Despejando la Y

Hoy no tienen sentido las metáforas,

el cielo está bien gris,

y yo ya no sé hablarte,

digamos,

que te desconozco,

que tú me desconoces.

 

Hace tiempo que cambié mi foto de perfil,

aquella de la playa, tú te acuerdas,

cuando pasear era ejercicio de profetas

en la fotografía del futuro,

restaurándonos,

el sol en aguacero

y aquel viento,

ligero,

empujando las nubes.

 

Tú ya no me hablas de aquel mar,

batiéndote la frente

y yo he dejado de nadar contracorriente.

 

Y aun así,

permíteme que te haga una última sugerencia,

aunque el tiempo no nos devuelva,

aquellos segundos no pensados

seamos rebeldes al despejar la “Y”

entre la libertad de las incógnitas.

 

 

 

Anuncios

El cambio necesario

 No hay mayor demencia que hacer siempre lo mismo esperando obtener resultados diferentes( Estein)

Mudar la ropa

como las alas de mariposa

para volar a un mundo alternativo

quebrar y requebrar los pasos, detenidos

para mirarnos de nuevo, en positivo

volvernos a escribir

volver a vernos

Amarnos al fin,

sin atropellos

hasta que la mañana

despierte la piel a los sonidos

de la ciudad trepidante y ser nosotros

cascada y maremoto,

sobre la barandilla de los rascacielos

bendecidos por la iluminaria

de venus

en una noche de verano.

 

 

Angustia

Toda una vida cosida a fotogramas,

deshilados en una procesión momificada

entre el verde ungüento de las nauseas

quebradas en la angustia, maniatadas

en una composición de videocámara.

El tiempo se repite,

un nudo en la garganta

que ha venido a instalarse,

entre el papel pintado y la insuficiencia

de toda incertidumbre.

 

Las manos en enredadera,

cubriendo la cabeza,

posición de defensa.

Me estoy tragando la luz,

Voy engullendo

lo poco bueno que asoma a las ventanas

y no sé cuál será la próxima pantalla

No existe camino para volver atrás,

el tiempo se lo cobra

Siempre estará él para decirte

Cuanto te equivocaste

 

Quiero abandonarme en el minuto cero

estar ausente, libre, sin espacio

cesar el tormento, romper el lazo

que me une a la candelaria de las sombras.

 

Sin que quieras partir, sin que yo quiera

Cuando alguien se va, queda un interno vacío que pesa como plomo. Recupero esta entrada que reflexiona sobre este sentimiento amargo

 

Tú te vas de mi,

sin que quieras partir,

sin que yo quiera.

 

Es cruel la visitante, siempre fría

impredecible y amarga compañía

que puede reclamarnos a cualquiera

 

 

Y es que al fin, no somos más que olas,

navegando hacia al azul de las mareas,

y por mucha la fuerza o las batidas,

por mucho aplomo que tengan las maneras,

alguna vez nos toca la partida,

hacia el ocaso del agua que bombea,

los latidos del alma que surtía,

Aqueronte en corriente pasajera,

más allá de la muerte conocida,

más allá de la muerte y de la vida.

 

 

Quién pudiera reclamarte al Hades

para encontrate mañana cuando vuelva

Mas no hay con quien hablar

ni nadie que comprenda

Y tú te vas de mi.

aunque yo grite,

sobre el agreste cristal que nos separa,

no hay nada que lo evite,

ni nadie a quien clamar que no te mueras

 

 

 

 

Texto: Universoespejo. Pilar Astray Chacón

Imagen: cesión gratuita Pexels. Cedida por @ronindice

 

Levedad

Leves son tus pasos

la observancia rítmica

en la que se impone tu presencia

Aquella levedad

que resta la ausencia detenida

a la parcialidad de mi recuerdo

Leve es la cadencia de tu ropa

aireada en el tendedero de la vida

rebuscando pipas de girasol y regaliz

para agitar el aire de nuestras conversaciones

rotuladas de azúcar

Leves son tus pasos

sí, leves

pero tu levedad imprime

quizá con más profundidad

la huella que me dejas

 

Miento cuando digo que te olvido

 

No sé qué pasaría si te digo

que  sueño con tu voz cada mañana

que miento cuando digo que te olvido

cuando prende tu amor en mis palabras

 

Maldita es la memoria de tus ojos

maldita la verdad de mi mirada

Maldita nuestra historia, más maldita

Sí pienso… que se acaba

Una vida…

Fotogramas pegados en una libreta,

negativos seriados en luz de poeta

y mientras  se van moviendo las hojas,

lamento, perdida, lo que me despoja:

Un suspiro de amor, ese sentimiento,

aquella tarde gris,  el adiós sincero,

lo que no comprendí porque te quiero

y un abrazo perdido en el deseo.

Lo que vale la vida, según creo