Hacia mi

Me desafío, me reto,

me invento y reinvento

Me creo, quizás me crezco

El mar se me antoja muy lejos

y mis manos no sirven de remos

reencuentro, me siento,

sé que hay lugares oscuros, pero muy propios

que rehúyo, que dudo, temiendo.

Es complicado reconocerse

batiendo salvaje los propios muros.

Me veto, me impido, me intento

me importuno, me alejo,  me cerco

El miedo se apodera en este trecho

El oleaje de mi mente me nubla

Pero el silencio me empuja

Y es entonces, cuando

me invade una energía impropia

que me sumerge en un espacio interior

donde el sonido y el color se asemeja

donde los rostros no tienen imagen

y ya nada se aplaza.

Inhalo la vida, me concentro, observo

y una pequeña flor resurge sobre mis ojos

para recordarme que tras el peligro

se encuentra un jardín de flores incontables.

chapotear

Chapotear recuerdos:

Juguetear con el agua en las rodillas,

pisando charcos, saltando de puntillas,

apretar los dientes cuando la noche vibra,

y recordar,sintiendo,como pasa la vida

unas veces en gris, otras abriendo el día

abrazarte en silencio, rozando tu mejilla

son las cosas que importan, quizás, las más sencillas

 

El bolígrafo mágico

 

A mi maestro un buen día,

el» boli» se le torció

y en lugar de escribir ceros

escribía un corazón,

La A tenía sombrero,

y zapatos de tacón,

la M se le encogía,

la R retrocedía,

y se escapaba la O

 

Y así, presto, así ligero,

el maestro se marchó,

a comprarse uno nuevo,

para escribir ya mejor

 

Y cuál fue su gran sorpresa

que fue peor que el primero,

pues solo pintaba fresas

con paraguas y vaqueros…

Las letras se le escapaban

menudo lío se armaba,

no podía escribir nada

y por más que se enfadaba.

ningún boli funcionaba,

y el desastre era mayor

 

Pobre maestro, qué pena,

ya  se pasó a la pizarra,

escribiendo con la tiza,

pues no le pasaba nada

Luego pasaron los días

después también las semanas,

y los «bolis»   escribían

sin que las letras hablaran

 

Y sabéis lo que os digo,

yo creo que aquel maestro,

todavía añora el día

que su bolígrafo nuevo

acabó cobrando vida

Y aún, de vez en cuando mira

al papel ensimismado,

pensando, por si volvía,

aquel «boli» que podía

cambiar la letra en su mano.

 

 

 

 

 

Regresión

Hacia atrás, hacia delante

en el tiempo que fue ayer

No hay espejo que lo guarde

quizás porque no se ve

Hacia atrás, hacia delante

movimiento en un papel

y los extremos se giran

que todo empieza otra vez

a vueltas, sigue la vida

retrocede, mira atrás

y en esta cinta que gira

de nuevo, me encontrarás

 

Hacia atrás, hacia delante

en estrella que rutila

cual esfera, luz que brilla

en un ritmo trepidante

De vueltas, gira que gira

todo lo que ahora miras,

es el antes y el después

quizás el hoy ya fue ayer

 

 

Un ser que se hiere por seguir sintiendo

Dolor que se hiere por seguir sintiendo

y es todo un vacío, un hueco en el cuerpo

preso de un latido,  quemado entre duelos

buscando un sentido, allá y aquí mismo,

retorno y reflejo , hiriente, maldito

 

Un ser que se hiere por seguir sintiendo

se encuentra silente ante el laberinto

errante y errado,  mas siempre distinto

concentrado en sí, angustiado, herido

 

 

Cuando el ser se hiere, por seguir sintiendo

aplaca el dolor, detente un momento…

Trascendiendo al sol, tan lejos y externo,

tiene todo un ritmo que rompe el silencio

Escúchalo, escúchate, comprende su texto:

No hay plan ni destino que no sea un reto

futuro entregado en un blanco lienzo

 

 

 

 

Encrucijada

Encrucijada en tres, ramas perdidas

no sé por cual seguir, ni qué ruta es la mía

si existe algún sentido para esta partida

si es neutro el devenir o el viento que me guía

 

Al vuelo suenan runas, destino y profecía

espero una señal, la luz de una baliza,

en fin una respuesta aunque sea tardía,

pero ya nada suena como antes solía,

ya no hay notas en re, ni sol en poesía

 

 

Encrucijada en tres, caprichos de la vida

No sé a dónde llegar y anhelo la salida

Abajo. Navegar el fracaso

Techo y suelo. Abajo y arriba.

         A veces nos preguntamos por qué a algunos todo les resulta facil y por qué a otros les resulta tan difícil conseguir hasta lo mínimo.  El tiempo no debe servir para martirizarnos. Hay que persistir. Digo esto, claro está, dejando al lado situaciones de precariedad. Soslayadas dichas necesidades básicas, ¿Qué hay de malo en estar abajo, en algunas ocasiones? Es lo propio de la naturaleza humana. Lo que nos hace grandes es justamente eso, saber estar arriba y abajo. Disfrutar del éxito, pero también navegar el fracaso.

 

No lamento la piedra que  lleva  mi nombre

ni que el destino se antoje  laberinto

encontrado en bucle, desafiante.

Lamento cuando las botas se resisten a enfundar mis pies

y no  me permiten salpicar los charcos

Sobrepasemos este límite

y las ventanas de mañana encontrarán el sol en este invierno.

interdependencias

La libertad no encuentra acomodo

sino en los ojos de aquel

que mira a los demás sin pretender juzgarlos

La igualdad no encuentra acomodo

sino en aquella estancia

donde no hay sillas diferentes

La fortaleza no encuentra acomodo

sino en aquellos corazones

que no se han dado por vencidos.

La luz del corazón

                   El siglo XX nos trajo la expansión, la globalización y en mucha medida una pasión renovada por Oriente y su filosofía sobre la meditación. En esta fascinación nos olvidamos de Occidente y  el entendimiento de que el orden externo, en un buen pensamiento, debe ser por y para los individuos y no al contrario.

 

Cuando no basta el coraje ni la fuerza,

cuando todo te atrapa,

cuando todo sobra y todo falta,

Nada que decir

Tanto que cambiar

Sonríe

y piensa que en algún lugar del mundo habrá alguien,

que te encomiende en sus pensamientos.

 

Por eso hoy, este poema, va por ellos,

por los guardianes del tiempo,

de la flor inicial y secretístima,

en circulo sobre cruces de fuego,

ora juglares, antes poetas,

habitantes de poemas como escudos,

violetas en aire legendario

 

Y he aquí, en la observancia

de que el corsé externo nos aprieta

sobre terrenos de impostura,

y no hay hombre que merezca ser sacrificado,

por un fin revelado como abyecto,

porque la opresión no agrada al universo,

cuando identificas y comprendes

las  marcas en el camino  que alcanzan el origen

en un holograma de constantes cambios,

Y así,

te deshaces del marcaje horario de tu día,

es entonces,   cuando tu luz renace,

la luz del corazón.

 

 

 

 

 

ESCUCHANDO PENSAMIENTOS.

 

Atardecer, sin suelo, elevándose la espalda

sin techo, ni salida, ni metas que no aguarden,

levitando en nuestra propia historia,

sin profetas que proclamen nuestros nombres

ni odas para ensalzar nuestros destinos

Nunca se sabe, nunca, qué será de nosotros,

si nuestro amor permanecerá inocente,

lejos de cualquier plegaría costumbrista

de roles  relatados y fingidos

Y tú me miras,  por mucho que prometas

lo que hablarás, lo que dirás mañana,

será un misterio clavado entre las rocas

y aún así vale la pena la incertidumbre

porque aunque el mundo gire volteándome los pies

siempre llevo una carta en el bolsillo,

con olores de azul en aquel antes,

ayer de guiños sobre ese beso escrito

en un rincón escondido de mi cuerpo

Un poema, una canción, no es otra cosa

que aquellos pensamientos que se guardan