar al escondite

Responder a un envite

Esconderse después

La infancia es la bandera

De los sueños tempranos

La tenue primavera

Rozándonos  las manos

Arco iris de nata

Sobre de papel de plata

Y sombrero de paja

Trenzado del revés

jugamos otra vez

 

 

 

LLamada

Tu llamada es un universo

un sol en poniente

sin quiebra de infinito

Tu llamada es puente de nubes

rozándome la piel

la sal de mi mirada

Tu llamada es un universo

porque tus besos

no saben de distancia

posándose

susurrándome

sobre mi oído

que volverás a llamarme cada tarde