El futuro ya está aquí

   Rectificar la cinta,

y devolverla,

a su realidad imaginaria.

Cortar minuciosamente las escenas

y ensamblar la historia primigenia,

en la caverna de la imagen.

 

Regresar al futuro,

como quien retorna

los paisajes conocidos,

pretendiendo

poner filtro a sus matices.

 

Avanzar al pasado,

como quien desconoce,

que no puede repetirse la secuencia.

En todo caso, siempre es una tentación

volver al rodaje,

para visualizar los sentimientos.

 

En el mundo de las nubes,

suena nostálgica la cinta de película,

la única pieza,

en la que se puede avanzar y regresar

linealmente.

 

El resto de viajes,

solo es posible que sean paralelos.

 

El universo es tan perfecto

que no permite la reiteración.

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Tiza

Tizas sobre las tejas,

rememoran,

una canción infantil,

acuchillada,

en el constante reto de los nombres.

 

Un chamizo de mimbre,

puede resultar insuficiente,

pero hubo un tiempo,

que ni siquiera precisábamos techado.

 

Cuando el firmamento era

nuestro hacedor de lunas,

y los lunares de mi piel

podían repostar ausentes

en cualquier oasis.

 

Cuando el paraíso era,

simplemente,

tejer una palabra

entre tus labios.

 

No sé quién es quién

Ni siquiera tengo claro

qué cuadrado pisar.

 

Un salto a pata coja,

demasiado ingenuo

para enervar las emociones

 

No pises el uno, no lo pises…

La baldosa quema los pies.

Cuando el sol no encuentra el cielo,

dibuja en el infierno,

un impostado azul de primavera.

 

Los niños siguen jugando

mientras el océano

se desangra

cada noche

entre sus lágrimas.

 

Oopart

 

                      Muchas veces pienso que la realidad nos pone pistas delante de los ojos. Nuestra vida cotidiana se rellena de objetos que parecen traídos del pasado, y no me refiero a los recuerdos que podríamos haber acumulado, sino a aquellas cosas que nosotros no hemos puesto ni decidido traer al presente, pero que nos tropezamos con ellas. Fantaseo con el hecho de que algunas de las otras cosas que nos encontramos, puedan pertenecer al futuro. La realidad es, ciertamente, algo muy ajeno a lo que vemos. Quizá de ninguno de nuestros avances ha dejado de ser guiado.

Oopart

 

Un árbol, guiado hacia los cielos,

se revela, por instantes, a la poda,

rebrotando ramilletes en las ramas

quebradas por la sierra.

 

Reubicarse, como si la encrucijada,

fuera solo un reto,

para quebrar las vibraciones

de los universos incendiados.

 

Cada palmo de mi materia,

guarda un trozo de casa,

una pista casi indescifrable

de la conjunción de los pasados.

 

Mi mente busca pruebas,

anecdóticas,

del rastro de aquellos azulejos,

la escalera de mármol,

el pasillo

y el olor a naranja recién recolectada.

 

Sé que tienes un mensaje tras tus manos,

y yo una ventana,

hacia las montañas,

que todavía saben

dibujar tu futuro nombre.

 

 

 

 

 

winners

En el supermercado de los dioses,

las estanterías vacías de alimento,

no existen ya reponedores,

ni hay repuesto.

 

Mientras en la galería,

las sonrisas infantiles,

barra de labios, gominolas,

la tarta se hace fraude,

subrogado

en mandato imperativo,

la felicidad se compra,

es una taza,

con ilustraciones con estrella,

y aquella frase al uso,

podrás hacer lo que quieras,

si me pruebas,

en el paraiso de los winners.

 

Sin príncipes, ni princesas,

solo existen dragones disfrazados

en promesas de manzanas mensajeras.

 

 

 

Sobrevivir al poema

Sobrevivir al poema

y ser poeta,

ya sea por descuido o ignorancia,

las palabras se pierden en las manos

y tiembla la llanura de sus ojos,

más cerrados que antaño,

más cansados.

 

Sobrevivir al poema

y ser mujer,

que quiere transcenderse entre las puertas,

que aguardan entre versos

nuevas alas,

y quizá, la pregunta más guardada,

la que tarda la vida en olvidarse

de ser siempre trinchera en retaguardia.

 

 

Cuántas flores esperan en la huerta,

la sonrisa que ayer encabalgada

a sus pétalos rojos su mirada.

 

Lo que estuvo fue ayer,

nunca se puede

rebobinar el hilo,

y recoser,

las puntadas, en tela ya gastada.

 

Nunca es lo que ha sido

pero cuánto se es,

cuando nada has sido.

 

 

 

 

 

La ética contaminada

Cuántas son las muertes que no asisten

al funeral de nuestros fundamentos,

en esta sociedad de cicatrices,

de manos vendadas

y la vista perdida

en la receptación de las miserias.

 

Cuántas son las muertes que en la vida

transitan en los estercoleros de la ausencia,

zombies demandantes de la sal que crece

contaminada

entre las grietas del asfalto.

 

Cuántas son las voces conformadas,

las voces despistadas,

en el acúfeno de la sobrevivencia

y cuántas las borracheras que se fraguan

en los soportales de la impotencia.

 

Y, yo, persisto en creer en luna abierta,

la llave del portal,

en aquel día

en el que las luces de todas las ciudades

podrán amanecer,

sin permiso,

reclamando

ser cascada

de oxígeno

sobre los pulmones del futuro.

 

 

 

 

 

 

 

Reflexiones al borde del pijama

                     Hoy mi reflexión va para los “Virtual Worlds”.  He tenido una conversación sobre ellos que me ha dejado un poco pensativa, porque de lo que está sucediendo a quedarnos sentados con unas gafas multidimensionales, viviendo una vida por encargo, no hay tanta distancia, que no hay.

                 Los mundos virtuales son algo como que tú puedes ser un individuo pusilánime y temeroso, y ale, en el “Counter strike world” eres un descarnado asesino. Efectivamente puedes ser granjero sin granja, amante, adorable esposa, ladrón de bancos, pirata, estratega, reina,  algún personaje histórico. Solo hace falta elegir el juego que más te interesa. El plan está servido, o así lo parece. Te conectas on line y formas una nueva constelación de redes virtuales para inocularte la memoria colectiva.

                    Si eso ya, a algunas o algunos nos da que pensar, por eso de que “pisar firme” en la tierra tiene sus ventajas, pues no es todo, amigos y amigas, no. Tras ello hay también un mercado, en el que puedo pagar por tener- que no tengo- armas virtuales carísimas (no se me ocurre para qué) o joyas para regalar o quizás la decoración de mi mansión virtual. Existen pujas, tráfico de objetos, apuestas, dinero de verdad, negocio, mercado, expeculación, alrededor de todos estos mundos. Algunos hacen dinero con esto.

                   ¿Y qué hay de malo? ¿Si es virtual no hace daño? No sé, ante esto de verdad, yo no daría una respuesta tan clara.  Pensando que miles de menores se asoman cada día a estas redes virtuales, permitidme que ponga en duda qué endiablado mundo estamos creando.