Charanga y pandereta

Con texto de charanga y pandereta,
con pose de profeta:
He aquí quien dice ser poeta,
porte acabado, en suma, maquillado
en las trincheras de nuestro desconcierto,
que ya va a comenzar, en un momento.

Abre el telón y esto es una espuela
para seguir el guión aunque no quiera
Que no me digas que esto no es cosa buena
Nos vamos a reír, esto es nuestro poema.

Atroz el espectáculo y más atroz la escena
El arte con mayúsculas se me perdió en la espera
¿Y si volvemos todos a la escuela?

APLAUSOS, como no
Y yo, me salgo fuera

Desgarro

Hace millones de años la tierra sufrió un golpe desgarrador. Esta colisión determinó se fragmentara y se formara lo que hoy conocemos como luna. La luna, como parte de la tierra, alter ego, sombra y luz, domina ciclos y mareas. Sería inconcebible nuestro mundo sin ella. Este poema utiliza la metáfora del nacimiento de la luna, para aquellas situaciones que, si bien nos desgarran, suponen un nuevo comienzo.

 

A veces,

ese golpe violento y seco

que nos lleva al abismo

es curiosamente un nuevo comienzo,

polvo de estrellas que trasluce

el contorno de mi galaxia,

siempre errante hacia tu poniente,

 

Un desgarro de luz,

ese alarido sin sonido,

se transforma en luna,

conjugando la suerte de mis mareas.

Sin esa luna

no existiría el viento  abanicando mis orillas

ni las olas que suavizan el agreste corte de mis rocas,

y esa atmósfera azul que tanto sobrecoge

todas tus bienvenidas.

Reflexiones al borde del pijama: Una historia inconclusa¿Te atreves a ponerle un final?

 

        Hoy mi reflexión va de amigos, de cruces y también de historias inconclusas. Hoy una amiga trajo a mi mente el recuerdo del día en el que ambas nos cruzamos de nuevo y nos pusimos a hablar de nuestros proyectos. Ella piensa que en aquel encuentro, que sucedió hace muchísimo tiempo- in illo tempore- hubo un cruce (además espacio temporal, de los que a mi me molan) de tal manera que yo seguí en parte el camino que ella se había proyectado y ella ahora en la actualidad está iniciando el mío. Puede ser, no digo que no, lo dejo ahí.

           Esta conversación, no sé tampoco el motivo, me llevó en regresión a otro momento, ya remoto, en el que yo era estudiante universitaria, no me acuerdo qué curso era, pero lo centraría en mi tercero de Derecho y Periodismo. Todo viene a propósito de mi entonces pasión, iniciada ya en mi más temprana adolescencia- ahora abandonada- por los psicotécnicos(me relajaban, es freak, pero era así). Cuando me encontraba en ese momento álgido de mi serie lógica, llaman a la puerta del apartamento en el que me alojaba. Un joven de más o menos mi edad, cartera en mano, me saluda y se presenta diciendo algo así como que, por una colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, estaban realizando una serie de encuestas a jóvenes para un determinado proyecto, y que si era tan amable y pudiera rellenar dichas encuestas, lo agradecería y vendrían otro día a recogerlas. Sonaba raro, pero tenía en su mano un montón de test de inteligencia, aquello era irresistible para mí. Era como si a un goloso le exhiben mil tabletas del mejor chocolate suizo. Pues bien, una para mí y otra para mi compañera (yo misma). No pedí tres porque ya me daba vergüenza. Los hice y a la semana, como habían dicho, vino una chica morena a recogerlos.

             Habían pasado tres días cuando volvió a sonar la puerta. Ahora se presentaba ya un hombre de mediana edad, con mis test en la mano. Me preguntó si podíamos hablar.También quería hablar con mi compañera. Yo asentí intrigada y como no se me da bien mentir, pues también le comuniqué que mi compañera era yo misma, que había rellenado ambos test.  El hombre se dio por satisfecho con mi respuesta y tampoco indagó más. Dijo trabajar para una empresa, cuyo nombre no recuerdo, y pretendía que yo decidiera estudiar (¡pero si ya lo estaba haciendo!) en un proyecto que estaba vinculado a una potente empresa internacional, cuyo nombre omito ,y lo más fuerte, que estudiara Física, ¡Fisica!, con ellos.  Mire, no , ya estudio dos carreras, a mi me gusta escribir, no, yo no, yo soy de letras. El hombre insistía, esto está subvencionado, estudias y te pagamos. No, que no, que no…. Al final el visitante desistió de insistir, viendo que no tenía efecto, apuró su café, me dio su tarjeta por si cambiaba de opinión.

              Hoy, hablando de los cruces, pienso qué pasaría si hubiera aceptado ese proyecto. ¿Quién habría detrás? ¿Por qué a mí? ¿A dónde llegaría y a dónde me llevaría?

              Algunos finales son buenos, otros malos, pero como también me recuerda otro amigo, estamos protegidos (tampoco sé por quién).

                ¿Te atreves a ponerle un final?

Alter ego

Voy detrás, invisible, como una nube blanca,

humo del cigarrillo sobre tu garganta,

el soplido de aire al crujir las palabras.

 

Quizá ya me hayas visto, quizá no lo recuerdas,

derramando caricias sobre el vibrante ruido

y en la ventana amarga de toda la desgana,

amenizando en gris  de noche atarcedido,

mandíbulas abiertas en eco detenido,

verdad de ser aquello por lo que tú has venido.

 

Que te diré, que lo sabes, aunque sea lo mismo,

lo siempre te encuentra, la que siempre te digo,

por eso, que ya es hora, de quebrantar el ritmo,

volar entre los soles que forman este istmo,

entre cascadas áridas, pajares de sonido,

estrellados murales de lápices sin caja

refugio para huérfanos de la mitad del alma

un techo improvisado de papeles de plata.

 

Ya me duelen las manos de hacer tanto pesebre,

un nido para hablarte, un lecho de montaña.

Voy detrás, invisible, como una nube blanca

humo del cigarrillo sobre tu garganta

 

Hashtag

En una tarjeta de visita

la presentación de tu hashtag

el dios de los metadatos,

en el anhelo de “trenderizarse”

modularse en tópico,

por no decir amoldarse,

al uso,

estética de consumo publicitario

de los manierismos posmodernos.

 

Al lado del retuit, no tenemos

botón para tomar cerveza

ni una calle para salpicar las rozaduras

que cada zapato nos impone.

Los corsés no saben de vanguardia.

 

 

En una tarjeta de visita,

no puedo arañar tu sentimiento,

me sobran los marcos

y  la fragmentación de tu semántica.

 

Soy espectadora insurgente

de la rebelión de los gusanos.

No hay filtros ni difuminados en las fotografías de la muerte,

las manos desnudas se señalan,

proyectándose en el holograma de los rostros

y en el falso paisaje sobre el croma

desbaratando los murales.

 

Si quieres palpar la cinta que teje todos los sonidos

no hace falta que quiebres las líneas,

deja que el aire te envuelva con sus vientos,

porque no hay gafas 3d para este lado de la vida.

Bloqueo

Todo retumba

sobre el muro hueco

de mi silencio

Todo retumba,

mientras las paredes

se van pegando,

formando un hilo

de nuevos pensamientos.

Sin nubes para emborronar tus ojos

sin máscara de pestañas en los cielos,

un tatuaje de cordura,

secuestrando

todos los recuerdos.

Todo retumba

bajo el muro hueco

de mi silencio.

El secreto de Santiago López

                  

                  La familia de Santiago era una familia feliz.  Sus abuelos, siempre tan sonrientes, Ángel y Laura, sus padres, Lisa y Quique, y su pequeño hermano Luis de siete años. Santiago tenía ya quince años y era un gran aficionado a la astronomía. Podía pasar noches y noches contemplando las estrellas. Su abuelo le observaba y le decía siempre la misma frase: «En algún momento todos seremos una estrella de ese firmamento».

                Todos vivían en una bonita casa en el centro de la ciudad, con un impresionante jardín de margaritas. Sí Margaritas, porque a la abuela de Santiago le gustaban mucho las margaritas. Un día la abuela se puso mala, muy mala. Santiago tuvo miedo y rezó, rezó mucho para que se curase. Sorprendentemente pasados dos días el milagro se hizo y su abuela, de ochenta años, volvió a florecer tan impresionantemente fuerte como sus margaritas. Otro día su padre tuvo un fatal accidente. Eso sí que fue terrible, pensó lo peor, pero mirando al firmamento pidió a las estrellas que lo curasen. Y así se hizo.  Por eso Santiago se sentía tan seguro contemplando el cielo desde la ventana de su cuarto.

              El abuelo llevaba tres días algo molesto, así que llamó a Santiago.

  • Santiago, ven, debo contarte algo

               Santiago accedió. El abuelo abrió una puerta secreta, y tanto, jamás hubiera pensado estaba ahí, tras el hueco de la escalera y llevaba a una gran estancia, en la que había máquinas que nunca había visto, ordenadores, impresoras 3d muy sofisticadas y otros artilugios que no conocía. En una cámara adyacente el más terrorífico escenario. Unos robots que parecían de carne y hueso con la apariencia de su abuelo, de su madre, de Luis y de él.

  • Tendrás que irlos renovando a medida que crezcáis o tu madre envejezca- dijo el abuelo. Queda en tus manos decidir cuándo debamos morir. Dentro de unos días deberás elegir si continuas con mi labor y me revives. No tenemos mucho tiempo y tienes mucho que aprender.

            El abuelo enseñó a Santiago grandes conocimientos de robótica, el uso de la maquinaría y la paciencia del trabajo anticipado. Curioso, el abuelo preparaba con mimo su propio robot.

           Al cabo de tres días el abuelo entró en coma. Cuando el médico de diagnóstico su muerte cerebral, Luis pidió a las estrellas del firmamento, que tanto caso habían hecho a su hermano Santiago, que no le pasara nada al abuelo. Y el milagro se hizo. Ahí estaba su abuelo ¡curado!

            Es reconfortante sentirse seguro mirando a las estrellas.

 

¿Me amas? No antes de saber como es tu amígdala derecha

            Estimado Schopenhauer, si hoy volviera a abrir los ojos, se tropezaría con el mismo dilema de su tesis doctoral. ¿Y la libertad? ¿ Y la voluntad? Si ya lo decía yo- diría- y no habéis espabilado todavía.  Un neurocirujano japonés ha concluido que el comportamiento machista tiene relación con una menor densidad neuronal en la amígdala derecha. (Qué peligro, ya estamos dando  vueltas a la base orgánica de la conducta). En un brevísimo resumen, lo que el profesor defiende es que a menor densidad neuronal, mayor reacción de ira o de miedo. 

          Pero ¿ A dónde vamos?. Retumbaría la voz del filósofo, sin duda…¿ Pero entonces no somos libres? Ponemos tanta atención en la causa que, o bien la justificamos (lo hice porque me dijo esto…porque me recriminaba…porque…) o bien buscamos la base orgánica que fomenta su reacción. Seguimos equivocados, si nos empecinamos en la causa, nos empecinamos en el ego y mal aprendemos.  Por ejemplo, esta conducta reside, en parte, en expresiones tales como «he dicho lo que siento(aunque haga daño gratuito), le insulté porqué me hirió, lo hice porque no pude parar, estaba furioso, yo soy así». Claro que eres así majete, pero mal, sobrevaloras tus sentimientos, solo te importan tus emociones y eres el centro de tus reacciones.

        Para dar su sitio a la voluntad, debemos dar importancia al efecto. ¿Cómo? Si no pongo atención en las causas externas, sino en mis reacciones internas, yo controlo. Manda la voluntad y ahí está el reducto de la libertad. La educación debe hacernos libres, haciéndonos responsables. Y si yo sé controlar mis impulsos, ya no importa como sea mi amígdala derecha.

Cuatro tesoros

   Como regalo de esta Navidad me gustaría que penséis en un bosque, frondoso en roble, luz, aterrizando sobre el acantilado.  Hay cuatro árboles y  en cada árbol hay un tesoro

    LUZ. El primer regalo es el árbol de la luz. Os trae la lanza, llamadle lanza de Lug, de Trium, o el oriental y magnífico puente flotante entre los cielos. Cuando no tengas fuerzas, piensa en tu lanza, aquí la tienes, para traerte el sol y la montaña. La pureza del bien.

   PLATA-El segundo árbol te regala la espada. Es una espada de plata, llámale espada de Nuada, Excalibur, o la espada torneada en esmeraldas. Es el poder alquímico de la plata. El proceso inverso. Plata, hojalata, lo menos, siempre lo menos. Las manos siempre abiertas al día.

      La lanza y la espada convergen en la misma fuerza. Por eso ambos árboles están unidos formando un puente. Para un buen gobierno siempre es preciso el equilibrio de valores. No debe perturbarte el deseo de que la plata que se vuelva oro, lo esencial es el proceso inverso, el oro que torna la plata, pues hallarás en el camino hacia lo menos, el reencuentro con el hombre. No queremos transformar el oro en plata, sino enriquecer nuestro proceso interior.

  ABUNDANCIA- El tercer árbol trae el caldero, llámale de Dagda, de Thor, o un caldero, en el sendero del viento. La abundancia de la cosecha. Los panes y los peces. Los recursos limitados en ilimitados. Ningún hombre tiene poder sobre la tierra y los recursos son dados para todos. El compromiso.

TODO Y NADA- El cuarto árbol os regala la piedra del destino, llámale de fal ¿El grial?, más que eso, el origen de la vida. El principio y el fin. La conexión telúrica con el universo.

           Los cuatro tesoros son alegorías. No son objetos reales. Sabiduría, valentía y fuerza.  La lanza más poderosa, la fuente del movimiento, el nudo gordiano de la espiral. Actúa por el bien. Cuando unimos nuestra espada y nuestra lanza encontramos la piedra del destino y en ese momento somos plenos, nada nos envilece. Fuerza para emprender el camino, valentía para seguirlo, sabiduría para usar el conocimiento.

         Deseo que en vuestras vidas estén presentes estos tesoros cada día.

Torno mi lanza en luz

Iluminando

el sendero del aire

ese puente flotante entre los cielos

el camino no me parece agreste

torneando la planta en esmeralda

oteando al sol

contaminando los ojos

de la bendición de loto

y del suave aroma de los nardos

FELIZ NAVIDAD.

Reflexiones al borde del pijama

 

             ( Y tan al borde) ¿Y si los feos se apoderasen del mundo?. Jajaja. ¿Os divierte? Pues no es broma, esto que digo está basado en unos curiosos estudios universitarios. Centrémonos. ¿Qué entendemos por feo?.  No me refiero a aquellas personas con unas facciones menos agraciadas, sino a aquellos super-feos. El plus de los feos. Son aquellos que sorben la sopa interminablemente mientras les queda un fideo entre la distensión de sus incisivos. Si esos, que a la par sonríen, fideo al viento, con exhibición altiva de sus mejores caries.
Ya..jaja.. sonreís, y no os creéis lo que digo. Pues ahí va la prueba:

            Los feos, dicen, crecen y se multiplican con mayor facilidad. Un análisis de la Universidad de Oxford, (benditos estudios de las Universidades) afirma que los más feos, de manera inconsciente,”aumentan sus posibilidades de fecundación con diferentes hembras”. Y es que, después de analizar varias especies, concluyeron que los animales más atractivos eyaculan menos líquido seminal que los machos feos.  Bueno, yo no sé qué pudo entender el sesudo investigador con ese concepto de “animales más atractivos”, ni como midió el líquido seminal  (en parámetros de cantidad o calidad) o si el  señor investigador, tuvo en cuenta, como variable, que “más es menos»

      Los feos, dicen,pasan desapercibidos y tienen menos riesgo de ser objeto de estudio.Expertos de la Universidad de Pretoria, en Sudáfrica, hallaron que los científicos deciden estudiar a los animales más bonitos sobre aquellos que tienen una apariencia fea.Digamos que esto tampoco nos mola. No… nos pasamos al bando de los feísimos, porque no deseamos nos estudien.

        Esto es más preocupante. Dicen que” ligan más “. Otro estudio realizado por Carin Perilloux, Psicóloga de Colegio de Massachussets. Después de estudiar el comportamiento de 96 hombres y 103 mujeres universitarios, concluyó que aquellos varones que no se intimidan por su apariencia física (cualquiera que esta sea) tienen más éxito entre las mujeres.
Vamos, Carin, preciosa, esto es «de libro». El trabajo de campo no es lo tuyo, cómo no van a ligar, digo yo, si había más mujeres que hombres feos…Que ni a Felipe segundo…
Y para colmo, la Universidad de Valencia nos dice que son más inteligentes.

        Que ya lo digo yo, que cuando hay un estudio de una Universidad, todo se complica…

                   Bueno, pues a dormir, que ya va siendo hora.