Mal hablados

Maldicientes,

los habladores del mal,

no tienen cuernos, ni tridentes,

pero sí la rabia en su lenguaje

y un fardo de miseria sobre su espalda.

Maldicientes,

te increpan y susurran,

para hacerte de menos,

quitarte tu estima.

No quieren una mujer loba acotando su espacio,

sino una damisela  gris entre sus barrotes,

por eso te culpan,

mala madre, mala hija, mala esposa, mala novia, mala…

será la regla, la menopausia o la luna…

(Llamémosle libertad)

Maldicientes,

los habladores del mal,

te quieren presa

de sus desdichas,

esa falda es demasiado corta

eres demasiado joven,

demasiado vieja,

alta, gorda, flaca, baja…

 

Las niñas temen un lobo feroz en su travesía,

pero no se dan cuenta que el lobo es el narrador

o la narradora,

imponiendo la ley del miedo sobre el bosque.

 

Maldicientes,

los habladores del mal

no descansan

siempre que les escuches,

por eso

RESPIRA…

NO LES ESCUCHES…

que se pudrán en su queja miserable

en su murmullo,

Ellos no podrán hacerte más daño

porque son humo y polvo de paja

y su mayor tormento es su propia existencia.

 

Te quiero libre, mujer

te quiero libre

 

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Hay libertades de nube,

Espuma en roca,

Batidas de pasión

Luz de mañana,

Pero hay otras libertades,

Las de dentro,

En palabras sentidas

Expresada

En la razón del alma de poeta

Te quiero distinto

Pautas,

unas páginas marcadas,

una estructura,

la línea horizontal,

un  programa sobre el calendario

y una numeración para cada suceso,

en un amor/ convenio contratado.

 

Pautas,

en este deber ser, siempre  hiperbolizado,

en la rigidez de la forma,

la estrechura de su perímetro.

Toda pauta inflexible supone un error de cálculo,

el corsé que aprieta la generosa cintura

del universo.

 

Pautas,

sobre la puntera deslizante,

de unas bailarinas,

reglas

en la geometría de la vida,

cuanto más se aproximan, más se alejan

por eso no hay cálculo sin contra-cálculo,

el caos apretando,

el magma,

la pasión inconmensurable de tus labios,

la libertad,

el viento,

la ausencia de raíces,

ser nómada sobre tu piel

y paisaje en tu recuerdo.

¿Me amas? No antes de saber como es tu amígdala derecha

            Estimado Schopenhauer, si hoy volviera a abrir los ojos, se tropezaría con el mismo dilema de su tesis doctoral. ¿Y la libertad? ¿ Y la voluntad? Si ya lo decía yo- diría- y no habéis espabilado todavía.  Un neurocirujano japonés ha concluido que el comportamiento machista tiene relación con una menor densidad neuronal en la amígdala derecha. (Qué peligro, ya estamos dando  vueltas a la base orgánica de la conducta). En un brevísimo resumen, lo que el profesor defiende es que a menor densidad neuronal, mayor reacción de ira o de miedo. 

          Pero ¿ A dónde vamos?. Retumbaría la voz del filósofo, sin duda…¿ Pero entonces no somos libres? Ponemos tanta atención en la causa que, o bien la justificamos (lo hice porque me dijo esto…porque me recriminaba…porque…) o bien buscamos la base orgánica que fomenta su reacción. Seguimos equivocados, si nos empecinamos en la causa, nos empecinamos en el ego y mal aprendemos.  Por ejemplo, esta conducta reside, en parte, en expresiones tales como “he dicho lo que siento(aunque haga daño gratuito), le insulté porqué me hirió, lo hice porque no pude parar, estaba furioso, yo soy así”. Claro que eres así majete, pero mal, sobrevaloras tus sentimientos, solo te importan tus emociones y eres el centro de tus reacciones.

        Para dar su sitio a la voluntad, debemos dar importancia al efecto. ¿Cómo? Si no pongo atención en las causas externas, sino en mis reacciones internas, yo controlo. Manda la voluntad y ahí está el reducto de la libertad. La educación debe hacernos libres, haciéndonos responsables. Y si yo sé controlar mis impulsos, ya no importa como sea mi amígdala derecha.

Nunca es tarde

Allá en el lugar a donde  van los sueños,

se encuentra aquel  tú  tuviste un día

¿Recuerdas? Se repetía,

en todas las tardes nuevas de tu infancia

y te sentía…

feliz imaginando cada historia que contabas

sobre las ramas de los árboles,

grabando las palabras,

como conjuro de ventura y realidades.

 

Eras aquel actor que exprime el tiempo salvaje,

aquel que no rinde cuentas al oráculo,

libre de cualquier ruta de viaje

sin rumbo definido en cada paso incierto.

 

 

Allá en aquel lugar a donde van los sueños

Se encuentra áquel, si, tu sueño

yo ya lo recuerdo:

Alzar los ojos y a pulmón abierto,

sentirse pleno sobre cualquier desierto,

Volar, soñar, seguir al fin al cabo y no rendirse,

Vivir infinitivo, marcado y siempre nuestro

 

Allá en aquel lugar donde se van los sueños,

Existe todavía,

Aquella caja de metal  que lleva tu nombre

Y aunque quizás hayas perdido la llave

No importa…

hoy te la traigo, subliminalmente en este verso

Agítala y deja que se expanda el cofre de deseos

Si olvidas tu miedo

nunca es tarde

para cumplir aquello que queremos

 

 

Un mundo feliz

  

MEDITAR SOBRE EL VALOR DE LO IMPERFECTO.

La elección de lo imperfecto puede ser nuestro último reducto de libertad. La libertad de elegir no ser el primero, ni el segundo, ni el penúltimo. La libertad de amar las canas, las arrugas.  La libertad de ser sin exigencias, sin hacer. Ser simplemente vivo y libre.

  Este poema pretende reflexionar sobre la patología neurótica  de la sociedad actual y sus consecuencias.

 

UN MUNDO FELIZ

 

Hubo un tiempo en que la luz eléctrica iluminaba los quinqués

y la tarde componía rosas con acordes a tus pies

un tiempo en el que nada importaba si era bueno el café

y podía comenzar el día acariciándote la piel

 

Pero las cosas cambiaron, nada se veía bien

sino en cuatro fotos colgadas en una u otra red

las propias frustraciones se ahogaron  en requerimientos estéticos

y se declaró la guerra a lo imperfecto, a las arrugas

volvieron los corsés

ansiadas dimensiones corporales como clichés

plástico, cirugía,  pócimas y filtros de papel

Los amigos fueron virtuales, las parejas también

un mundo biónico de robot bebés

amores tecnológicos, grises,

no amores tal vez

sexo a la carta perdido en un programa de software

Y nadie

fue libre en ese mundo

emblema publicitario al uso

un mundo feliz

 

 

 

 

 

Quizás mañana nunca

Te huyes…y en realidad te temes, no quieres que tu vida
entre como un soplo por tus venas caídas en rutina.
Quizás mañana iré, quizás, me dices, bajando el tono de voz
de triste a contenido.
Suena presuntuoso…quizás te salvaría.
todas las mujeres tenemos esa capacidad.
y en alguna medida seguimos siendo unas guerreras que no dan tregua al destino.
Pero,
hace mucho tiempo que he dejado de salvar a náufragos
y ya, solo deseo, recorrer los bosques en busca de sus frutos,
sin desgastarme la piel de la comisura de mis labios.
No quiero perderme en conceptos abstractos anclados a tu iphone,
ni en tu última aplicación.
Quizás hoy,
seré yo la que huya
tan lejos como encuentre mi propio lago
Y te diré, bajando el tono, de contenido a triste
Quizás mañana iré, quizás mañana-nunca.