La coma asesina

La coma asesina,

me despista, del verbo,

me desviste,

me ausenta,

sin masticar mis adjetivos.

Pero he encontrado un truco,

para enlazar las letras

sobre la ventana de tus besos.

Como un renacimiento,

impetuoso,

de mis identidades.

Por eso,

bésame,

hasta que se borren

todas mis ausencias.

 

 

 

Viento

Camino

sobre la puntera deslizante,

de unas bailarinas,

un concierto de alegorías,

en la geometría de la vida.

Camino,

sin raíces,

deslizándome,

en el aroma indisciplinado de tus labios,

siendo el viento,

nómada sobre tu piel

y paisaje en tu recuerdo.

 

 

 

 

 

Pues claro que te amo

Si una nube extraterrestre

invadiera esta atmósfera

se quedaría perdida, entre tus ojos

para hacerse aurora, en todas tus mañanas.

Tendría que haber mil lunas,

              custodiando,

la rotación terrestre de tu rostro

la traslación de los sentidos

y ese océano inexpugnable de tu mente,

cuando me preguntas

si te amo.

Claro que te amo,

con todas las letras,

                       y en cada una

de todas mis posibles vidas.

Frágil

El amor es frágil,

como el cristal de bohemia

rozando los labios,

en ese instante,

que el imponente tinto de la uva

se une a la madera de unos versos.

El amor es tan frágil,

y a la vez tan fuerte,

como el cuarzo blanco

que preside,

mi cuello,

llamando a tus besos.

Es fácil quererte.


A veces el amor

A veces el amor

Se hace jirones,

Impresencia constante

Quemarropa,

Un final advertido y previsible.

A veces,

Pero otras,

Esas otras,

Tan benditas,

Te abrazan a una piel

Con nuevos ojos,

Y te devuelven la vida

En un instante.

Es la danza del cortejo

Sobre un balcón de nuevas golondrinas.