Perdida entre las hojas

Pudiera cortar y pegar un emoticono

en la puerta de mis sensaciones

para decir que estoy  en el borde

de un monumental precipicio,

de detenerme en aullido, grito de posesa

desesperadamente perdida entre las hojas

que bordean la arboleda hacia mi casa.

Por mucho que camine descalza

sobre el arco iris,

no puedo verme,

no puedo oirme.

ya no sé cómo tunear la conversación

para que no resulte ridícula.

no puedo verme en tus ojos

porque en tus ojos

solo hay orgullo

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Tarde

Perdí las coordenadas de tu cuerpo,

extravié el mapa de mi norte,

la brújula de todo sentimiento,

unos doscientos días y otras doscientas noches.

 

Yo sabía que un día llegaría

muy tarde ,

ese recuerdo de aquella tu venida.

Qué lejos el amor, qué cerca la partida

Malbaratando el sol la luz del día.

Todavía te quiero

 

Mis pies,

como pinceles,

sobre el terrazo,

tatuando de rosas,

el quebranto de sus piedras,

rellenando,

la sinrazón de tu ausencia.

 

Acrílico delineando

las desventuras,

entre el huecos dedos,

acantilado de recuerdos,

precipitándose

sobre mis estrofas.

 

Todavía te quiero

Solsticio/ O cepo do nadal

La ruta hacia tus manos,

transita todos los compases

que marcan nuestros cuerpos,

bajo la adherencia de los tiempos

y la sindicación de este solsticio.

 

El viento dispersando

la pradera de anemones,

báculo y lecho sobre el que descorchamos

la celebración de los encuentros.

 

Campanario de sauces asintiendo,

la fogata del tronco

en el renacimiento de los verbos.

 

Así es la trinidad de las edades,

clamando,

al imponente sol de este comienzo.

 

Alma de vendaval

Tu alma es vendaval, ventana abierta,

mapamundi, despliegue a mil cometas,

la llamarada en verso, el aguacero

en norte omnipresente en mis escritos.

 

Tu alma es suave fuego, luz en grito,

araña de astrolabio, dorso y limbo,

timoneando al sur de mis abrigos

en cada densidad de mis delirios.

 

Ese  infinito camino hacia tu piel,

desde la estrella de nuestro algoritmo,

Alma de vendaval, y yo, de lirio.

 

Piano

Sus manos,

sobre un viejo piano,

acompasando,

la tremenda infinitud de todo invierno

Ese suave acontecer que exporta

la quebrada expansión de los compases,

en suerte de emboscada en las estrellas…

Cada nota,

grabada en mi memoria,

caos en pauta, tacones, sol ardiente,

quiebro a la luz en noche de cometas,

la suerte que alimenta

nuestros besos,

esas noches de luz arremetida

en pentagrama de flores sobre el cuerpo

Cada nota

al aire libre,

danzante en vuelo, capitán de nube

sobre el mapa de nuestros otros sueños.