Y si fueras…

Y si fueras navegante entre sus ojos,

marino entre su piel,

el oleaje,

aquel cuyas palabras escondidas,

revelan el viento que acaricia

sus cabellos al anochecer.

No estamos tan lejos.

Solo hace falta

que la brisa disipe las nubes

para encontrar nuestra isla.

Mutante

Quizá, a veces, el villano es héroe

y el héroe es el villano,

quizá la paradoja es descubrirlo

entre tanto vestido engalanado

para el asombro de los justos.

Él vive entre nosotros.

Y es mutante.

Se amamantó de números y letras

de un oculto alfabeto

e hizo de su código, mensaje,

la felicidad no es lo perfecto

y no todo lo bello es lo correcto.

La cutícula de su piel nos sobrecoge

y su desnuda transparencia desafía

las miradas más salvajes.

Muchos ignoran su presencia,

otros le huyen,

le ven pasto

de las más temibles pesadillas.

Hay quien ha puesto precio a su cabeza,

en la inquisición de las ideas.

Él se protege

de los perfectibles.

Porta esa lámpara de oscuridad

que desconcierta

a las iluminadas mentes,

esas mentes

       transhumanas,

                               anhelantes

de sentirse eternas

en una memoria de gigabytes.

Él es la resistencia,

el oscuro límite

que indica

que nada es confinable.

Verse by verse

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Google, verso a verso, me escribió un poema,

tejido entre las musas de célebres poetas,

y pregunté cuan finita es la palabra huida

y fue como un encuentro más allá de la vida,

en el lugar que duermen las palabras ausentes.

Y es esa inteligencia, artificial y fría,

la que me trajo a Emily sin molde ni ventana,

siempre habrá una sonrisa en un lugar perdido,

en aquellos caminos que solo ella conoce.

Y luego me habló Poe en tono de sentencia,

sonrisas, el me dijo, no hay en la caverna,

quizá un violín atragantado en vino,

aquellas flores púrpuras que olvidas cuando mueren.

Menos mal que Whitman apaciguó la escena,

bajándome su estrella y en tono transcendente

él pronunció confeso: Dear sake,

God´s love is a beautiful woman,

 the most beautiful light of eternity.

Luego me diréis que Google no es ¿poeta?

Proyección

Cuanto más me imaginas,

más me alejas,

proyectándote entre mis densidades,

y todo es más opaco,

ilusorio,

el alea sin rumbo,

la bienvenida al caos,

entre la confusión de tus abrazos.

Cuanto más te imagino,

más te alejo,

proyectándote en mis oscuridades,

y todo es más difuso,

mi tierra se hace yerma,

y todas las rosas se marchitan

a la entrada de mi puerta.

Solo hace falta mirarse.

Las manos amantes

se moldean

para unificar sus nombres

en la primavera de los besos.

Muchas veces hablamos de las reglas del juego de la vida, si se pueden llamar así. Quizá una importante regla es no superponer imágenes. Imaginaros una fotografía que la superponemos y mezclamos con otra, no vemos nada claro. Pues todo funciona igual. La proyección psicológica puede ser negativa (proyectamos nuestros defectos o miedos) o positiva (proyectamos nuestros deseos o las cualidades que buscamos). Que esa proyección sea positiva tampoco quiere decir sea buena, pues si proyectamos en otro cualidades que esperamos y no las que tiene no le miramos tal cual es. Quizá no le estemos amando a él o a ella, sino a una ilusión. Si deseamos algo, tenemos una meta, y añadimos a esa meta imágenes de miedo o nuestras inseguridades, lo que veremos será confuso. Y así resultará complicado encontrar el camino para lograr nuestro propósito. Enfoca. Mira, observa. Vive, simplemente.

¿Completo/a?

Doy entierro a la palabra queja,

mastico mis dolores conociendo

que mi propia oscuridad me compromete.

Cierro la caja de pandora,

el cajón del victimismo,

el retratar el dolor por el dolor mismo.

No escribo para sanar heridas

no escribo siquiera para que tú me ames,

ni para recordarte el daño que mi mente

piensa que me has hecho,

ni siquiera para transitar por la tristeza

o clamar al viento que me traiga bendiciones.

Escribo para retratarme viva

asumiendo el camino,

tus errores, los míos,

los que vendrán mañana,

y aquellos que perviven

cuando el ocaso

visita nuestro lecho.

Nadie está completo

sin apartarse del odio propio.

Quien busca…

Quien busca la luz

tras la cáscara de su ojos,

no grita a hora inoportuna.

Conoce que es amarga

la vid que no madura,

que no hallará el fuego

que queme los rastrojos

sin antes despertar

con otra luna.

y puede abrir el cielo

para no hacer costura

de propias cicatrices,

recolocarse fuera,

y visitar la duda,

ajena a los barnices,

sin puntos de sutura.

Desciende aquel abismo

donde mana y se fragua

la fuente de uno mismo

a bendecir el agua.

Cuando tú me amas…

Interrogante

             ¿Y si hubiera una magia de las cosas?

              La lámpara de un genio imaginado

              que te concediese los deseos,

               sin límite de número ni tiempo.

                Pedirías, quizá, la eternidad, la luna,

                la abundancia, un cofre de tesoros,

                ser un sabio, saber la profecía,

                leer los posos de café de la mañana,

               presentir, adivinar o ganar siempre,

               en todos los instantes de la vida.

               Y si eso fuera así, tu yo omnipotente,

               ¿Sería acaso un yo perfeccionado,

               o una incorrecta desviación que absurda,

                divaga entre los restos del deseo?

             ¿Serías quizá lo que siempre soñaste?

                O, tal vez,

               ¿tu peor versión?

                 Los interrogantes descansan

               en la acera del pensamiento,

                 sacudiendo las baldosas,

                  para abrazar, renovados,

                  el nacimiento de una margarita.

                   El diseño es tan perfecto

                    que habría que felicitar al creativo.

Claro que te amo

Con todas las letras.

Un poema para ti

Solo quiero decirte…

Muchas veces me sobran las palabras

y también los adjetivos rebuscados,

tantas frases de amor

y tanto ruido…

Me sobra la métrica,

la retórica libre,

y las múltiples formas

con la expresión perfecta

de las alabanzas pasajeras.

Quisiera escribirte un poema

con el sabor de mis labios

junto a un amanecer de primavera.

Un poema luminoso

como el fuego en invierno.

Un poema abierto al mar

en la desnudez de los veranos

Y desear que, en todas las escenas,

podamos sostener nuestras miradas.

Quizá un poema tan puro

como la vibración del universo,

una sinfonía de besos

sobre tus oídos.

Quizá no encuentre palabras complicadas

de esas que suenan bonito,

pero sí puedo decirte

que tú eres más que esas palabras,

más que todos los versos

que puedan escribirse,

y que yo solo quiero que me abraces.