Enfoque

LAS PALABRAS, a veces, se agrian,

asustando a la mente,

destronándola de su infinita ansia

de seguridad.

Adrenalina. Vuelta al ritmo conocido.

Rutina. Pauta. Norma.

Un soplo de aire frío.

LA MENTE que aconseja,

no te salgas de las marcas

marcadas de la ruta

con migas de pan y de papel.

Volvamos a casa,

a un lugar seguro.

Más vale el invierno de chimenea

que una primavera prometida.

ALTO ahí, la intuición se queja,

tú eres la capitana de este navío.

No dejes el timón a quien aburre

con sus consabidas rumiaciones.

ESCRIBO

a mi estimada mente racional,

eres una sutil herramienta

para mi supervivencia.

Pero esta vez no te haré caso,

no quiero aceras del miedo y de la duda,

yo busco la frase escondida

en cada amanecer.

Un mal enfoque

tiene mucho que ver con la lente que elegimos.

Reflexiones de media tarde y un poema

Si bien la crítica activa, siempre desde el respeto, el cariño y las buenas palabras, puede ayudarnos a mejorar, la toxicidad del reproche convierte las relaciones en una solera de cemento en la que no pueden crecer las flores.

Pienso que la frase “he dicho lo que pensaba” a veces no es tan positiva como nos parece; no hay que decir siempre lo primero que se te venga a la cabeza, lejos de ser sincero- no lo es a menudo porque está contaminado por la ira, la rabia o el dolor- es más bien imprudente cuando no se ha medido el daño que pueden provocar las palabras.

REPROCHE

A veces somos fuego en artificio.

Las artes de defensa son crueles

y acaban desgastándonos los ojos,

de tanto mirarnos hacia fuera.

En el camino del reproche

no existe lugar para acomodos.

Es mejor abandonar la tierra,

estirar las manos protegidas

y regar tu semilla bajo un árbol,

resguardado hacia el sol.

Muchas veces rectificar implica,

entender que muchas lecciones de la vida

no son siquiera precisas.

Nada es tan importante

que merezca se te arrugue la sonrisa.

No importa lo que piensen, lo que digan,

ni siquiera lo que hagan.

El resto es un espejo

en el que habitan

nuestros propios miedos.

La paradoja es que, sin superar el miedo,

nunca podremos comprenderlo.

En el cemento no crecen bien las flores.

¿Ya lo has visto? La luz es diferente

según donde se mira.

Entropía

Efecto mariposa. ¿Hay lugar para el azar?

Tejemos palabras

para evidenciar el caos,

inconscientes

de la insuficiencia del mensaje.

La palabra no es unívoca,

tampoco lo es la simetría,

ni siquiera los símbolos

impiden

ser utilizados torticeramente

por decenas de impostores.

Un árbol, el roble,

inicio de la vida,

pudo justificar el sacrificio para los druidas

y ser emblema de gloría

para un innombrable genocida.

Y para mí,

es un gran árbol,

solo un árbol,

y por ello grande,

pura naturaleza.

La que me dice

cuán humanas y pequeñas son mis manos,

débiles,

no más que sus hojas.

Si hay tejido en esta realidad

inconclusa,

finitamente irreal,

estará muy alejado

de las interpretaciones de los hombres.

Y bendita entropía,

la que despierta

el caos de las vibraciones,

porque si todo estuviese en nuestras manos,

el resultado aún sería más dramático.

La danza

       Hoy puede estar permitido, si Beltaine es generosa, que gire las cintas del tiempo. Muchas veces lo he dicho, si alguna vez fuera afortunada con dicho giro, me gustaría encontrarme con el enigmático y poderoso rey de lo lírico, Víctor Hugo. Lo celeste no es el dialecto de lo terrestre, decía. La inmensidad es una familia de vagabundos, el espacio no tiene pasaporte, no hay descripción del cielo. La lengua celeste se habla en el deslumbramiento; hablar lengua celeste es lanzar llamas y cada letra es un incendio.

       El sistema de detección de ondas gravitacionales LIGO/Virgo registró, este abril, el inconfundible zumbido de las ondas en un armónico más alto, afinado, como un celeste instrumento musical. Una estrella, danzante, alrededor del agujero negro de nuestra galaxia. El lenguaje de las  naturaleza es luz, como anticipaba Víctor Hugo, pero principalmente música. Una impresionante sinfonía.

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Esa estrella danzante,

sigilosa,

en el lenguaje de la atracción.

Cada letra es un incendio,

un suspiro,

desbaratando,

una sinfonía de trompetas.

 

 

Reflexiones intermedias: El desprecio a la verdad

 

      El desprecio a la verdad

 

                    Ya sé, me van a decir eso de que “hay tantas verdades como personas, puntos de vista o impresiones sobre una misma situación”, y si bien ello es así, en cuanto a nuestra percepción subjetiva, no lo es con respecto a elementos susceptibles de comprobación y ajenos a las impresiones personales. Si en un cuarto hay una mesa o dos, algo contrastable, tangible, apreciable a simple vista, no debe relativizarse, menos negarse, cerrar los ojos a la evidencia diciendo que da igual que exista una mesa o dos y que lo importante es el sentimiento o mi emoción al apreciarla.

               Cuando el posmodernismo tardío se mimetizó con la impulsividad propia de las redes y la desinformación de la comunicación de masas, transmutó aquello de la construcción del yo y la verdad, en mero un juego de palabras. El papel, y mucho más twitter, todo lo aguanta, escribamos lo que escribamos.

             Si ya la ausencia de memoria, la relativización de la verdad, llevaba a una cierta laxitud en la exigencia de los contenidos, hemos ido avanzando, no sin mi estupor, al total desprecio de la realidad. Y una cosa señores es que yo no pueda ver la realidad tal cual sería en el universo cuántico, es decir mis ojos no vean las partículas, sino la masa que forma una mesa, y otra que niegue que la mesa exista, aunque la esté viendo.

          En estos tiempos en los que estamos confinados, los bulos se transmiten sin cesar, sin que a nadie le sorprenda ni le importe. Al final decidimos que da igual que ello haya pasado, que alguien haya manipulado la autoría de unos versos, que otros se hayan inventado lo que un determinado médico ha dicho o hayan puesto en riesgo a la población contando una serie de remedios peligrosos para la salud. Podemos, incluso, iniciar una escalada hacia mayores desprecios a la verdad, con consecuencias cada vez más peligrosas y nefastas.

                Nadie puede excusar su responsabilidad en negar la verdad. Si ya despreciamos ese valor tan básico, vamos directos a ser cobayas de las mayores manipulaciones, y estas no serán tan inocentes como las de un troll diablillo que se ríe de nosotros atribuyendo un poema de dudosa calidad a un autor reconocido.

            Para creer que nos haremos mejores tras el confinamiento, que transformaremos la sociedad en ese maravilloso “mundo mejor”, los valores  de cuidado, el respeto a la naturaleza y toda esa retahíla de buenos propósitos para la vuelta a la normalidad, empecemos por lo más básico: La verdad. El respeto a la verdad.

           Y pensemos que hay que mirar al sol, pero no dar la espalda a la tormenta.

Muros

Los muros no son inexpugnables,

toda puerta cerrada tiene

una rendija,

para respirar aire fresco

y ver paisaje.

 

Tú quizá no lo creas,

basta solo cambiar la frase, 

para que ninguna barrera sea eterna,

siempre habrá una sonrisa

demoliendo,

las murallas del miedo.

 

La luz es rebelde,

inexorable,

todos los días  amanece,

destronando,

el dominio de las sombras

Amigos imaginarios

Juzga por ti misma, dijo Adela, mientras agitaba un sobre en su mano. Lee y verás.

Mandato, y realmente imperativo, como los que acostumbraba a sugerirme Adela cuando estaba realmente enojada. Dentro del sobre, una pequeña cuartilla arrugada y de aspecto avejentado, que decía, con letra temblorosa:

               “Sé quién eres, y que has usurpado mi identidad. Pero voy a recuperarla y puedes estar segura que mi piel ya no será tu piel.

                 Avisada quedas. Adela”

              ¿Qué significa esto, Adela? Es una carta antigua ¿Cuándo la escribiste? La letra no parece la tuya, pero….

               Estás perdida, Laura, me dijo Adela de forma tajante. ¡Cómo voy a escribir semejante estupidez! Yo no fui quien escribió esta nota. Fuiste tú.

               ¿Yo?, contesté atragantándome el asombro- No digas tonterías. Qué estupidez.

                 Y a partir de ahí, comencé a pensar que Adela era solo mi propia imitación. Desde ese momento, y por una nota que no sé ni quién la escribió, perdimos nuestra amistad.

 

PD: Así es como Laura dejó de tener una amiga imaginaria. Se dio cuenta que necesitaba amigos diferentes a ella, no una muñeca que se le parecía y que le decía lo que quería oír en cada momento.

       La nota la escribió su abuela, muchos años antes, cuando intentó librarse de una amiga imaginaria a la que, curiosamente, también llamaba Adela.

       Porque crecer significa amar la diferencia.

Reflexiones de media tarde: Las puertas

       Nunca hay tiempos fáciles. La vida no es un traje a medida. Tiene baches, acantilados, desconciertos y alegrías. Os propongo un juego, pensad que leéis el horóscopo en una revista de variedades y dice algo así como que tenéis un futuro de gran éxito, pero para llegar, debéis superar una prueba, hay varias puertas y solo tenéis una llave. Si adivináis cuál es la vuestra, entraréis en vuestro mundo maravilloso, si no lo adivináis, perderéis la llave para siempre. Aunque estoy convencida de que ninguno creéis a ciencia cierta en estas cosas, ojo, que algo de inquietud generan. ¿Cómo voy a adivinar la puerta? ¿Y si no lo hago? ¿Y si fracaso? Vaya sensación agridulce, pero de alguna manera, más habitual que menos en muchos aspectos de nuestra vida. Cuando nos enfrentamos al futuro, acabamos pensando en ese “Y sí…”, que lleva impresa una palabra: Miedo.

         Pero ¿Por qué tienes miedo? Muchas veces se te cae el mundo encima, a mi también. Piensas que otros consiguen cosas fácilmente y a ti te cuestan mucho, yo también. Dudas de tus capacidades para realizar algún proyecto, yo también. Se te cierra una puerta tras otra, y crees que nunca existirá la tuya, a mí también. No eres feliz todo el tiempo, yo tampoco. Sería una estupidez ser feliz a todas horas, ya que hay tragos amargos, que duelen y socavan. Esta es una sociedad descarnada, pero ¿Y si te deja de importar no encontrar la llave? No hay que ser agorero para saber que los escenarios cambian y las puertas también. Hace tiempo que he dejado de buscar mi puerta. Ahora simplemente disfruto del paisaje de esta primavera y no pretendo encontrar  un talismán o ese tan llamado el éxito, porque el verdadero talismán y el verdadero éxito somos nosotros mismos. Curiosamente no teniendo miedo, se aprende a arriesgar y a ganar.

       Si la vida es una carrera de fondo, no hay porqué darse por vencido en ninguna etapa.

 

Carta para otra vida

       Hace tiempo que encuentro notas tuyas, escritas en cualquier parte, en los azulejos, en la mesa, en los papeles que habitan siempre diseminados en mi cuarto de estudio. Lamento decirte que no los puedo leer bien. Ya sé que lo sabes, esa letra tuya tan complicada y que tanto, tanto echo de menos, y ahora, que me escribes desde otra dimensión, me resulta todavía más difícil entenderte. Comprendo palabras sueltas, sé que me quieres decir algo, pero no puedo dar con el correcto significado de la frase. Ahora que te escribo, reflejada en la pantalla del ordenador, gracias al maravilloso efecto del sol de mayo, reconozco que no tengo ni la menor idea de cómo podría hacerte llegar este mensaje. El olivo asoma sus ramas sobre mi cabeza, mientras me recuesto sobre el césped. Pienso en esa maravilla de las ramas, extendidas, como parte de un todo que es el árbol. ¿Pudieras quizá acercarte un poco? Quizá rozar la cortina de la pérgola o teclear el techo de mimbre. Es mucho pedir, lo comprendo. No es nada fácil comunicarse entre las vidas.

         Pero yo también sé, que estés donde estés, tú también estarás intentando leerme.

9 de Marzo. Personas desaparecidas sin causa aparente

Hoy lo que tengo que contar habla de pérdida, de dolor, de impotencia. Del ir y venir por los pasillos de una comisaría, de los pasillos de los Juzgados, de los trámites, del desarraigo y la mutilación por la desaparición de lo que más nos importa, nuestros hijos. Quiero hablaros de aquellos que conviven con el dolor de no hallar respuesta, por décadas, desde aquel día en el que sus hijos no regresaron; aquel dolor desarraigado de quienes han constatado su pérdida, aquellos que sufren por saber a sus hijos secuestrados,  de la abuela que año a año compra ropa para sus nieta pensando en el día en el que la encontrarían, de aquellos que no saben qué ha pasado con sus familiares ancianos que un día desaparecieron desorientados, de aquellos que no encuentran su cadáver para poder enterrarlos, de aquellos que han sufrido las dramáticas y criminales desapariciones forzadas. Ayer fue el día de las personas desaparecidas sin causa aparente. No hubo una multitud. Unos globos tocaron el cielo de Madrid para recordarnos que la sociedad da la espalda al dolor, cuando lo que hay que hacer es abrir las puertas.

Desde hoy llevo una insignia que siempre me acompañará. Que todos los días sean nueve de marzo.

En la foto. Tú con tilde diacrítica porque lo importante es el pronombre(con licencia o sin licencia de la RAE)