Poema para hablarte

Quizá este poema,

debiera tocarte,

como un ángel,

abrazado a tus pies

y así elevarse

sobre acantilados abruptos,

mar de invierno 

y huracanados vientos de palabras.

Quizá, si

quizá debiera tocarte,

haciendo que tu piel se sonrojara,

mientras la uva tinta se desboca,

humedeciendo los labios de la noche.

 

Pero este poema,

hoy,

solo desea hablarte,

arañarse, morderse, desarmarse

en la desnudez que un aguacero

va dejando visible tras la ropa.

 

Este poema grita, se revela,

no quiere seguir métrica ni estrofa,

solo,

pretende hablarte,

dejando que sus versos

aniden en los árboles más viejos

y si fuera posible

en tu ventana

para ser pronunciados en tus sueños.

 

 

 

 

 

 

un

No tengo palabras

 

 

 

 

Sin título.pngPudiera decirte que tus ojos,

tienen el brillo especial que nos anuncia

el regreso de cada primavera,

pero estas palabras no son tan acertadas,

porque tus ojos son, todavía, más brillantes

que una mañana despertando mis sentidos.

 

Pudiera decirte que tus labios,

son la laguna en que reside mi deseo,

sumergiéndose,

sobre la inmensa latitud de tus abrazos,

pero estas palabras no son tan acertadas,

porque tus labios son, todavía, más intensos

que los frutos del invierno.

 

Pudiera decirte que tus pasos,

cuando te acercas a mí, son los tambores

la percusión que aboca a mis latidos,

más allá del tono de unos versos,

pero estas palabras no son tan acertadas,

porque tú eres, todavía, más que eso,

un salto al vacío,

la aventura permanente de quererte.

 

Pudiera decirte,

pero no encuentro palabras,

para expresar cuánto te siento.

 

 

 

 

 

 

Solsticio

Entre las manos,

las cuatro hojas del trébol,

las cuatro puertas,

hacia mayores dimensiones,

el tacto de tu sonrisa

y el aire revelando,

el aliento próximo,

el transito

del fuego.

Hijo de la tierra,

rueda,

sobre el arco iris de los nombres

desatando

la fuerza de los elementos

porque cuando el sol se detiene

tus ojos,

iluminan mi mundo.


Pues claro que te amo

Si una nube extraterrestre

invadiera esta atmósfera

se quedaría perdida, entre tus ojos

para hacerse aurora, en todas tus mañanas.

Tendría que haber mil lunas,

              custodiando,

la rotación terrestre de tu rostro

la traslación de los sentidos

y ese océano inexpugnable de tu mente,

cuando me preguntas

si te amo.

Claro que te amo,

con todas las letras,

                       y en cada una

de todas mis posibles vidas.

A veces el amor

A veces el amor

Se hace jirones,

Impresencia constante

Quemarropa,

Un final advertido y previsible.

A veces,

Pero otras,

Esas otras,

Tan benditas,

Te abrazan a una piel

Con nuevos ojos,

Y te devuelven la vida

En un instante.

Es la danza del cortejo

Sobre un balcón de nuevas golondrinas.