Buscando salida

Observo el autobús, detenido, en su parada

y no hay asiento para mí,

pero se abren las puertas,

hay gente que me dice que entre,

mientras yo me refugio en el anonimato de un portal,

sin querer subir,

sin querer salir,

sin más explicaciones.

Yo ya no puedo tomar esa parada

ya no me llevará a ningún lugar,

porque yo ya no estoy en ninguna parte,

soy una errante,

con ganas de asaltar

a mi propia sombra,

de perpetrar un atraco

a los depósitos de mi presente.

Por eso hoy no me gustaría tener más piel

que la mía propia,

ya se me ha agotado el espacio en la caja de los golpes,

y  no tengo repuesto en mis tacones.

Mente en blanco,

respuesta, no dolor,

alfil en cuadro,

mente partida,

oblicua en el tablero,

mente embargada

ausente en el diario,

suplicante una mano que le empuje

a cualquier parte,

a cualquier autobús,

a cualquier día.

 

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Nube tóxica

 

Puede que esto sea una nube tóxica

Una explosión de humo, dispersándose

sobre las ventanas de mis ojos.

Ya no hay carbón que nos ensucie,

tampoco que nos caliente,

la estufa ha dejado frio el comedor

y ya no se oyen los cristales de los platos,

nada suena, nada estorba

porque ya nada es presente

retozando sobre el fregadero.

Las maletas, dispersas, sobre la puerta

disputan su salida.

 

Es curioso, entre las rendijas,

sobre las que transpira el mediodía

solo veo un paisaje de palmeras.

 

Quizás al otro lado de la calle

existe un espiral de caracolas

que me lleve hacia el mar

el mar inmenso

mar purificador, mar rompeolas

sobre todos mis contornos.

Es el inmenso paraguas que anticipa

mis primeras sonrisas de febrero.

 

 

Tú eres realmente valiosa

 Cuando vivimos con nuestro propio verdugo y la relación no es sana se inicia un camino de sufrimiento, un bucle permanente de espacios de calma y dolor, del cual es muy difícil salir. He intentado ponerme en el lugar de las personas que han sufrido maltrato, para dedicarles este poema.

 

Tú eres realmente valiosa

 

Cuántas veces me negué, cuántas

encogí los hombros para caminar invisible

mirando hacia el suelo,

contando bordillos para poder llegar sin lastimarme

cuántas veces miré con esos ojos- herida

clamando un rescate de mi angustia

Rescate imposible porque yo

seguía ahogándome con mis propias manos

En el mismo sitio, en la misma baldosa

cada vez más fría y más rota

Cuantas veces me escondí

Y aprendí a tener un rincón secreto para mis sueños

Dentro de una caja de cartón

Cuantas veces volteé una y otra vez una moneda

preguntándole al oráculo la salida

Perdí la alegría, la empatía, las ganas

Y dejé de contar las fases de la luna

Como una hormiga diminuta

No queriéndome ver, ni sentir

Pero una voz dijo BASTA

Basta de mendigar un buen trato,

Basta de arrastrar los pies por las aceras

Basta de ver pasar la vida sin vivir

Y me hice fuerte, me hice valiente

Al fin y al cabo, ya nada tenía que perder

Ya estaba muy abajo

Ya precisaba supervivir

y subí los peldaños de cinco en cinco

para llegar a las murallas y respirar

Y me hice libre,

para bajar y subir las escaleras a mi antojo

Para equivocarme con la talla de los zapatos

y poderme reír,

Reír hasta el amanecer

 

Por esto ahora yo estoy aquí

para enseñarte que se puede abrir la puerta

para acompañarte en tu subida

para consolarte en tus caídas

y para pedirte que no permitas más que te maltrate.

porque solo una lágrima tuya vale más que cien mil palabras de perdón

porque tú  mujer de las mil lunas

Eres realmente valiosa.

 

 

 

 

Encrucijada

Encrucijada en tres, ramas perdidas

no sé por cual seguir, ni qué ruta es la mía

si existe algún sentido para esta partida

si es neutro el devenir o el viento que me guía

 

Al vuelo suenan runas, destino y profecía

espero una señal, la luz de una baliza,

en fin una respuesta aunque sea tardía,

pero ya nada suena como antes solía,

ya no hay notas en re, ni sol en poesía

 

 

Encrucijada en tres, caprichos de la vida

No sé a dónde llegar y anhelo la salida