Reflexiones al borde del pijama

Reflexiones al borde del pijama

               El progreso no reside en el mimetismo, sino en la improvisación. Esa bendita capacidad de cometer errores y reiterar, hasta comprender el logro. Equivocarse no es una falta de capacidad, sino un proceso en el aprendizaje, y quien lo hace, cuando descubre su incoherencia, avanza un paso de gigante, mientras que quien reproduce miméticamente lo enseñado, no avanza, salvo que alguien le vaya marcando los compases que debe repetir. Por eso cuando un niño se enfrenta ante un problema y se equivoca, decir que lo la hecho mal es sencillo, explicar dónde está el error es el paso para, quizá, no perder una mente maravillosa.

              Nuestros pies nunca tocan el suelo literalmente. Levitamos milimétricamente, en una distancia imperceptible. Entonces ¿Por qué hay miedo a equivocarnos?

                Avancemos hacia un mundo mejor.

Batallas del tiempo

Lluvia,

recalando la puerta,

sentirse fuera,

ser parte de ese bosque

imponentemente húmedo

que trae la niebla,

sobre los ventanales.

Dibujar sobre el vaho de la cristalera

mientras se quema el tronco,

observando,

 el paso de las ánimas.

La mayor ausencia es la raíz,

que reniega del tiempo que se impone.

Hoy, en el universo de los leds,

hay una bombilla que reclama

su amarillenta luz,

153 años,

son quizá pocos,

para comprender tu gran sentencia,

No sabemos que aquello que perturba nuestra sangre
es sólo su nostalgia de la tumba
”*

Porque anhelar el invierno y el verano,

desear el sol de primavera,

por pensar y reclamar siempre futuro,

nos apartamos del presente,

y de comprender

que la belleza se edifica

de “las batallas de otros tiempos”

*Willian Butler Yeats escribió este contundente verso. Lo he insertado en este poema mio, porque es un honor recordar a un poeta tan grande. Curiosamente hace unos años Irlanda comprobó lo que era ya una sospecha, que los restos que creyeron repatriar de Yeats, no son los suyos. Estos restos, perdidos en un osario común en el sureste de Francia, nos revelan la paradoja de esa metáfora, que pretendía reflexionar, sobre el incesante anhelo de futuro que impide vivir el presente.

Propósito

Este blog nació como un propósito de año nuevo, así que permitidme creer en ellos,

propongámonos todos

ser felices.

Para eso, solo hace falta no exigir demasiado.

Un abrazo a todos!!

Bo nadal!!! Boas Festas!!

Aquel poema

Cuando la noche te envuelve

en alas de tul, los sueños,

van despejando las nubes,

aquel pasado recuerdo,

de aquel poema de Bécquer,

que leíamos al tiempo

entre pausas de silencio,

y entre latidos de versos,

que alborotan corazones

tan sinceros como inquietos.

Hoy,

que la noche devuelve

tus besos entre mis sueños,

aun se apresura el aliento,

y no hay rima que impresione,

ni poeta que destrone,

el amor que por ti siento.

Algunas películas

Algunas películas de acción suelen tener un malvado,

un miserable,

un ejército de buenos,

y alguna chica dulce.

El malvado resiste demasiado,

siempre liando tretas,

alguno de los buenos se va perdiendo

entre los clichés fotografiados

la chica acaba secuestrada

reclamo de rescate,

hasta que el héroe,

la libera de las garras del infierno.

Algunas películas de acción

tienen muchos disparos,

selvas inexpugnables

y algún secreto

guardado y revelado

tras la claqueta.

No te lo creas,

ni los malvados resisten tanto,

no es sencillo ser héroe,

ni las chicas son débiles,

es todo una alegoría secreta

que pretende,

hacerte asumir la violencia,

como parte de la vida.


Soberbia

Muchas veces, vemos la soberbia desde el punto de vista del dolor que nos impone sufrirla, o incluso analizando la falta de empatía de quien se arroga legitimado frente a los demás. Este poema propone un juego, la métrica del débil( realmente no lo es), es quien ignora al soberbio desajustando sus propias percepciones.

Rotando

la X,

la variable,

la prueba permanente,

 en el campo gravitatorio

de los desconciertos.

El ciclo,

la nube que se expande

como gas lacrimógeno,

vuelta y revuelta

impresiones,

desajustadas,

sobre la carpeta de tu memoria.

No ignores,

la métrica de los débiles,

pues siempre hay una energía potencial

que desordena todas las constantes.

Roce

En ese espacio,

milimétrico,

imperceptible,

entre tu y yo,

habita todo el paisaje que es posible imaginar.

Imaginarte es quererte.

Babel

    Escuchar,

       ser como un junco

obviando la rigidez del tronco

y la descompostura de la máxima

que siempre cuenta la historia a su manera.

         La puerta de los dioses,

el adobe cromado,

el ágora,

la recurrencia métrica que expresa

el templo de las aguas,

                  quién dice que tu caos no es tan humano,

como el desafío de tu torre,

el diluvio, la noche, y las contiendas.

  Quizá es hora de reconocer que la soberbia

se da en todos los bandos entre lides,

y que el entendimiento no es una torre en ruinas,

sino un propósito de buena voluntad.

Amarte

Amarte,

recorrer tu cuerpo,

abarrotarnos a besos

y seguir deseando que me beses.

Piedras

Tropezar con la piedra

y masticarla,

como en un ritual liberatorio.

Volver a ver la piedra,

digerirla,

maldiciendo la caida reiterada,

destronándote de lides,

pues es humano ser rey de auto-reproches.

Repetir el camino,

y no ver piedras..

Tu cerebro memorizó el abismo

que te abraza, al futuro de sus ojos

Estar arriba y querer volver abajo,

añorar las piedras,

y bañarse

en el sabor agridulce del fracaso.


Visitar las lagunas traicioneras,

el viento de levante,

el acantilado del oeste,

las brumas y las nieblas.

Descender,

 para subir contra-corriente,

nadando en mar abierto y en tormentas

ser torbellino en luz,

tornado sin arena,

remolino,

porque no hay mejor victoria

que saberse sin miedos.

Hubo un tiempo,

en el que se apilaban piedras

para recordar cuán transitoria

es esa imagen

serena de los pastos

y cuán inestimable

es la sabiduría, que nos deja

cada tropiezo,

en la piel de nuestros versos.

Voy a poner una piedra sobre tus hombros

para que puedas ascender montañas,

saltar sobre su cima

y descubirme

en la carta de navegación de tu mirada.