Turquesa

La llanura de tus verbos

es azul

pero no cualquier azul

azul turquesa

por eso cuando te verso

tu temple serena el agua

infinito pincel sobre mi lienzo

dinamizando el baile de mis ondas

acercándome a ti

acercándote a mí

en una laguna de sensaciones

 

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Verbigracia

Reporta la mañana  los sonidos

del aire que batea las palabras

Crujir del viento entresacando olvidos

por todo aquello que imponga semejanza

 

Enjuto en luz el torso y la semblanza

un remolino de aire que me alcanza

onda expasiva que, por verbigracia,

desaconseja del sol toda esperanza

 

Reiterar, repetir, un sentimiento

sacudiendo las tejas de la calma

para perderme en mí por un momento

palpando la ventisca que desarma

la verdad del silencio entre dos almas

 

Esos bendidos ojos que me abrazan

no aciertan a entender complicidades

importándose en mil identidades

a la par que me hieren y arrebatan

 

Lejos están la gloria y la bonanza

del verbo que partió de madrugada

quizá ahora tan solo resta gracia

para asumir la historia inacabada

y volver a escribir en tu mirada

 

 

 

 

Hija del viento

Cuando todo era azul

y el agua chapoteaba sobre sus propios pies

surgió la melodía,

esa música que fue creando nuestro mundo

desde una paleta de partículas indivisibles

Esa melodía

que ahora vuelve a sonar

con el trino mayor del clarinete

mientras dibujo sobre mis paredes

aquel abanico multicolor

Qué difícil es respirar

“cuando no puedo apartar los ojos de ti”

Definitivamente, pienso, somos viento

en este corto viaje que es la vida

Quererte

 

Quererte en presente

Abrazarse con los ojos

tenerse hacia el mar

comprendiendo

la impresionante fragilidad

la labilidad de las mareas

sobre las olas de vida

Quererte

quererte, en pleno

un as de corazones

sobre nuestras coordenadas

ancladas en tu norte

Quererte,  en suma

en brújula y deriva

hacia tus besos

Quererte, sí

quererte

quererte en presente

 

LLamada

Tu llamada es un universo

un sol en poniente

sin quiebra de infinito

Tu llamada es puente de nubes

rozándome la piel

la sal de mi mirada

Tu llamada es un universo

porque tus besos

no saben de distancia

posándose

susurrándome

sobre mi oído

que volverás a llamarme cada tarde

 

 

 

Nada que decir

Callar, no expresando nuestros sentimientos más positivos, puede hacernos perder lo que más queremos.

 

No hay nada que decir

para mejor consuelo

lo niegas, y al partir

detienes ese vuelo

todos los sentimientos

de bruces hacia el suelo

Incierto el porvenir

ignorante de cielos

hipotecado en duelos

que se perdió al partir

sin recordar lo nuestro

Cuando nada se dijo

por no decir te quiero

no hay nada que decir

aunque de amor me muero

 

Me lees un poema

Me lees un poema,  tú me dices,

y yo, por complacerte, te lo asiento

se buscan las palabras en mis dedos

que han de responder, evanescentes,

entre las llamaradas de mis versos

El mar está picado, tú me dices,

en lenta desestiba de miradas,

la luna se descorcha entre licores

armándote en escriba de mis ojos

Me lees un poema, tú me dices

y yo por complacerte te lo asiento

zizageante timonel converso

a la ondulada curva de mi literatura

y la planicie clara de tus besos

Me lees un poema, tú me dices

y yo, pausadamente, te lo asiento