No sin poesía

No sin poesía,

pudiéramos amarnos al atardecer,

cuando la hierba encuentra su verde insuperable,

y contar las piedras del camino,

buscando cualquier lugar al que llamar casa.

Pudiéramos conversar transformando,

la palabra curiosa, la palabra confusa,

la palabra enredada entre las rosas,

y tal vez, pudiéramos seguir amando,

cuando la noche alcanzase las cortinas,

desmorando los naipes en apuesta

sobre el gris neón de nuestros pasos.

 

Pudiéramos, sí, pudiéramos amarnos…

pero no sin poesía.

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Hagamos un poema

Hagamos un poema,

 

conjugado,

en la métrica del vino y  de las rosas

desengranado,

en el alfabeto de los cuerpos,

las vocales amantes

y la matemática perfecta de tus labios.

 

Hagamos un poema

pero hagámoslo,

en la  masa madre

de la factoría de los versos,

esos versos deslizantes,

en cascada,

sobre las cordilleras

que han de tomar el nombre de tus besos.

 

Hagamos un soneto,

alegoría,

encrucijada en metáfora,

del bosque más nuestro,

repleto de arándanos y moras,

incesante,

entre dos cielos,

siempre navegante

entre las laderas de tus ojos.

 

Hagamos un poema.

Abandonándose

Hay veces que el amor no es que falte, es que es precario, insuficiente, por mucho que esté presente. Son esas relaciones que persisten, por rutina, pero nos van ahogando cada vez más.

ABANDONÁNDOSE

Añoro aquella risa que dibujó la tarde,

esa suerte de ángel vendida en todo a cien,

aquellas ilusiones expuestas a las mías,

el fuego de tu ropa, el sentir de la piel

Era todo tan fácil, pudiera ser mañana,

o tal vez en enero, cuando viniera bien,

nada tenía límites,  y todo era posible

imaginado, intenso, derecho y del revés…

Pero la vida cobra peaje en desventura,

ya nada es lo que apura,

tu ausencia en la presencia,

se cobra mi derrota,

y aunque surja la duda

Ya nada es como ayer..

Me siento encarcelada, atada, algo apagada

me siento y no lo sé…

Santuario

Y perdimos toda esperanza de entender el mapa (Seamus Heaney)

 

Sobre el verde atemporal de tus dominios

nada carece de sentido en los recuerdos,

el sol dando sobre las ardientes piedras,

me queman los pasos,

mientras marcas el rastro

que olfateo como loba hiriente,

sobre la cordillera de tus ropas.

 

No hay gruta que parezca un desafío,

porque cada paso niega al otro

y ,sorprendentemente, marcan el sentido

No es preciso preguntar a los espíritus

para hallarte entre la sombras

Allí donde tu casa se recoge,

no hay niebla,

ese infinito santuario de la palabra

acariciando mis labios…

 

 

Desconocidos

Él seguía su rutina,

sofá de sábado,

periódico sobre la lata de cerveza

dormitando,

un oasis de palmeras,

el desierto de sus caderas

y aquellos ojos inmensos apaisajando

todas las tardes.

 

A ella le gustaba el silencio,

dibujar paisajes sobre los cristales empañados,

imaginando,

esos labios cálidos que perviven

como mundo paralelo,

sobre la monotonía…

 

 

Él y ella,

no se conocen,

quizás nunca lo harán

y sin embargo,

se visitan en sueños