Palabras

La mala calidad,

la baratija,

prosa del conformismo

o la paciencia,

la indigencia o la ciencia,

la palabra académica,

la pluma,

la palabra impresa,

la palabra huida,

la perdida,

denostada,

la palabra ausente,

la no escrita,

sí, esas palabras

que van llegando a tientas,

y que te envuelven

destendiendo recuerdos,

y alborotando esperas.

 

No hay palabra buena o mala,

hay sentimiento,

por eso,

siempre que un verbo emocione,

aun sin tilde,

un solo verso,

siempre que haya un aliento para el hombre”

Sin duda, habrá poesía

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Por no herirte

Muchas veces las relaciones duelen, sean de amor con la pareja, los hijos, los padres, los amigos. Queremos ser un ovillo, escondido en un rincón de cualquier parte, porque es curioso,  duele tanto, que no podemos hacer daño, amamos tanto, que no queremos herir.

 

Siempre he sido una hacedora de ungüentos,

La providencia del linimento sobre los ojos,

construyendo castillos de arena cada vez que la marea

turbulenta,

deshojaba las conchas sobre las palabras,

Pero, me he equivocado

Nunca es suficiente,

En los caminos de la deslealtad,

la ciénaga de mi fuerza.

nada basta,

y estoy cada vez más cansada,

de persistir en el empeño.

Replegar las alas.

anidarse.

acurrucarse en el rincón más infinito,

como un ovillo,

indefensa

No te das cuenta,

quien calla no otorga,

estoy indefensa.

por no querer herirte.

El sol de primavera

         Un viejo poema oriental recrea ese sentimiento mixto de preocupación y agradecimiento hacia una madre, preguntándose ,algo así cómo la pequeña hierba o, el cesped diminuto, puede pagar al sol la plena primavera. Crecemos gracias a ellas. Son el sol de la primavera. Madres.

              En su memoria, este poema

 

La madre,

al vuelo de los sentimientos,

ordena la ropa

colocando cada prenda,

queriendo retener,

aroma y cuerpo,

un poco de su hijo.

 

Él tiene que partir.

Ella teme

todos los abismos

y ,suspira,

mientras graba en su memoria,

costura a costura,

las mangas de su jersey

y aquella bufanda que le tejió en invierno.

 

La madre,

ese rincón confortable de nosotros,

aurora en la nada,

esa puerta

que siempre se nos abre.

 

Mientras su hijo,

pensativo,

llora en silencio

No teme el hijo al abismo

ni a la crudeza del destino.

Su mayor temor

es no poder un día compensarla

por tanto que le ha dado

 

Quién pudiera arreglar cada primavera

las flores de sus maceteros,

quién pudiera cada noche,

arroparle en silencio,

coronando de nubes,

su pelo,

quién pudiera

abarrotarla de besos,

inundando tus manos de colores.

 

Quién pudiera.

 

 

Texto: Universoespejo. Pilar Astray Chacón.

Imagen. Banco de imágenes Pixabay. Cedida gratuitamente por congerdesing.

Sin temer amar


      Amar sin temer amar

     sin medida y sin respuesta

     en la mañana encendida

     de aquella sonrisa esquiva

     con cierto aroma de menta

     Amar, por amar amando

     amándote en cada esquina

     como presa fugitiva

     pasionaria y decidida

     mendigante de tus besos

     claudicante, cual posesa

     a tus brazos de tormenta

     Sobre el mar ser la marea

    que te cubre y te alimenta

     amarte en definitiva

    cualquiera que sea el día

    amar por amar la vida

Atrapados

En ritmo pop, un poema- reflexión,  que escribí hace tiempo, sobre el estado de confusión en el que muchas veces nos sentimos.

 

ATRAPADOS.

Cuando la luz no resplandece, alzándose.

Cuando la sombra no es lo que parece, retándose

Yo…te siento tan lejos

Quizás al otro lado del universo

En el otro extremo del tiempo

Siendo seres diversos.

 

Y es que estamos atrapados, desviados

Sin sentido ni razonamiento

Desterrados, apagados

En el umbral de los sentimientos

Alienados:

Envite en un juego que no tiene premio

Condenados

Entre pantallas de pensamientos.

 

Buscando el origen entre mil destinos

Sin saber qué hacer,

Una sola flecha sobre mis pies.

Ya nada es,

Todo se fue.

Solo nos queda

Retroceder

En definitiva, volver a ser

 

Y es que estamos, atrapados, desviados

Sin sentido ni razonamiento

Desterrados, apagados

En el umbral de los sentimientos

Sin saber qué hacer

Buscando el origen en mil universos

Siendo seres diversos

Aquel amor que fuera

Cuando la mirada huye

cabizbaja y cuesta arriba

destronando los aludes

en ventiscas sin esquelas

es que llora y se lamenta

por aquel amor que fuera

cuando sus ojos de fuego

troquelaban cualquier cuenta

Y dónde se fue,  preguntas

aquella mirada nueva

Dónde mueren elefantes

Dónde el marfil de tu puerta

se despide de la noche

conjugando duelo y fuerza

Donde, yo te respondo

siempre hay llama

aunque mintiera

siempre hay un algo

escondido que no se va

y que se queda