No todo es fantasía

No todo es fantasía

en las palabras secretas,

ni toda realidad es verdadera,

la nada tiene forma

de luna pasajera

y el cielo calla cosas

en toda primavera.

La oscuridad alumbra

desde su vez primera

los blancos más bonitos

sobre la noche nueva.

No todo es fantasía,

porque tu boca es verde

como la hierba fresca,

tu mirada es tan blanca

que se expande y expresa,

los paisajes azules

de amapolas y fresas

El cielo sabe a rosa

cuando esconde las copas

del árbol centenario

que habitan nuestras hojas.

No todo es fantasía,

porque tu piel es verbo,

tus manos recorrido

del mapa de mis ojos,

desarmando el misterio

con incienso de lirio

y aroma de desierto

de naranjas y rojos.

Y los dos somos uno,

tal vez, “algunas veces”

cuando las olas bajan

                                   espuma violeta

y la aurora se alza

                                  con sus luces repleta.

No todo es fantasía.

el silencio de nubes,

la conjunción que une.

Los números son versos,

la música, los vientos

y las letras espejos.

Espejos de colores

que me alcanzan tus brazos

en paisajes sin tiempo.

No todo es fantasía,

porque tu boca es verde…

Luz de gas

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Navego entre la niebla sin vislumbrar el faro,

el mar es siempre un esotérico compañero

y en sus formas aplaca los miedos ancestrales

marcándome en espuma las rocas traicioneras.

 

Hace sol, me dices, el día hoy es espléndido.

Aquí la tierra firme. ¿No la ves? Son tus ojos.

Te engañan y no ven la luz de mi mirada.

Yo siempre soy profeta de mares entreabiertos,

dibujante entre olas de aquellos labios tersos,

que no dejan de amarte por mucho que la noche

te traiga la tormenta y tu mirada ausente.

 

La niebla va calando los huesos infantiles

y no hay ingenuidad que resista al abismo.

No hay sol, ni luz, ni tierra, ni eres un profeta

sino un hombre perdido que busca alimentarse

de todas las lunas,  destruyendo mis mapas.

 

No creo pueda avistar la tierra si hablas a mi oído,

con absurdas respuestas que nadan en vacío.

 

Hace sol, me dices, mira qué bello día

ilumina las flores en la mañana abierta.

Te quiero, a mi manera. Lo sabes y te gusta

eres mi faro guía, la luz de mi sonrisa

aquella que tenías cuando nos conocimos.

Una noche cualquiera, en las aguas, perdida,

esperabas mis brazos y yo te di la vida.

 

Mis ojos ya no miran a través de los tuyos.

Ya veo tu tormenta, la bruma y la indolencia.

Tu vacío, tu horror y tus palabras huecas.

 

Avisto tierra firme. Estoy de nuevo a salvo.

 

Te enojas y te irritas, ¿no ves el mar del fondo?

¿No hacía un día espléndido? El cambio de estrategia.

El camino es oscuro, tú no podrás seguirlo.

Te arrepentirás de no venir conmigo.

 

No miro y me concentro en la mañana clara.

Tu noche sobrecoge tu mente despistada.

Explicas a la gente que estaba enajenada,

que no veía el sol, que navegaba ausente

y buscas en las aguas una nueva sirena,

que te cure esos males que yo solo he causado.

 

Espero no la encuentres por su bien. El destino

ya me indica el camino para este mi regreso.

Los árboles me escuchan y se abren a mi paso.

Ya veo la salida del cruel laberinto.

 

Estás loca, me dices, no podrás alcanzarla,

tu precisas mi ayuda, mis brazos, mi cariño.

 

Pero yo ya conozco que lo que tú no puedes

es amar

 

 

 

 

Compás del viento

 

flower-3729460_1920Déjame agarrar tu mano,

unirme a tus pensamientos,

abarrotando tus besos,

desbaratando tu aliento,

Inigualable cual verso

que se apaga y que se enciende

que se enerva, que comprende

y deja sin argumento

A todo lo que yo siento

 

 

Y es que es rojo este silencio

y son dulces los cimientos

de los besos que aquel día

me dejaron escondida

una flor en la cortina

y el aroma de tu aliento.

 

Voy imaginando el cielo

en cada compás del viento

para regalarte un trozo

por cada vez que te tengo

entretejido a mis ojos,

calando mi pensamiento

que retoma, que resurge

en la barrera del tiempo

 

Y quién quiere serlo todo,

cuando puede ser beso,

que se quede muy pegado

como la piel al deseo

a todo lo que yo quiero

en cada compás del viento

 

 

 

 

 

 

 

Inspiración

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Pudiera ser la pluma pasajera

la que traiga los aires de otros tiempos,

aquel apresto de la vez primera,

marcando rima y aplomo en la manera,

para decirte, de nuevo, que te espera.

 

Pudiera ser la pluma más ligera,

que te acaricie como un soplo de viento,

en este, aquel, lenguaje que volviera

como verso en lucera pionera

mientras el sol alimenta la madera.

 

Podrá, tal vez, quizá, quisiera…

escribirte de nuevo, hacerte rostro,

beso, sonrisa, abrazo, primavera

alimento, sentido y escalera

hacia el sol de esos ojos que venera

toda pluma suave y pasajera.

Es el hada, la musa del poema,

la palabra, la bruma y torrentera.

Vendrá, tal vez, quizá, quisiera…

 

 

 

Florecemos

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Hay veces que el camino se hace agreste,

demasiada maleza sobre los pies,

en ese punto en el que se ahogan los sueños,

por no querer discutir de porvenires

y aburrirse de la propia resistencia.

 

Hay hojarasca,

Y el torso del futuro

se anuncia tosco, oscuro, terremoto

llamando a la noche de los tiempos.

 

Las viejas murmullan en la esquina,

ya no queremos seguir hilvanando,

remiendos en las pérdidas,

ni coser los labios cada mañana

para no perder nuestros propios ojos.

 

Ya no queremos la juventud marchita,

somos bellas,

como la aurora floreciente,

en el camino de las rosas.

 

Y ahí la reina en jaque, la señora,

la hojarasca es jirón, desvanecida

bajo la servidumbre de luna.

 

Yo te traigo el poema,

pon tú la rosa

y florecemos,

 

 

 

No tengo palabras

 

 

 

 

Sin título.pngPudiera decirte que tus ojos,

tienen el brillo especial que nos anuncia

el regreso de cada primavera,

pero estas palabras no son tan acertadas,

porque tus ojos son, todavía, más brillantes

que una mañana despertando mis sentidos.

 

Pudiera decirte que tus labios,

son la laguna en que reside mi deseo,

sumergiéndose,

sobre la inmensa latitud de tus abrazos,

pero estas palabras no son tan acertadas,

porque tus labios son, todavía, más intensos

que los frutos del invierno.

 

Pudiera decirte que tus pasos,

cuando te acercas a mí, son los tambores

la percusión que aboca a mis latidos,

más allá del tono de unos versos,

pero estas palabras no son tan acertadas,

porque tú eres, todavía, más que eso,

un salto al vacío,

la aventura permanente de quererte.

 

Pudiera decirte,

pero no encuentro palabras,

para expresar cuánto te siento.

 

 

 

 

 

 

Obsesión

Estoy perdida,

como una caracola,

en el laberinto de tus miedos.

 

Solo soy un fantasma,

un molesto espectro

sobre los dedos de tus zapatos.

 

Hace tiempo que soy navegante,

de un mar enlatado,

siempre en bucle,

en la contaminación de los oídos.

 

Me gustaría gritar:

Yo también necesito remos.

Pero no hay misericordia para los marineros.

ni agua que pueda aplacar el desierto

de tu ausencia.

 

Espejismo

Con demasiada habitualidad

nos nominamos,

magnificando estados,

frase que relega las emociones,

a un envoltorio de juguete.

 

Mejor que nunca

amplifica el tengo miedo,

no sé cómo transcurrirá este día,.

Otras veces asimos, 

el altavoz de la queja, 

sin comprender que eso que te carcome,

y corroe todos tus metales,

tiene poco que ver con las afrentas

y mucho que decir de tu viaje.

 

En la esquizofrenia del éxito,

la programación del resultado

es la celda de tortura.

La siempre interminable

exhibición de los logros,

los grilletes de tu esclavitud.

Si desatamos las manos

veremos,

como la trampa está en la meta,

es como un espejismo,

que te parasita

y te obliga a seguir en la carrera.

 

 

 

 

Pues claro que te amo

Si una nube extraterrestre

invadiera esta atmósfera

se quedaría perdida, entre tus ojos

para hacerse aurora, en todas tus mañanas.

Tendría que haber mil lunas,

              custodiando,

la rotación terrestre de tu rostro

la traslación de los sentidos

y ese océano inexpugnable de tu mente,

cuando me preguntas

si te amo.

Claro que te amo,

con todas las letras,

                       y en cada una

de todas mis posibles vidas.

Interiores

Hay un poema de Aquelarre que dice,

mi madre odia la poesía intimista

y posiblemente odia este poema.

Sin embargo,

no resulta posible que odie nada

del “Aquelarre” de Boadicea,

en la quemazón del sinsabor

y la fuerza de su verbo.

Lo que sí es cierto que, posiblemente,

este  mi poema sea intimista

y previsiblemente odie este poema.

Cierto que suelo procastinar la poesía intimista,

porque los versos en caliente

corren el riesgo de ser estercolero,

en el que se dispersa la basura

de todos los propios desconciertos

y yo quiero un poema puro,

detenido,

sin esperpéntico edulcorante.

Las versiones propias siempre se maquillan.

Pero hoy escribo un poema intimista,

en la búsqueda constante de ese óxido

que imponga al tiempo la ley de la cordura,

ya que todos perseguimos un terrón de azúcar,

el bálsamo que sacie de impostura

el amargo silencio de la herida.

Por eso no hay respuestas,

porque ni siquiera

existen

todas las preguntas.