Mi alimento:
Recorrer tu cuerpo
tropezando con tus labios
Destapar la sonrisa de la noche
acariciar tu mirada
Recorrer tu cuerpo
hasta que la mañana me despierte
Mi alimento:
Recorrer tu cuerpo
tropezando con tus labios
Destapar la sonrisa de la noche
acariciar tu mirada
Recorrer tu cuerpo
hasta que la mañana me despierte
Él era un viejo artificiero de sonidos
quien golpe a golpe se cuajó en inviernos
y en las botas aun llevaba la marca de aquel plomo
que se quedó derretido en sus oídos
cuando perdió por querer demasiado
Ella era una princesa de cuento
la que en lugar de rana encontró un príncipe
que la atrapó en un particular infierno
Lágrimas sin rosas del más aciago averno
en el que dejó las pestañas entre el fuego
y la identidad en una lata de cerveza
En aquella terraza de bar
Madrid en plaza, las notas en el suelo
simulando gaviotas en vuelo
y un rastro de palomitas
que siguen a un papel agitado por el viento
Èl pidió una taza de café
Ella temblaba al recoger los vasos
él cogió su mano, abarrotando
de calor el hielo de sus sueños
Se miraron
y aunque no se hablaron
ese recuerdo impregnó sus cielos
Cada vez que ella sirve una mesa
cada vez que debe huir del sombrío victimario
prisionera de escapadas a la luz
recuerda aquellas manos
y puede sonreír
Él también
se inunda de sueños de miradas
y cada vez que se detiene en cualquier bar
cada vez, en cada plaza abierta al mundo
recuerda aquella camarera
aquella mujer de profundos ojos
que iluminó una tarde de Madrid.
Para amarte
Visité las nubes de tus ojos
Compartí cicatrices, desencuentros
revolviendo tiempos, asumiendo asertos
amurallando el viento del despojo
Para amarte,
Pretendí respirar en superficie
Y me jugué todos los créditos
todos los comodines del silencio
por no decir aquello no que no dije
Para amarte,
Devolví las notificaciones de despecho
apostando en todos los recuentos
e intenté dar cobijo a las baldosas
de tu viejo cuarto de dinteles grises
Y ahora que
tú decides impasible
que no hay nada que hablar
que es tal vez el destino o la marea
la que al final nos lleva
y no hay timón para guiar
No lamento la batalla ni la suerte
ni el desamor, ni el destiempo, ni la herida
Me siento poderosa
en el fondo,
todo ese esfuerzo
me ha hecho fuerte
Guerrera
Estratega
Libre.
Mi amigo me pide haga un soneto
no soy el gran Lope ni él Violante
y aun así con rimas consonantes
yo ya voy terminando este cuarteto
Ahora qué, tú me dices expectante
recurrirás a aquello del aprieto
aun así, si me guardas el secreto
finalizo estos versos cuanto antes
Poco a poco ya viene este terceto
amanece el noveno en este instante
cuando quieras me gano tu respeto
Quizás no te ha sido impresionante
tal vez vayas creyendo que completo
ya tienes tu soneto aquí delante
Rima divertida para comenzar este fin de semana.
Lenguaraces y chismosas
Tertulianos de café
Un mundo de papel rosa
gente llamada famosa
que se ordena por “caché”
Diretes, dimes y chismes
en bucle hasta amanecer
que si aquello, que si esto
si fue listo, si fue infiel
si no quiere ya a su esposa
si se dejo de querer
si miente porque con otra
se le vio bailar ayer
Es tan turbio ese lenguaje
tan agresivo el cartel
que aireando sus miserias
en palacetes de feria
o inventándolas después
ofrecen este espectáculo
ávido de los tentáculos
de charlatanes de a pie
Desde la maestría del silencio, a su ausencia. Cuando todo se cae. En ese estado, cuando todo retumba.
Es pensamiento hiriente que me rasga
impulso equidistante a la materia
hay que actuar me dice, o no lo hagas
resuelve o no resuelve este dilema
me aturde y me arremete sin que quiera
en negro hollín de furia pasajera
en lodos de la ira o la quimera
que brota absurda en cada torpe idea
angustia, ausencia, azar en teorema
prisionero en dolor en mi poema
Quien pudiera cambiar, quien lo pudiera
volver, quizás, a amar como si fuera
una historia al revés, la vez primera
y volverte a mirar con alma nueva
No decirlo todo, no comunicar todas las impresiones que se nos pasen por la cabeza, es un valor a meditar. Supone una maestría ser capaz de no decirlo todo y dejar que las sensaciones nos invadan.
No lo digas todo
Deja que el silencio haga sus veces
Y vaya señalando la respuesta
Deja que te atraque con besos
que te aturda con caricias
y dando a las horas sonrisas
dibuje el tiempo sin prisa
en las ventanas más nuestras
No lo digas todo
si hemos de amarnos durante muchas vidas
durante muchas lunas y estaciones
cada tarde en el fuego que se aviva
para acrecer los soles del invierno
pues si ha de existir un lugar que permanezca
suspendido en nuestras sensaciones
todo lo que ha de venir, lo que acontezca
No hace falta anunciarlo
Para que así suceda
Vivimos en una sociedad que teme a la cuestión, tiene miedo que se pongan en duda sus premisas y por ello califica negativamente lo que resulta contestatario o rebelde. Esta misma sociedad, paradójicamente, parece no importarle que se justifique la imposición por la fuerza de lo que ha asumido como premisa. Todos comprendemos que la sociedad ha de regirse por unas normas y tener unos límites básicos. No me refiero a esto, me refiero a las presiones, las imposiciones sociales, de grupo, el odio a lo diferente. Recordemos que bajo la afirmación de hacer un bien se han cometido grandes males.
Cuestióname
No sigas mis pasos
Sin hacerlo
Cuestióname, discrepa
Transmíteme argumentos
Interrógame, pregunta
Se vehemente en la defensa de lo que piensas
Exprésate, no te limites
No te creas las conclusiones que ofrezco
Y cuando alcances el convencimiento
Entonces simplemente acompáñame
Pero nunca trates de imponerme ni imponerte
Pues es el miedo el que se impone
Pero la autoridad se gana.
Poema dedicado a Marina López Fernández, ya que su comentario me hizo recordar este impresionante verso:
« Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero«( Neruda)
Rememora los sentimientos de apego y desapego por un amor que se va.
TAL VEZ LE QUIERO
Con lo bonito que era
cruzar las calles a un tiempo
hoy me encuentro en primavera
sin tu sonido de invierno
y es que me cruje el lamento
en las vacías aceras
por dolor que experimento
al pensar que no te quiero
cuando te sigo queriendo.
Dispara poesía
sobre tus labios
No hay mejor arma
ni mejor tinta
para abrazarnos
Dispara caricias
no hay mejor verso
ni mejor disparo
que sentirte
Dispara…poesía