De cero infinito por ciento

Paso la tarde pegada a una nube

buscando un momento sin pensamiento

De cero infinito por ciento

Dibujo sobre mi mano una palabra

Reclamándome

Todavía guardo una caja polvorienta en el balcón

hay agua de lluvia en las losetas

siempre huidiza

Por cierto,

la luz azul no se apagado en el jardín.

Quizá hay alguna esperanza

para abrir este cuaderno y escribirlo de nuevo

empezando por el final

para así asegurarnos

que caminaremos entre las rocas de la playa

con una caracola de arco iris.

 

Buscar la luz

Hoy he decidido rescatar este poema. Implica una parada para meditar, antes de decidir emprender nuevo camino.

Buscar la luz,

amante y detenida

amplia y distante

presente y convencida

 

Buscar la luz

amurallar la vida

Y navegarte

temiendo la partida

 

Luz, siempre en luz

en brillo compartida

y aunque este sol

me queme por instantes

me quedo hoy

en suma pensativa

ya que es mejor quedarse

que una  huida

 

Miento cuando digo que te olvido

 

No sé qué pasaría si te digo

que  sueño con tu voz cada mañana

que miento cuando digo que te olvido

cuando prende tu amor en mis palabras

 

Maldita es la memoria de tus ojos

maldita la verdad de mi mirada

Maldita nuestra historia, más maldita

Sí pienso… que se acaba

Buscar la luz

Buscar la luz,

amante y detenida

amplia y distante

presente y convencida

 

Buscar la luz

amurallar la vida

Y navegarte

temiendo la partida

 

Luz, siempre en luz

en brillo compartida

y aunque este sol

me queme por instantes

me quedo hoy

en suma pensativa

ya que es mejor quedarse

que una  huida

 

ESCUCHANDO PENSAMIENTOS.

 

Atardecer, sin suelo, elevándose la espalda

sin techo, ni salida, ni metas que no aguarden,

levitando en nuestra propia historia,

sin profetas que proclamen nuestros nombres

ni odas para ensalzar nuestros destinos

Nunca se sabe, nunca, qué será de nosotros,

si nuestro amor permanecerá inocente,

lejos de cualquier plegaría costumbrista

de roles  relatados y fingidos

Y tú me miras,  por mucho que prometas

lo que hablarás, lo que dirás mañana,

será un misterio clavado entre las rocas

y aún así vale la pena la incertidumbre

porque aunque el mundo gire volteándome los pies

siempre llevo una carta en el bolsillo,

con olores de azul en aquel antes,

ayer de guiños sobre ese beso escrito

en un rincón escondido de mi cuerpo

Un poema, una canción, no es otra cosa

que aquellos pensamientos que se guardan

 

 

 

El amor que no se fue

No tiene horas el día, no tiene horas

Para entretejer  tus labios

con los hilos del recuerdo,

para no seguir pensándote

entrelazado a mis manos

en imaginado encuentro

y es que te sigo llevando

en mí,  muy dentro, muy dentro

 

No tiene horas el día, no tiene horas

Voy añorando tus pasos

en las baldosas de invierno

Me duele porque te siento,

te siento porque te tengo

clavado en mi pensamiento

y presente en cada sueño

 

No tiene horas el día,  no tiene horas

porque te sigo queriendo.