Fantástica

Ella vivía en el mundo de los sueños

para no lamerse el dolor

que deja el hielo derretido sobre los ojos.

Ella veía los sonidos

y aprendía su tacto.

La emperatriz de fantasía

sobre los colores de sus lunas.

Él bendecía sus mitos

y la pureza de su mirada.

Ella reía,

incesantemente,

dando fuego a la estancia.

La amaba,

la amaba tanto

que, cada madrugada,

pintaba de púrpura  sus ventanas

para que despertase,

cada mañana,

en un nuevo paisaje de sentidos.

Barbara

A Barbara Strozzi

Diría que las cuerdas lloran

para camuflarse entre los tonos

que deslizan las notas en su voz.

Y van tejiendo lunas que se elevan

sobre viejos canales que reclaman

un espacio entre los soles de verano.

Aguda y armónica disonancia

para mantenerse libre donde nadie

hace apuestas por una mujer hermosa.

La música es el eterno paisaje

y el barroco es un faro luminoso.

Contrapunto, bajo continuo, base,

la fuga del poema que anochece

en raíces de canto entrelazado.

Son las rosas, claveles y narcisos

un laúd como un verso inacabado

en la tenue mirada de la Venus.

Elena

Esa boina morada que tú portas

y el cabello azabache que se asoma

que ni el viento de abril su rizo doma

a todas las miradas deja absortas

Como el color que ciñe tu cintura

y que tu esbelto talle así lo ensalza

lleva el añil del mar que en ti perdura

y el rojo que en tus labios se realza.

Estás bella, amiga, más que bella

rebosante de la vida que rebrota

y en tus ojos habita y abarrota.

esa amistad de antiguo que nos sella.

Llevas una corona de princesa

las manos de una madre tejedora

de sueños y palabras al oído.

Los tonos de magia que atraviesa

esa mujer valiente y hacedora

de justicia y aplomo comedido.

Esa mujer sencilla y complicada

a la que admiro y me tiene como amiga

es en realidad como una hermana

tan pura como el mar, reconciliada

con toda la verdad que al sol abriga,

la que con su palabra todo sana.

Quiero

            Quiero momentos pequeños

             en los que aparcar el tiempo

             en el regazo de las olas.

             Pero mentiría si dijera

             que las cosas pequeñas son las únicas

              que mueven mis sentidos.

             Quiero momentos grandes, rompeolas,

             el viento que al reloj pone de vuelta

             desgobernando los minutos.

            Quiero aquellos sencillos gestos

            que hacen apacible mi regreso

             y adornan el mensaje de futuro

             con un bosque de besos.

             Pero mentiría si dijera que me basta

             con una ruta de pequeños pasos

             o el débil sonido del café caliente.

              Quiero saltar la ventana de los días

              y empaparme del agua de la lluvia

              la huella del fractal que nos conecte

              quebrando las fronteras.

              Quiero, sin duda, demasiado…

              aunque confieso

              que como todas

               me aferro a los buenos momentos

               y sueño….

Versos de amor

Cuántos versos de amor han perecido

por sencillos que fueran pronunciados

en los labios, que el velo del olvido

ocultó en su dolor, agazapados.

Cuántos versos ajenos y olvidados

de un corazón de fuego enardecido

fueron puros, intensos y estrellados

como el cielo de abril al sol asido.

Cuánto duele sentir ese no olvido

que abandona la tarde en el abismo

de pensar que no fue lo que sí ha sido.

Y sin huella siquiera de sí mismo

sueña encontrar aquel sonido huido

y azota su agonía cual seísmo

en los versos de amor aún presentes

que recuerdan su brillo resilientes

Un soneto para ti

para desintoxicarme de la IA, escribo este soneto para ti.

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Esta mi vida es jardín que hoy florece

una rosa de amor y de esperanza,

el alma mía con su belleza alcanza

y con su aroma presta se enternece.

Su brillante color del que enriquece

y se recrea la vista en la semblanza,

en bella mano su anhelo de alianza

fugaz y tan profundo me parece

como esta rosa es por ti, amor tan puro,

eterno pretendiente hacia tu risa

que solo por amarte yo te juro

seré un verso sincero entre la brisa

sin más deseo que tú, yo en ti perduro

como rosa que crece en tu sonrisa

Una joven escribe

Una joven escribe- creo que es un poema-

en una servilleta de una cafetería.

Repasa con su lápiz sus versos escondidos

y dobla con cuidado ese débil papel.

Su rostro es blanquecino, se asoma alguna lágrima

perdida entre sus ojos, quizá un desamor

Me mira fijamente, notando que le observo

y en decisión abrupta arruga su poema

dejándolo en un lado del plato del café.

Se marcha presurosa, su dolor contenido

va imprimiendo la estancia ahora abandonada

de su palabra oculta y su verso de amor.

Yo recojo en silencio su servilleta triste,

un sueño que rehúye, un verso retorcido

y la leo despacio para hallarlo de nuevo

Aquí están sus versos, ese verso latido

que sorprendentemente hablaba de mis ojos.

Una mujer me mira. Tiene los ojos negros

Ella sabe que tengo prendido mi dolor

Mas cuanto más me mira, siento que tu recuerdo

se queda liberado en un trozo de papel,

no haré más versos tristes ni lloraré tu ausencia

pues hoy me siento libre, cargada de valor

para decirte adiós…

Si hoy fuera poema

Si hoy fuera poema,

todas las versales

comenzarían en negrita,

demandando,

cual oleaje,

la marea de letras,

ajenas a la norma,

los signos indisciplinados,

y el resurgir del verbo, cuando baten

las olas, en el acantilado de tu risa.

SI YO FUERA POEMA…

Conexión

El viento es la palabra de tus ojos,

tus manos, sinrazón de mi cintura,

aliento, la pasión, la descordura

y los frutos los besos que recojo.

Y es que este amor anida en mi mirada,

la ocupa, la transgrede, la arrebata,

la torna verso, metáfora, poema,

una semilla que al polvo de la tierra

eleva al cielo abriendo una ventana

detenida en tus labios del mañana.

Viajo por tu cuerpo como errante

y me hago fundamento en tu sonrisa,

ese destello de luz que trae la brisa

y es letra entre tu nombre al completarme.

Y ya no temo decírtelo al oído,

tu cuerpo se hace templo,

yo tu espejo

y la semilla flor de primavera.

La luna se despeina entre las aguas

vistiéndose de mar. Y es tierra fértil

mientras el sol la habita

en el fuego prendido de tu rostro

Una mujer deshila los versos de un poema

                    Una mujer deshila palabras en las redes,

mirando, ausente, triste, al mar que, malherido,

                    golpea sus sentidos con viento desatado.

                   Y ese aire de olvido, esa ausencia que hiede

                    parece no sostiene su mundo en un suspiro.

                    Sus ventanas de invierno no saben de deshielo

                    ni esas noches de antaño de brazos extendidos,

                    ni de aquellos poemas que adornaban su oído,

                    como tallos de rosas, como valles de lirio,

                    y que ahora, lejanos, se le antojan perdidos.

                    Más se alza una nube sobre el cielo estrellado.

                   Su forma le recuerda el porte de su amado

                    y añora aquellos pétalos que un día deshojaron,

                    todos aquellos besos de madera de ámbar.

                    Quién pudiera ser agua sobre un cabo arriado

                    y cruzar el abismo en un fondo de algar,

                     Quién pudiera ser ave y volar a su lado

                     hacia sus pies de luna y sus ojos de sal.

                     Una mujer deshila los versos en poema

                     y los guarda, escondidos, en un trozo de mar.