Por no herirte

Muchas veces las relaciones duelen, sean de amor con la pareja, los hijos, los padres, los amigos. Queremos ser un ovillo, escondido en un rincón de cualquier parte, porque es curioso,  duele tanto, que no podemos hacer daño, amamos tanto, que no queremos herir.

 

Siempre he sido una hacedora de ungüentos,

La providencia del linimento sobre los ojos,

construyendo castillos de arena cada vez que la marea

turbulenta,

deshojaba las conchas sobre las palabras,

Pero, me he equivocado

Nunca es suficiente,

En los caminos de la deslealtad,

la ciénaga de mi fuerza.

nada basta,

y estoy cada vez más cansada,

de persistir en el empeño.

Replegar las alas.

anidarse.

acurrucarse en el rincón más infinito,

como un ovillo,

indefensa

No te das cuenta,

quien calla no otorga,

estoy indefensa.

por no querer herirte.

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Solo pido( y tanto…)

 Siempre he pensado- y sé que es difícil- que las relaciones sanas tienen que tener un espacio de tregua. Incluso que es bueno que sea un espacio físico, en donde poderse purgar y hablar sobre los conflictos, dejando fuera de su puerta al orgullo.

 

Un espacio pequeño.

un cajón de comienzos

en un rincón de invierno,

iluminado, abrigado

de sol intenso,

de fumata blanca,

de basta ya,

de estoy contigo,

de te comprendo.

Una terraza para avistar estrellas

y un telescopio hacia tus paredes,

un micrófono de viento,

las ondas de la luna,

navegándote

y navegándome.

Conectándonos.

Solo pido

un espacio pequeño,

un rincón para la tregua

sin trincheras,

la caja de resistencia,

la caución,

la garantía,

poder abrazar tus olas,

un espacio entre las dunas,

un dique hacia tu mirada,

una escalera de hojas,

la chimenea encendida,

otro punto de partida,

por turbulenta que sea

la fuerza de la marea.

 

 

 

Retales

Sobre una barandilla de pensamientos

se agolpan mis retales

(posventa al por menor de mi sonrisa)

Nunca fue fácil

pero ahora quizá es más difícil

insistir nivelando las gravillas

retocando los sauces del camino

comunicando tiempos

 

No encuentro la tesis

ni la música

que me lleve a arrojar más gasolina

si este fuego solo puede enfriarse

ya perdí las notas del concierto

y  no hay una taza de té en el escritorio

para la auditoría de mis versos

 

Se truecan los harapos del reproche

la letanía del desacuerdo

cuando eso es negarse y renegarse

Negarte y renegarme

mientras se va acabando todo edulcorante

se van decolorando los tonos de las cortinas

sin que una mano de pintura

se ofrezca a blanquear nuestras paredes.