Perdida entre las hojas

Pudiera cortar y pegar un emoticono

en la puerta de mis sensaciones

para decir que estoy  en el borde

de un monumental precipicio,

de detenerme en aullido, grito de posesa

desesperadamente perdida entre las hojas

que bordean la arboleda hacia mi casa.

Por mucho que camine descalza

sobre el arco iris,

no puedo verme,

no puedo oirme.

ya no sé cómo tunear la conversación

para que no resulte ridícula.

no puedo verme en tus ojos

porque en tus ojos

solo hay orgullo

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Tarde

Perdí las coordenadas de tu cuerpo,

extravié el mapa de mi norte,

la brújula de todo sentimiento,

unos doscientos días y otras doscientas noches.

 

Yo sabía que un día llegaría

muy tarde ,

ese recuerdo de aquella tu venida.

Qué lejos el amor, qué cerca la partida

Malbaratando el sol la luz del día.

Hay veces, que el océano se pierde

Hay veces que el océano se pierde

en un concierto de liras encendidas,

las estrellas no encuentran acomodo,

el cielo se oscurece

y se acelera ,

el ritmo de la tierra,

murmullo entre las sombras desoídas.

en imponente y ciclónico universo.

 

Hay veces,  que el océano se pierde,

agitando la arena de mis ojos,

y todo está callado,

enegrecido

en el compás errante de tu nombre

y el dolor penetrante de tu ausencia.

 

 

No es tiempo del amor

Se marchitan las rosas en tu cuarto,

están siempre cerradas las persianas,

no te levantas porque no tienes ganas,

tus manos ya no esperan,

y una bombilla mortecina parpadea,

no hay luz en el salón.

 

Nada que retratar en la memoria,

retazos de una historia,

desvencijados ojos acallados,

en la mediocridad adoctrinados,

sobre lágrimas presas

de aquel logo que apenas se refleja

en  un pasado mejor.

 

Soplos de instantes, apenas acabados

tiempo en derrota, perdido retirado,

entre la soledad apelmazado

de ese dolor que recibiste a plazos

con pérdida del sol.

 

Se marchitan las rosas de tu cuarto,

no hay flores que comprendan sobresaltos.

No es tiempo del amor.

 

Fotografía. Banco de imágenes Pixabay

Texto: Universoespejo. Pilar Astray Chacón.

 

 

 

En lo que no me dices

Hoy el papel me sabe a chocolate amargo

esa sensación que me deja tu pregunta

cuando comprendo  en lo que no me dices

lo que sí me dices, entre líneas

 

 

Este papel que sabe a chocolate amargo,

por mucho que la caja de bombones

lleve forma de estrella,

espesando mi pensamiento

 

No se desdibuja mi nombre

No hay destierro de agujas para coser mi piel

no lo creas,

no tengo lástima de mí,  yo voy de asueto,

hace tiempo que he arrojado al vacío el corsé de mi tiempo

Tengo lástima de ti, porque te mides

en los centímetros de mis desgarros

 

Curioso es el amor que se proclama,

cuando las luces abiertas al día

niegan, en lo que no me dices,

la sinceridad de tu palabra

 

Y es tan absurda tu medida,

tan doliente,

que no podré ser cómplice de nuevo en tus miradas,

por mucho que la vida,

me traiga flores con tus manos abiertas

envueltas en colores

 

 

 

Retales

Sobre una barandilla de pensamientos

se agolpan mis retales

(posventa al por menor de mi sonrisa)

Nunca fue fácil

pero ahora quizá es más difícil

insistir nivelando las gravillas

retocando los sauces del camino

comunicando tiempos

 

No encuentro la tesis

ni la música

que me lleve a arrojar más gasolina

si este fuego solo puede enfriarse

ya perdí las notas del concierto

y  no hay una taza de té en el escritorio

para la auditoría de mis versos

 

Se truecan los harapos del reproche

la letanía del desacuerdo

cuando eso es negarse y renegarse

Negarte y renegarme

mientras se va acabando todo edulcorante

se van decolorando los tonos de las cortinas

sin que una mano de pintura

se ofrezca a blanquear nuestras paredes.